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Antiguo 11-Feb-2006, 23:11   #111
Intruder
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Geniales todos los posts!! colagorda, la película si no la has visto es de lo mejor que he visto en cine bélico. Una obra maestra.

Un saludo
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Duende y Pryrates D.E.P.
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Antiguo 13-Feb-2006, 15:58   #112
colagorda
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Iniciado por Intruder
Geniales todos los posts!! colagorda, la película si no la has visto es de lo mejor que he visto en cine bélico. Una obra maestra.

Un saludo
no no la he visto, seguro que es un peliculon.....y no me defrauda
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Antiguo 13-Feb-2006, 16:18   #113
colagorda
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LA GUERRA DE COREA





Los rayos de sol, que iban despejando las penumbras de la amanecida, saludaban una escuadra que navegaba a toda máquina por el Mar Amarillo. La «7ª Joint Task Force» estaba compuesta por los cruceros «Toledo» y «Rochester» y los destructores «Gurke», «Henderson», «Collet», «Swenson», «De Haven» y «Mansfield», norteamericanos; y los cruceros británicos «Kenya» y «Jamaica».

La flotilla estaba comandada por el contraalmirante estadounidense John Higgins, que acercó sus buques hasta diez millas de la fortaleza de Wolmido, en la costa coreana, y mientras los cruceros realizaban un fuego de cobertura, los destructores penetraban en el canal de acceso al puerto de Inchón para hacer saltar las minas del conducto acuático a cañonazos. El avance duró varías horas, pero toda la flota estaba concentrada frente a la fortaleza del «Cuerpo de la Luna» y la cañoneó a placer: en los 60 minutos que duró el combate, la reacción de la defensa costera fue muy débil y los estadounidenses únicamente sufrieron un muerto y ocho heridos. Inchón es el puerto de la capital coreana, Seúl, aunque se encuentre a 35 kilómetros; es una península rodeada de zonas pantanosas, en las que se registra una diferencia entre la pleamar y la bajamar de más de ocho metros y medio, cambiando las mareas cada 10 minutos. Tiene un aeródromo y numerosos depósitos de víveres y municiones. y por su tráfico está considerado como el segundo puerto del país.


Al día siguiente, 14 de septiembre de 1950, las fuerzas navales y las aéreas volvieron a bombardear la fortaleza y el canal de «Pez volador». Con el declinar del día una formidable escuadra combinada. en la que se encontraban transportes de tropas, se fue acercando a la castigada península.

Varias semanas de discusiones, en las que tuvo que emplear a fondo su proverbial testarudez, costó al general Mac Arthur poner en marcha la operación anfibia. Hubo de luchar con reticencias burocráticas y algunos antiguos rivales, bien colocados en el organismo del Pentágono, para conseguir una división de marines -formada con veteranos de Guadalcanal y Okinawa- y la VII de Infantería, que formaba el X Cuerpo USA. El proyecto consistía en saltar contra la retaguardia enemiga, al norte del Paralelo 38, en el momento en que as fuerzas norcoreanas acosaban a norteamericanos y coreanos del Sur en el llamado perímetro de Pusán, de espaldas al mar, en el extremo Sur-oriental de la atormentada tierra coreana. El prestigio y la voluntad del vencedor de Filipinas consiguieron vencer todos los obstáculos. El servicio secreto lanzó agentes en la retaguardia enemiga y pese a las indiscreciones de políticos y diplomáticos, se consiguió un considerable efecto sorpresa. El tifón «Kezia» desvió su ruta en el último momento y no obstaculizó al convoy de desembarco.

Una invasión tipo Normandía



Muy en la tradición del desembarco de Normandía, las zonas de invasión se habían bautizado con el nombre de «playas»: la Roja, al norte de la isla del Cuerno de la Luna; la Verde, en la famosa fortaleza; y la Azul, al sur. Los cruceros y destructores de escolta abrieron fuego a las 5.45 del 15 de septiembre y 37 minutos después las lanchas de desembarco, con los más famosos infantes de Marina del mundo, partieron hacia sus objetivos.

La machacada guarnición de la fortaleza, ya entonces con 120 muertos y 180 heridos, ofreció muy escasa resistencia a los marines, que únicamente sufrieron una veintena de heridos. Desde el «Mount McKinley», Mac Arthur seguía las operaciones. El desembarco en las otras playas resultó bastante más peliagudo: en la Roja los marines tuvieron que asaltar un dique de 300 metros mediante escalas de garfios, bajo el fuego del enemigo. La flota de acompañamiento cañoneaba las columnas de refuerzo norcoreanas y una lancha de desembarco se estrelló contra el dique.



El extremo Sur de éste, era la playa Azul, y fue volado por los asaltantes con cargas de dinamita, iniciándose con rapidez la penetración hacia el interior; la reacción norcoreana fue bastante desordenada, tal vez por las maniobras diversivas montadas por los estadounidenses en el sector de Pusán y algunos lugares de la costa norcoreana. El 16 de septiembre, el VIII Ejército inició una contraofensiva en el sector de Pusán y los marines iniciaron una marcha sobre Seúl. El dispositivo general de las tropas comunistas empezó a replegarse hacia el Norte y graves problemas de armamento y logística aparecieron en los ejércitos de la República Popular de Corea. Un rastro de violencia sobre los vencidos comenzó a ser descubierto por las tropas de la ONU en su avance: en Sanchón fue incendiada la cárcel con 280 detenidos en su interior; cerca del aeródromo de Taejón encontraron 500 cadáveres de soldados surcoreanos con un tiro en la nuca, y en la misma ciudad hubo 7.000 muertos civiles, 17 soldados del Sur y 40 norteamericanos. Mokpo, Kongju, Anui, Hamyang, fueron cuentas del largo rosario que los grandes medios de información yanquis se apresuraron a explicar al mundo. La aviación estadounidense fue abriendo paso a sus fuerzas con bombardeos de Napalm; por un trágico error, se alcanzó un batallón de la 27 Brigada británica, que sufrió 89 muertos, cerca de Songju.



El problemático Paralelo 38


Como tantos otros desastres contemporáneos, la inestabilidad coreana (ejecución de un jefe de la CIA surcoreana; golpe de estado en Seúl; revuelta en la ciudad de Kwangju; amenazas de intervención del Norte y portaaviones de los EE.UU. patrullando por las aguas coreanas -«en misión de paz»-), se originó en las diversas conferencias de reparto que los «grandes» celebraron en el curso de la II Guerra Mundial, para con- seguir la felicidad universal a partir de la rendición incondicional de las últimas fuerzas del Eje.

En la Conferencia de Potsdam, en julio de 1945, se acordó que los rusos aceptarían la rendición de las fuerzas japonesas de guarnición al norte del Paralelo 38 y los norteamericanos la de las guarniciones niponas, situadas al sur de aquella línea imaginaria. Nada más. Los detalles sobre administraciones provisionales y procesos políticos hacia la unificación y reconstrucción política de la nación coreana quedaban al albur de lo que decidieran unas comisiones «ad hoc» que deberían formarse en tiempos venideros, contando siempre con que prosiguiera la buena inteligencia entre políticos soviéticos y yanquis.

Una conferencia de ministros de Asuntos Exteriores, celebrada en Moscú, un mandato cuatripartito por cinco años, una Comisión Mixta que había de preparar la independencia, una reunión de la Asamblea General de la ONU que acordó la celebración de elecciones libres en la primavera de 1948, una Comisión delegada de las NN.UU. encargada de supervisar los comicios, fueron la llamada diplomacia internacional. Lo único válido fue el dedo del almirante estadounidense Gardner, que al deslizarse sobre el mapa de Corea coincidió con el Paralelo 38. El 12 de agosto de 1945 penetraron en Corea 100.000 soldados soviéticos al mando del general Ivan Chistiakov, avanzaron hasta la línea fijada y excavaron una frontera militar. En Pyong Yang fue instalado un gobierno provisional, que se habían traído en sus furgones los regimientos rusos y 9 millones de coreanos se convirtieron en «ciudadanos» de la nueva situación de la noche a la mañana. El 8 de septiembre llegaron las fuerzas estadounidenses, al mando del general John Hodge, que protestó por el hecho consumado ocurrido en el Norte. Pero deberemos retroceder en el tiempo para comprender mejor la evolución de los acontecimientos.





Corea en sus orígenes


En el extremo oriental de Asia, frente al archipiélago nipón, separando de forma oblicua el Mar Amarillo del Mar del Japón, se encuentra la península de Corea, limitada al Norte por el río Yalú, que le separa de Manchuria, en una extensión de 50 kilómetros, y el Tu-men que la separa de Siberia los 15 restantes del istmo. El extremo suroriental limita con el estrecho de Corea.

Su longitud oscila entre los 800 y los 1.000 kilómetros, y su anchura varia de 320 a 145. En el momento de la guerra se le calculaban unos 30 millones de habitantes, 9 de ellos residentes al norte del dichoso paralelo; esta zona se encontraba fuertemente industrializada, con yacimientos de hierro y otros metales, bosques y un buen sistema de aprovechamiento hidroeléctrico.

El sector Sur obtenía dos cosechas anuales de cebada y arroz, gracias a los monzones, y poco más. La atormentada orografía se compone de altas y cortantes montañas, innumerables ríos, arroyos y regatos; estrechos valles encajona dos, clima continental con frío siberíano en invierno y estíos de 45 grados a la sombra, índice de humedad del 90 por ciento... El peor de los escenarios para una guerra, con unos habitantes que atesoraban el estoicismo y la crueldad a partes iguales.

La geopolítica también ha sido cruel con Corea, en la encrucijada de los imperios chino, ruso y japonés; y, en el momento que tratamos, del norteamericano. Por muchos factores que iremos viendo nos recuerda a una España que se hubiera desplazado bastantes grabados en busca del nacimiento del sol. La historia de Corea ha conocido innumerables invasiones: la dinastía Yi la convirtió en un protectorado chino; a finales del XVI combatieron durante siete años a los invasores japoneses; pasaron a ser feudatarios de los manchúes y conocieron un gran momento cultural; los cosacos rusos también la invadieron; en 1895 chinos y japoneses se la disputaron y la mediación rusa forzó una declaración reconociendo, la independencia de Corea. En 1905 Japón, vendedor del imperio zarista, se anexionó Corea, destituyendo a su rey (Yi Hygeng) y se enfrentó con una revuelta de los nacionalistas coreanos, dirigidos por Kim íl Suns, en cuyas fuerzas figuraba un muchachito llamado Kim Sun Chu, que a la debacle guerrillera huirá a Rusia y permutará su nombre por el de aquel dirigente nacionalista. Lee Sung Mang era el nombre de otro nacionalista, de la familia real de los Vi, que nació en 1875 y a los 20 años fundó el primer periódico coreano, «El Independiente”; la policía del rey -Yi Tae Wang- le clavó astillas en sus carnes y la japonesa le encarceló por siete años, tras una manifestación en Seúl. También se cambiará el nombre, adoptando el de Syngman Rhee, antes de emigrar a los Estados Unidos.



Syngman siguió brillantemente los estudios de Leyes en varias universidades norteamericanas, viajó por diversos países del mundo y en 1919 se proclamó presidente de un llamado «Gobierno Provisional de Corea», que los ocupantes japoneses se apresuraron a declarar ilegal.

Cumpliendo el mandato onusiano, el año 1948 se realizaron elecciones, pero sólo en la zona Sur. Syngman Rhee resultó ganador e instaló su gobierno en Seúl, que en coreano significa capital. La guerra fría acababa de estallar a causa del conflicto de Berlín; el imperio británico hacía aguas por todas partes y Londres tuvo que pedir a Washington que ocupase el lugar de primera potencia del bloque occidental, ya que el poderío de Albión no estaba para esos trotes. Japón era prácticamente un protectorado de los EE. UU., con un fuerte ejército de ocupación al mando del vencedor del Pacifico, el legendario general WilIiam Mac Arthur. Los comunistas respondieron creando en su zona la República Democrática Popular, con una Constitución calcada de la de Bulgaria, y bajo la presidencia de Kim II Sung -el antiguo Kim Sun Chu-. A finales de año los rusos evacuaron Corea, pero antes adiestraron y armaron el Ejército Popular. Los estadounidenses retiraron sus fuerzas en junio de 1949 y dejaron únicamente un grupo de instructores militares al mando del general William Roberts.

Ambas partes se iban cargando de tensión y hostilidad, menudeando las acusaciones de infiltraciones y de falta de democracia, y los epítetos de esclavos del imperialismo rojo o yanqui. La Administración Truman recortó los créditos para ayuda militar a Corea del Sur, y el ejército surcoreano se quedó con unos 65.000 combatientes' y 33.000 de servicios auxiliares, muy escasa artillería, poca munición y material en muy mal estado. El ejército del Norte estaba al mando de Chai Ung Chai, contando con 90.000 combatientes, 150 carros blindados «T -34», y una artillería y aviación con eficiente material ruso.




Una campaña relámpago


Sobre las cuatro de la madrugada del 25 de junio de 1950 las tropas norcoreanas cruzaron el paralelo 38 y arrollaron a los destacamentos surcoreanos. Era un domingo lluvioso e iba a resultar interminable para miles de hombres. Dos divisiones de Infantería, con apoyo de tanques, asaltaron la ciudad de Kaesong; la resistencia de los anticomunistas fue encarnizada pero sucumbieron por falta de blindados y material antitanque. Los actos heroicos no sirvieron de casi nada ante el desequilibrio de material. Radio Pyong Yang dio cuenta de que “as fuerzas al mando del traidor Rhee han intentado invadir el Norte, pero el contraataque del Ejército Popular ha penetrado por todo el frente con profundidades de 15 a 30 kilómetros”. Únicamente una unidad resistía junto al gélido mar del Japón: en Chunchón, la VI División surcoreana se atrincheró en unos blocaos de cemento y frenó a la II División Popular. Por el corredor de Uijongbu los invasores llegaron a los arrabales de Seúl, pero Chae Byong Duk, un mozarrón de 111 kilos, jefe del Estado Mayor de Seúl, siguió considerando el asunto como un simple incidente fronterizo.

El gobierno norteamericano se enteró del ataque con bastante retraso, a causa de la diferencia horaria y la festividad, y decidió convocar una reunión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, iniciando unas hostilidades en el terreno diplomático que fueron casi tan encarnizadas como las bélicas.

El llamamiento internacional no consiguió detener el avance arrollador de los comunistas, pero el gobierno estadounidense decidió poner en estado de alerta a la VII Flota y ordenar a Mac Arthur que dispusiera 10 preciso para evitar que “la región Inchón -Kimpo- Seúl cayera en manos hostiles”, Mac Artur contaba con las cuatro divisiones yanquis de guarnición en Japón, pero su armamento era escaso. Hasta el 1 de julio no aterrizaron en Pusan los aviones «C-54» que transportaban un batallón de la 24 División de Infantería.

La contraofensiva «de manual» ordenada por el gigantesco buda del Ejército surcoreano fracasó el 27 de junio y en el interior de Seúl estalló el caos y la confusión de la desbandada. Hubo muchos episodios deprimentes; el más conocido fue la voladura de los puentes de la ciudad -en medio de un maremágnum de órdenes y contraordenes- cuando por su calzada escapaban unos 800 civiles. El día 28 penetraron los norcoreanos en Seúl, y funcionarios y policías fueron fusilados y muchos de los soldados prisioneros pasaron a engrosar el Ejército del Norte.

Únicamente dos divisiones, escaparon indemnes del desastre, pero en Washington se siguió confiando en limitar el alcance del conflicto pasándole la responsabilidad de rechazar la invasión a las Naciones Unidas, movilizando tan sólo fuerzas de Marina y Aviación. Mac Arthur causó consternación en los medios oficiales al enviar un mensaje en el que hablaba de la superioridad en armamento de las fuerzas comunistas, de la falta de ardor combativo de los sureños y de un «inminente desfondamiento total».




El muro de incomprensión que se levantó entre la Casa Blanca y el Cuartel General en Extremo Oriente -entre Truman y Mac Arthur-, fue uno de los factores decisivos de la guerra.

Lentamente iban acudiendo destacamentos de los países de la ONU que aceptaron el llamamiento de ayuda: Gran Bretaña, Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Francia, Turquía, Tailandia, Filipinas, Colombia, Holanda, Bélgica, Etiopia, Unión Sud africana, Luxemburgo, Grecia, Suecia. Noruega. Dinamarca, Italia. India. Desde una brigada a un destacamento sanitario. (siendo en la mayoría de los casos, un batallón), 16 países acudieron con tropas al llamamiento de la ONU y crearon un problema logístico no pequeño al Estado Mayor de Mac Arthur, con las diferencias de idioma, armamento, alimentación, etc. Los comunistas avanzaban en una auténtica carrera contra reloj, para apoderarse de toda la zona Sur antes de que llegase la anunciada ayuda internacional. El 30 de junio cruzaron el río Han y se desparramaron en las cuatro direcciones, y a pesar de los monzones, forzaron la máquina de lo que se convirtió en una auténtica ofensiva relámpago. Algunos puentes no destruidos por las fuerzas del Sur en su retirada facilitaron la progresión un contraataque de las divisiones sureñas fue frenado por la artillería roja. El 3 de julio fue tomada Yongdungpo y los «T-34» prosiguieron su descenso imparable. mientras que más al Norte también se ocupó Inchon. El primer destacamento norteamericano llegado, al mando del teniente coronel Smith, se fortificó en Osan, ( cerca de la costa del mar del Japón, y el 5 de julio recibió la embestida de los carros de asalto de la IV División norcoreana, y aunque destruyeron cuatro de estos y averiaron tres más, se vieron obligados a retirarse. Sobrevino la desbandada y los estadounidenses dejaron 150 hombres, y sus cañones, sobre el terreno.

Se trataba de fuerzas bisoñas, acostumbradas a la regalada vida de guarnición de Japón, que no sabían por qué combatían, estando además el enemigo mejor armado y con moral de victoria.

Mac Arthur inició el envío de lo que sería el VIII Ejército a Pusan, a las órdenes del teniente general Walker, y pidió urgentes refuerzos al Pentágono. Los invasores lanzaron tres columnas desde cada ciudad conquistada. que volvían a converger sobre la siguiente, para volver a divergir. El lO de julio se realizaron diversos contraataques y empezó a configurarse el llamado Perímetro de Pusan, delimitado por la costa del mar del Japón y las poblaciones de Yongdok. Pusan, Sangju. y Ching-Masan (en el interior). En Chonui se descubrieron seis soldados norteamericanos asesinados. Los aviadores «Shooting Stars» destruyeron una columna blindada enemiga. El Ejército de la ONU contaba ya con 76.000 hombres, de ellos 18.000 norteamericanos. A lo largo de toda la guerra únicamente se registró una batalla naval digna de este nombre: ocurrió en las primeras horas del día 2 de julio cuando una flotilla formada por cuatro torpederos y diez mercantes fue interceptada en el mar del Japón por una flota conjunta anglonorteamericana formada por los cruceros “Juneau” y “Jamaica” y la fragata británica «Blue Swan». Los torpederos, de fabricación rusa, se lanzaron, a toda velocidad contra sus enemigos, en un intento de alcanzar el punto óptimo para torpedearlos. Los cincuenta cañones de los buques «azules» cortaron la vertiginosa carrera y a la primera salva voló uno de los torpederos, quedando otro al garete para hundirse más tarde; el tercero intentó refugiarse en la costa, pero fue destruido por los obuses de los cruceros; el cuarto conseguiría huir a pesar del acoso del «Blue Swan». El crucero “Juneau” -sucesor del barco del mismo nombre volado por los japoneses en la batalla de las islas Salomón- consiguió dar caza a los diez mercantes, de los que siete fueron a pique.



Si en el mar el dominio de los aliados fue siempre arrollador, lo mismo ocurrió en el aire, salvando pequeños altibajos. La aviación embarcada de los portaaviones «Tríunph» y «Valley Forge» bombardeó a las columnas rojas y logró derribar varios aviones enemigos. En los combates del mes de julio, cuando las fuerzas norcoreanas cruzaron el río Kum y se apoderaron de Taejón, los bombardeos navales y aéreos consiguieron retrasar el avance sobre Pusan y evítar el colapso total del frente. El gobierno norteamericano votó un crédito extraordinario de 10.000 millones de dólares, y la Marina repescó 48 barcos retirados del servicio que ya esperaban el desguace.

Poco a poco se iba perfilando el que sería llamado Perímetro de Pusan. Su vértice Norte, la ciudad de Yongdok, cambió de manos varias veces en medio de sangrientos ataques contraataques; el 2 de agosto quedó definitivamente en manos de los rojos. Mientras, el fuego de los cruceros “Juneau” “Belfast”, «Highbeell, «Mansfields», «De Haven» y «Swenson». iba machacando la V División de Corea del Norte. La propaganda de este país afirmaba que los norteamericanos estaban a punto de pedir' la paz, y la norteamericana respondía que en Pusan no podía haber otro Dunkerque y «que todo hombre que dé un paso atrás será responsable de la muerte de miles de camaradas». La moral del Ejército estadounidense era bajísima y en estas condiciones se perfilaba la gran batalla de Taejon. Los reclutas recién desembarcados eran llevado a la línea de fuego sin casi conocer el manejo de sus armas. El 29 Regimiento de Infantería de EE.UU. sufrió una emboscada el 27 de julio cerca de Hadong y el resultado final fue de 315 muertos, 52 heridos y unos 40 prisioneros.

El general Walker planteó como última línea defensiva la del río Naktong, y movilizó sus reservas de forma constante para contraatacar en los lugares más amenazados. Un flujo de refuerzos, procedentes de Japón, desembarcaba constantemente en Pusan, trayendo abundante material procedente de los «cementerios» a los que lo había destinado la Administración. La época de los grandes avances llegó a su fin; las fuerzas invasoras tras mes y medio de fulgurantes victorias, empezaba a dar señales de agotamiento.





Chang Kai Chek ofreció 33.000 combatientes para que tomaran parte en la defensa de Corea del Sur, pero Truman los rechazó temiendo que de intervenir China continental en el conflicto éste se generalizara. El presidente americano tenia su vista fija en lo que pasaba en Europa, mientras Mac Arthur consideraba la lucha en Corea como primordial para la defensa de Occidente. El abismo entre ambos se iba ensanchando. La URSS se reintegró al Consejo de Seguridad de la ONU, y pidió la retirada de la VII Flota de los estrechos de Formosa.

El 24 de agosto, los norcoreanos establecieron una cabeza de puente en el rio Naktong, empleando todavía la táctica de enviar cuatro oleadas sucesivas al asalto -cada una más potente que la anterior-, aunque ello les provocara 58.000 bajas. El ejército oponente se calculó en unos 141.000 soldados, de ellos 45.000 sudcoreanos, pero el clima y las enfermedades causaron tantos estragos entre los estadounidenses como el fuego enemigo. Los coreanos de uno y otro signo tenían suficiente para vivir con unas bolas de arroz cubiertas de hojas de berza, y estaban perfectamente adaptados al clima.

El estiramiento de las líneas de abastecimiento de las fuerzas comunistas era enorme desde sus bases del Norte, mientras que, por el contrario, cualquier punto del perímetro defensivo de Pusan se encontraba a 100 kilómetros o menos del puerto por el que seguían recibiendo los abundantes suministros que enviaba la previsora Administración yanqui.

En el mes de agosto se iniciaron los primeros contraataques estadounidenses: aviones «Corsairs», armados de seis ametralladoras, ocho cohetes, bombas de 150 kilos y el correspondiente depósito de napalm, crearon el «techo» preciso y se reconquistó Kaesang. En la costa se hubo de evacuar a la III División sudcoreana, bajo la cortina de fuego del crucero «Helena», y en la bolsa de Obong-ni, sobre el río Naktong, se produjeron sangrientos combates hasta que el 16 de agosto los marines pusieron en fuga a la IV División norcoreana, que dejó 4.000 bajas sobre el terreno; fue la primera gran victoria estadounidense. Se consolidó el perímetro defensivo, se bombardeó al enemigo y se cruzó el río Naktong, pero los rojos realizaron un formidable ataque sobre Taegu, y sobrevino otra retirada espectacular. con la desbandada de los 800.000 habitantes.

Esta vez el enorme potencial de fuego de las fuerzas de los EE.UU. salvaron la situación y los cohetes y rosarios de bombas de las superfortalezas volantes permitieron el contraataque. Hubo millares de bajas por ambas partes, y en la cota 303 aparecieron 26 cadáveres de norteamericanos con un tiro en la nuca y, algunos, con las manos cortadas. El itinerante Syngman Rhee se instaló en Pusan. El final de la primera batalla del río Naktong provocó un reajuste de mandos en los ejércitos de Corea del Norte, que contaban con unos 98.000 combatientes, mientras los del Sur ascendían a 180.000, de ellos 91.500 coreanos. El general Walker tenía 500 carros de asalto, y las fuerzas navales recibieron el refuerzo del superacorazado «Missouri».




La población civil evacuada tuvo que ser reunida en unos 60 campos de concentración, en la zona Taegu-Pusan, infiltrándose en ellos soldados y activistas comunistas que provocaron incidentes. El mando dio la orden de disparar sobre cualquier civil que circulara de noche, y así disminuyeron los actos hostiles. Se reclutaron 40.000 sudvietnamitas, que se integraron en el Ejército USA, en unidades de doble oficialidad y debidamente mezclados con infantería norteamericana. No serían empleados en acción de guerra, salvo casos de extrema necesidad, pues las dificultades del idioma y las divergencias de costumbres disminuían el acoplamiento de ambos ejércitos.

El 31 de agosto se produjo un fuerte ataque de la XII División norcoreana en la zona de la carretera de Tae-gu-Pusan, pero el primer Ejército de Corea del Sur resistió. En el sector de Masan una posición cambió de manos hasta 13 veces, y los rojos llegaron a estar a 50 kilómetros de Pusan, pero los estadounidenses y coreanos aguantaron, apoyados por la artillería naval. En torno a Taegu se registraron hasta cuatro batallas. estando los soldados del Norte sometidos al continuo machaqueo de aviones y barcos. por lo que el mando rojo no concentró grandes efectivos para sus ataques.






Una cabalgada hasta Manchuria

El Ejército norcoreano fue el que conoció entonces la desmoralización y los problemas; la guerra no había acabado el 15 de agosto como prometió Kim II Sun. El 8 de septiembre el teniente general Kan Kon, el más popular de sus generales, murió al pisar una mina; además, sus tropas se replegaban hacia el paralelo 38. Había problemas de alimentación. vestuario y escasez de armas y municiones; la mayoría de tanques y piezas de artillería habían sido destruidos. A finales de septiembre. unidades enteras del Ejército rojo se hundían, pues la huida era casi imposible, y sólo algunos núcleos de francotiradores se refugiaron en los monetes Chiri.

La Primera División de Caballería americana cubrió 170 kilómetros en tres días, desde Pusan hasta Suwon, donde los hombres del Octavo Ejército se dieron la mano con los del Décimo Cuerpo, procedentes del desembarco de Inchon. a los 11 días de éste y a los 4 de la orden general de avance dada por Walker.

Llegó entonces la hora de Seúl, que entre los días 25 y 28 de septiembre fue escenario de una lucha casa por casa. Las bocacalles habían sí do cerradas por barricadas y en todos los sitios se habían colocado minas antitanques, mí entras que desde las ventanas los tiradores especiales disparaban sobre el que se acercara. La aviación, los zapadores, los carros y los lanzallamas realizaron una labor de limpieza en la que más de la mitad de la ciudad quedó en ruinas. El 29 se celebró en el Parlamento un acto solemne en el cual Mac Arthur ofreció a Singman Rhee la capital de Corea, pronunciándose parlamentos encendidos. El general solicitó que los presentes rezaran con él el Padre nuestro y acabó abrazando al presidente coreano, que lloraba a lágrima viva. Era la hora de la victoria, y por todas partes llovían los plácemes; nadie reparó en las declaraciones de Chu En Lai, el ministro de asuntos exteriores de China, que el día 30 afirmó: «El pueblo chino no tolerará ninguna agresión extranjera y no permanecerá pasivo ante la salvaje invasión de un pueblo por los imperialistas».



El mismo día Mac Arthur recibió permiso para cruzar el paralelo 38 y acabar con el Ejército norcoreano; las tropas del Sur ya habían cruzado el invisible limite y Rhee declaró: “Llegaremos hasta el Yalu y las Naciones Unidas no podrán impedirlo”. En la ONU y en las cancillerías de las grandes potencias estallaron un sinfín de intrigas. El esfuerzo bélico originó la reactivación económica del Japón y todos querían participar en el nuevo mercado. La prensa china inició una campaña insultante contra los Estados Unidos.



El 1 de octubre las fuerzas sudcoreanas cruzaron el paralelo 38 persiguiendo a sus enemigos. El día 2, Chu En Lai advirtió que si los norteamericanos penetraban en Corea del Norte, China intervendría y el 7 los norteamericanos cruzaron a su vez el paralelo al tener noticias de los movimientos de tropas chinas. El día 8 la Asamblea general de la ONU autorizó a los cascos azules a cruzar al paralelo 38 y el avance por el territorio de Corea del Norte, se realizó a razón de 25 kilómetros diarios. No faltó tampoco la típica arenga de un general de las fuerzas del Sur: “lavaremos nuestras espadas en las aguas del rio Yalu”. Los vencedores fueron bien recibidos por la población civil, pero los rojos se habían llevado consigo a todos los hombres capaces de manejar un fusil.

A medida que progresaban las fuerzas “azules” hacia la ciudad de Pyong Yang, fue- ron apareciendo problemas de abastecimiento -el puerto de Inchon resultaba insuficiente- y ciertos celos profesionales entre el X Cuerpo y el VIII Ejército. La ONU aprobó, el 2 de octubre, un ambiguo documento sobre la reunificación: suspensión de hostilidades, evacuación de fuerzas, elecciones en todo el territorio para establecer un gobierno único e independiente, etc. Como todos los documentos cargados de buenas intenciones inspiró al observador un “Sí, ¿pero cómo?”



Lin Píao, al mando de un ejército chino, se había aproximado a la frontera coreana y el 16 de octubre el IV Ejército de Campaña de la República Popular China empezó a cruzar el río Yalu. Mac Arthur había efectuado un desembarco, seis días antes, en Wonsan con el X Cuerpo, para agilizar el penoso avance de las fuerzas de tierra. El “Missouri”, tos portaaviones «Leyte Gulf», “Philippines Sea”, cruceros, destructores, transportes y minadores: hasta un total de 250 barcos participaron en la operación. Toda el área estaba infectada de minas rusas que habían sido colocadas por pescadores desde juncos y sampanes en el légamo del fondo. Los bombardeos aéreos. las cargas de profundidad. los cañonazos resultaron poco efectivos y varios minadores se fueron a pique: los «Pledge» y «Pirate». estadounidenses. con 13 muertos y 87 heridos: uno japonés y otro sudcoreano. La limpieza del puerto duró más de 15 días: el 13 de octubre llegaron por tierra fuerzas de la División sureña y hasta el 26 no pudo desembarcar el grueso del X Cuerpo. El avance era entonces arrollador: se realizó otro desembarco en Iwon, y, para acercarse al Yalu, por el frente se desparramó el I Cuerpo de la República de Corea, el VIII Ejército y el X Cuerpo (USA).

En la tercera semana de octubre se inició el asalto a la capital de Corea del Norte por las fuerzas “azules”, que el 19 se apoderaron del arrabal Sur, en el que se encontraban numerosas estatuillas de Stalin y un gran depósito de material ruso. Las fuerzas norcoreanas se rindieron en masa. Kim II Sung y su gobierno huyeron a Sinuiju, a orillas del Yalu, y seguían apareciendo cadáveres de prisioneros. Fuerzas sudcoreanas alcanzaron el río Yalu. por Chosan, el 26 de octubre. Pero el mismo día se inició la contraofensiva del Ejército chino.

China entra en lucha


La situación creada allí nos recuerda a la del Norte de África durante la II Guerra Mundial, en la que las tres ofensivas de Graziani y Rommel fueron seguidas de otras tres contraofensivas por los ingleses -entre 1940 y 1943- hasta el triunfal avance de Montgomery.

El 1 de noviembre, el II Cuerpo de Ejército de Corea del Sur se desfondó ante el empuje chino y tuvieron que contraatacar por Sinuiji una brigada australiana y la “Task Force Smith”, la primera unidad de intervención estadounidense que desembarcó en Pusan. El mismo día los “Mig-15” ametrallaban por primera vez a los norteamericanos y la I División de Caballería de los EE.UU. rechazó ataques de infantería y caballería chinas, esta última con caballitos mongoles. Los aviones y cañones chinos intensificaron su intervención. Mac Arthur publicó un comunicado, el 5 de noviembre, dando al Ejército norcoreano por extinguido y hablando de la agresión china. Mac Arthur y Truman se habían entrevistado, el 15 de octubre, en la isla de Wake: hubo sonrisas y condecoraciones -las malas lenguas de la ribera del Potomac hablaron de simple finta preelectoral ya que en noviembre se renovaba la mitad de la Cámara estadounidense-. El primero quería una guerra hasta la destrucción total del enemigo; el segundo, un conflicto limitado en el marco de las resoluciones de las Naciones Unidas.

El vencedor de Filipinas, Japón y Corea pidió 90 bombarderos «B-29», para atacar los puentes sobre el Yalu, pues los aviones chinos tenían bases en Manchuria y se habían instalado baterías antiaéreas al otro lado de la frontera. Mac Arthur hablaba según la necesidad militar, pero Truman temía que una nueva escalada condujera a la III Guerra Mundial y propuso una zona neutralizada a ambos lados del Yalu.



El Ejército chino permaneció inmóvil durante estas idas y venidas y el 24 de noviembre Mac Arthur lanzó un nuevo ataque para intentar descubrir las intenciones del enemigo. que había realizado una indetectada marcha de aproximación nocturna hasta el frente. Las fuerzas de la ONU, a las que se había unido diversos destacamentos expedicionarios. contaban con 230.000 ; soldados y los chinos con 300.000.

El avance fue muy rápido y en algunos puntos se llegó a la orilla del río, pero el ala Este -correspondiente a las fuerzas surcoreanas- apenas se movió y ahí fue donde los chinos asestaron su primer y demoledor golpe. El día 26 el peligro de que las fuerzas de los EE.UU. quedaran embolsadas obligó al contraataque de los 5.000 miembros de la Brigada turca, que cargaron a la bayoneta; al día siguiente, tuvieron que resistir un ataque general de los chinos. La ofensiva que iba a acabar con la guerra se convirtió en una carnicería, y todo el VIII Ejército tuvo que replegarse. Una columna formada por los restos de la II División de los EE.UU. y la Brigada turca se retiró en camiones, el 1 de diciembre, en dirección a Sunchón y al llegar a un desfiladero de 400 metros de largo, una división china la acribilló desde las laderas. Los Mig arrojaban napalm y la artillería despanzurraba los camiones, mientras la aviación yanqui trataba de mantener alejadas de los camiones a las compañías chinas. Al anochecer, el efectivo de la columna, que era de 7.000 combatientes, había sufrido ya 3.000 bajas, y todos los alrededores parecían un paisaje lunar por los cráteres. Una columna británica consiguió rescatarlos y el día 2 fueron retirados del frente.

La primera División de Marines se vio rodeada en la meseta de Koto-ri por siete Divisiones chinas, y con temperaturas de 37 grados bajo cero de noche y 15 al mediodía. El servicio secreto habrá fallado ya que no se había detectado la llegada del Ejército chino a la zona de combate. Se impuso el repliegue general, y empezó la tercera debacle en cinco meses. Mac Arthur pidió las fuerzas de Chan Kai Chek y permiso para bombardear el “santuario de Manchuria”, pero la Comisión Nacional de Defensa norteamericana no llegó a ningún acuerdo. Los ingleses, pensando en Hong Kong, recomendaron prudencia a Truman, y la insinuación de éste de utilizar la bomba atómica provocó un auténtico escándalo internacional. Los chinos descendían a pleno día por las cañadas coreanas, y por la noche llevaban los faros encendidos, pese a los ataques aéreos. Tendrían 33.000 bajas.




Pyong Yang fue evacuada y equipos de demolición iban dinamitando todo lo destruible, aplicándose la táctica de «tierra quemada»; también hubo ejecuciones sumarías, pero recibieron menor tratamiento propagandístico. Las últimas fuerzas fueron salvadas por vía marítima. De la I División de Marines únicamente 670 soldados lograron llegar a las filas norteamericanas, y la marcha hacia el puerto de Hungnam se convirtió en un repliegue épico con combates cuerpo a cuerpo a 30 grados bajo cero. En el «perímetro de Ungnam» se construyó un puente cuyas piezas de 1.100 kilos fueron arrojadas en paracaídas. Se produjo allí un pequeño Dunkerque, protegido por un acorazado, doce cruceros, siete portaaviones y numerosos barcos menores. Los 105.000 hombres del X Cuerpo, 91.000 refugiados, 17.000 vehículos y 350.000 toneladas de material fueron sacadas por vía marítima de aquella trampa.' El 23 de diciembre moría el teniente general Walton Walker, jefe del VIII Ejército, al chocar su vehículo con un camión; fue sustituido por Mathew Ridgway, un veterano combatiente de Sicilia y Normandía. Las fuerzas de los quince países se distribuyeron en las siete divisiones estadounidenses, formándose además la 1 División de la Comonwealth.

El nuevo general jefe tenia un efectivo de 350.000 hombres y debía enfrentarse a los 485.000 de Lin Piao y a 12 divisiones norcoreanas. El año acabó con una imparable ofensiva china en torno a Seúl, que sufrió la política de tierra calcinada, como Inchón. Wonju fue evacuada el lO de enero de 1951 y sólo entrar los chinos, las superfortalezas volantes B-29 la redujeron a escombros. Se estabilizó entonces provisionalmente el frente y el Pentágono pidió a Mac Arthur que se volviera a encerrar en el perímetro de Pusan. El general les respondió con un incendiario informe recordando que los objetivos militares se habían subordinado a los intereses políticos y que no se había utilizado todo el potencial que se poseía, especialmente por la no intervención de las fuerzas de Chang Kai Chek.

La caída de un emperador blanco


La Asamblea General de la ONU proseguía con sus resoluciones pacificadoras. el frente estaba semiparalizado y los marines se dedicaban a limpiar la retaguardia de guerrilleros. El 9 de enero, el Pentágono dio a conocer su respuesta: acción limitada de resistencia en Corea y aplicación de la política de la ONU.

De nuevo atacó el VIII Ejército y se produjo un avance moderado hacia Seúl, pero el contraataque chino fue demoledor y el batallón francés y un regimiento yanqui quedaron asediados en medio de sangrientos choques. Se frenó la ofensiva china y Lin Piao fue destituido. En marzo se registró una ofensiva general de los cascos azules y el día 14 Seúl cambió de manos por cuarta vez. Pero la época de las grandes ofensivas había acabado y los sangrientos combates se traducían en pequeñas ganancias territoriales.

Los políticos republicanos acusaban en Washington: «Si no estamos en Corea para ganar... Truman debe responder del asesinato de millares de jóvenes». Mac Arthur se negó a negociar un armisticio que se estaba cociendo entre bastidores, y una carta suya, leída en el Congreso, terminaba diciendo: «Hace falta que ganemos, pues nada reemplaza a la victoria».




Los viejos enemigos del general y los incondicionales del presidente hicieron frente común y se nombró comandante en jefe en Extremo Oriente a Ridgway. Mac Arthur se enteró en una recepción y exclamó: «Janny. por fin podemos volver a casa». En Estados Unidos estalló una tormenta política sin precedentes. Su regreso al hogar dio lugar a numerosos homenajes e inacabables controversias sobre la «guerra Truman».

El frente se había estabilizado entre Wonsan y Yonchon, superando el paralelo 38 en varios lugares. El día 3 de mayo se produjo una nueva ofensiva china, detenida por la enorme capacidad de fuego de los azules, y que se saldó con enormes pérdidas para los rojos. Al mes siguiente se iniciaron conversaciones de paz en la casa de té de Kaesong, que se suspendieron el 23 de agosto.

El general Van Fleet contaba con 586.000 hombres, frente a unas 60 divisiones; tal acumulación de fuerzas en un espacio tan pequeño dio una cifra de bajas aterradora.

En agosto hubo violentísimos combates y una nueva derrota china, pero las oscilaciones de la línea de frente se limitaban a 5 o 10 kilómetros. El 25 de octubre se reiniciaron las conversaciones de Panmunion, y el 27 de noviembre se firmó un pequeño armisticio de 30 días, que ambas partes aprovecharon para reforzar sus ejércitos. El de la ONU alcanzó un efectivo de 850.000 hombres y se inició entonces una auténtica guerra de trincheras. Durante un mes la aviación norteamericana de dedicó a machacar las carreteras que bajaban de Manchuria: era la «Operación estrangulamiento».

La conferencia de paz fue un inmenso festival de bizantinismos, rizadas de rizo y tácticas dilatorias. EE. UU. propuso el canje de 35.000 prisioneros al mes y los norcoreanos contraofertaron 5.000. La campaña presidencial norteamericana obtuvo un buen suministro de invectivas del arsenal de Corea, y el general Mark Clark, otro veterano de la II Guerra Mundial, fue nombrado, en mayo de 1952, nuevo general en jefe del Extremo Oriente. El año 1953 fue el de la paz. Eisenhower la deseaba y el 2 de febrero se consiguió la neutralización del estrecho de Formosa. El 5 de marzo fallecía Stalin, y el comunismo internacional se iba a ver conmovido por los problemas que planteaba su herencia. Todo ello provocó una cierta liberalización diplomática.

En las conversaciones de paz menudeaban las acusaciones: los norcoreanos afirmaban que EE.UU. había practicado la guerra bacteriológica, y los delegados yanquis presentaban el caso del lavado de cerebro a los aviadores prisioneros.



El 23 de junio 500 aviones destruyeron la central eléctrica de Suhio sobre el río Yalu, y el 29 Pyong Yang fue arrasada a consecuencia de las 1.403 salidas de la aviación yanqui. Se habló de que pilotos rusos se encontraban a bordo de los Mig, pero no llegó a confirmarse. Hubo todavía diversos ataques y contraataques, pero en los últimos días de la guerra las lluvias monzónicas inundaron el territorio y paralizaron las operaciones.
Donde se verá que la paz empieza nunca

Más de treinta meses después de iniciado el conflicto, se firmó la paz, a las 22 horas del 27 de julio de 1953, y se inició una dura posguerra plagada de incidentes, tensiones e inestabilidad en la zona sur.

Las bajas fueron enormes debido a las armas empleadas. ultramodernas, la cruel- dad de las represalias y el amontonamiento de grandes efectivos en un pequeño espacio. Se calcularon unos 9.200.000 muertos en el conflicto, de los que 5 millo- nes correspondieron al Sur y 4.200.000 al Norte; los norteamericanos confesaron 25.000 muertos en la «Korean War».

Habíamos hablado de paralelismos con la guerra de España, ahí van algunos: intromisión extranjera en ambos bandos; intervenciones pacificadoras de los organismos internacionales que acababan favoreciendo a los anticomunistas declarados; numerosas pérdidas entre la población civil... Tal vez la similitud más clara sea la de campo de pruebas de nuevas armas: cohetes, aviones a reacción, uniformes de abrigo, guerra psicológica, bombas incendiarias, etc. Corea fue el banco de experimentación de la Tercera Guerra Mundial, con la salvedad de que ésta no llegó a estallar.

En 1960 el «viejo terrible» Syngman Rhee fue destituido por los militares a causa del terrible desgaste político sufrido por su régimen, que se enfrentó durante toda la primavera con los estudiantes y los reprimió de forma sangrienta.

El nuevo presidente Park prosiguió la labor de reconstrucción económica de Corea del Sur, con la ayuda económica de los Estados Unidos, y se originó un crecimiento acelerado y un tanto descontrolado. En las ciudades, actualmente, son visibles los lujosos automóviles de importación y los miserables carritos de mano. La tasa de natalidad es vertiginosa: de los 8 millones que tiene Seúl, dos tercios han nacido con posterioridad a 1960. La prostitución, en un país con fuertes guarniciones militares, es una industria como otra cualquiera.

Corea, hoy


Los problemas psicológicos derivados de la gran movilidad social han alcanzado a la sociedad surcoreana antes que el desarrollo industrial y el bienestar económico. Las cifras de divorcio, hijos ilegítimos, suicidios, etc., han llegado a cotas escandinavas. Pero la agricultura ocupa todavía el 40% de la población activa y representa el 21 % del producto nacional bruto. Se han conseguido dos objetivos durante largo tiempo perseguidos: la electrificación del campo, y la autosuficiencia en arroz, gracias a una reforma agraria técnica que ha concentrado los pequeños predios familiares y ha permitido la mecanización de las labores. En general se reconoce que el régimen de Park ha acabado con el analfabetismo y el hambre que aún mataba a muchos coreanos a finales de los años cincuenta. (Téngase en cuenta que este artículo fue publicado en originalmente en noviembre de 1980) nota de Armagedón.



Al concluir el servicio militar, los jóvenes no regresan a su domicilio pueblerino, y las hijas huyen a la ciudad para casarse o colocarse de alguna manera. Los viejos caciques de los pueblos han perdido todo su poder social y político. Las tensiones políticas y la lucha por el poder se han trasladado a las capitales.

La inflación se calculaba, a principios del año en curso, en un 30%, mIentras que las exportaciones habían perdido fuerza competitiva en el mercado internacional. Se vive ahora en una situación de transición después del asesinato del presidente Park a manos del jefe de la CIA. Los hombres de negocios extranjeros han acudido a los hoteles de Seúl a la búsqueda de las oportunidades que ofrece la nueva situación. Una parte de la opinión pública surcoreana desearía que se investigaran las grandes fortunas formadas en circulo s próximos al fallecido presidente Park.

Otra componente de la política de Park fue el acercamiento al Japón; a pesar de los malos recuerdos de la ocupación nipona, no en vano él se formó en una academia militar japonesa en Manchuria y su política de despotismo ilustrado se habría inspirado en la “Restauración de Meíji” a partir de 1868. El capital nipón contribuyó a formar algunas grandes compañías surcoreanas.

Los coroneles recibieron dinero del mundo de los negocios para realizar brillantes carreras políticas en el seno del partido republicano-demócrata. Por ejemplo, Kim Jon-pil antiguo coronel de la junta militar que sucedió a Rhee, está considerado como el hombre más rico de Corea y ha sido el creador de auténticos imperios comerciales. Se calcula que en el país hay 500 grupos industriales y comerciales importantes que reciben el nombre de «jaebol», equivalente al «trust» americano; unos 20 nacieron en los años cincuenta. El llamado «las tres estrellas» ha pasado de ser una simple refinería de azúcar en 1953 a una vasta organización que llega a todos los campos de la economía. En el mundillo de la bolsa de Seúl se comenta que las primeras ganancias del propietario fueron los descarados márgenes comerciales que le permitían por pertenecer al partido liberal y al círculo íntimo de Síngman Rhee. Entre 1960 y 1965 estos grupos realizaron grandes especulaciones en bolsa, y a partir de 1965 fue la especulación de terrenos, con la ayuda del Estado, la fuente de su riqueza. Otros grupos se han enriquecido con el contrabando vía Macao y con la venta de suministros al Ejército norteamericano durante la guerra de Vietnam.

El gobierno surcoreano envió durante la guerra del Vietnam algunos regimientos en apoyo de las fuerzas norteamericanas en aquel país. La actuación de estas fuerzas se distinguió por su especial dureza, en una guerra no excesivamente blanda. La crisis actual, a los 30 años de inicio de la guerra, parece ser la consecuencia lógica del desarrollo salvaje de la economía coreana, que ha ido creando una fuerte tensión en los sectores sociales menos favorecidos. Un ejército hipertrofiado y una frontera siempre en armas, junto a la enorme penetración política, económica y militar estadounidense, son factores a tener en cuenta en cualquier evolución de la crisis. Prescindiendo de la acción o de los agentes comunistas, el panorama social coreano, tiene los suficientes factores de explosividad para que hecho como la sublevación, y la posterior sangrienta represión, de la ciudad de Kwangju, sean perfectamente explicables en el contexto actual.





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Última edición por Elrohir; 27-Jan-2007 a las 13:19
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Elrohir
 
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Un post sobresaliente Colagorda . Os dejo otra.


La mayor derrota de Nelson: El intento de ocupación de Tenerife (julio 1797)




Momento del bombardeo de los barcos británicos contra las fortalezas tinerfeñas. Pintura de Esteban Arriaga


Tras la derrota de la escuadra española en San Vicente el 14 de febrero de 1796, la escuadra vencedora de Jervis pone bloqueo a Cádiz con el objeto de destruir la flota española allí fondeada y atacar el tráfico mercante. Pero los británicos toparon con una brillante defensa a cargo de Mazarredo, que organizó una flotilla de lanchas cañoneras que hostigaron de manera sorprendente a los buques británicos. Estas lanchas eran embarcaciones menores de los navíos y de las fuerzas sutiles de la ciudad provistos con cañones de 24 libras y obúses, y que aprovechaban su gran movilidad y la nocturnidad para infringir severos daños al enemigo, lo que obligó a la fuerza bloqueadora a retirarse más aun de la costa, lo que hizo inefectivo mucho tiempo dicho bloqueo al poder escapar muchos mercantes y entrar otros tantos y obligó a Jervis a copiar el sistema español y luchar también con lanchas, ya que era inefectivo el uso de los buques. Los franceses tomaron buena nota de esto, y en el bloqueo de Brest varios años después crearon una flotille à l'Espagnol, que era como llamaban ellos a esta forma de combatir con lanchas y cañoneras (en Brest también se formaron lanchas y cañoneras españolas de los navíos de Gravina que causaron gran servicio).

Las tripulaciones británicas andaban algo desmoralizadas, llevaban mucho tiempo lejos de casa y en condiciones extremas, lo que originaba muchos problemas de insubordinación. El que Nelson formara parte de la escuadra no arreglaba la cosa. Había que dar un golpe audaz para subir la moral... y la paga.



Momento del bombardeo de los barcos británicos contra las fortalezas tinerfeñas. Pintura de Esteban Arriaga


Así que siguiendo una larga tradición de oportunismo, o pirateo como dirían otros, Jervis se enteró de que los buques con tesoros provenientes de América dejaban el botín en Tenerife, que estaba fortificado, en vez de acercarse a Cádiz. Mandó dos fragatas al archipiélago para explorar, quienes tras apresar en un golpe sorpresa a una fragata de la Compañía de Filipinas en abril y la corbeta corsaria francesa La Mutine se decidió por hacer un ataque anfibio en toda regla.

Inmediatamente el recientemente nombrado contraalmirante Nelson se hizo cargo de la comisión y el 14 de julio se puso en camino con los navíos de línea THESEUS de 74 cañones donde enarboló su insignia Nelson y mandado por el Capitán Miller, el CULLODEN de 74 mandado por el Capitán Troubridge, ZEALOUS de 74 mandado por el Capitán Hood, LEANDER de 50 mandado por el Capitán Thompson (este navío, proveniente de Lisboa, se encontró con la escuadra cuando estaba ya iniciado el ataque), las fragatas SEAHORSE de 38 bajo el mando del Capitán Freemantle, ESMERALD de 36 mandado por el Capitán Waller, TERPSICHORE de 32 mandado por el Capitán Bowen y el cutter FOX bajo mando del Teniente Gibson, además de una bombardera, la RAYO mandada por el Teniente Crompton, que se había encontrado de camino con la expedición el 15. En total 393 cañones, y 3.700 hombres armados.



Momento del bombardeo de los barcos británicos contra las fortalezas tinerfeñas. Pintura de Esteban Arriaga


El ataque a Tenerife

El Teniente General Gutierrez, Capitán General de Canarias se aprestó con gran efectividad la defensa, reforzando las fortificaciones y haciendo que los diferentes fuertes solaparan sus tiros, haciéndolos por tanto muy efectivos. Aquí hacemos un breve alto para hablar de este bravo general español. Gutierrez había nacido en 1734 y tenía un gran historial militar. Participó en Italia en las últimas campañas de Felipe V. Como Teniente Coronel mandó la fuerza que expulsó a los ingleses de las islas Malvinas, recuperándolas para España. Como General de brigada volvió a derrotar a los británicos, a las órdenes del Duque de Crillón, en 1782, en la recuperación de Menorca, y en 1791 tomó el mando del archipiélago canario. Con la de 1797 sería la tercera vez que el General Gutiérrez vencería a los británicos.

Las fuerzas con que contaba Gutierrez eran las siguientes:

- El batallón de Canarias, unidad de élite muy preparada. 247 hombres.
- Cazadores provinciales, 110 hombres.
- Milicias de Laguna y Orotava, 330 hombres.
- Rozadores de Laguna, 245 hombres.
- Bandera de Cuba, 60 hombres.
- Artilleros veteranos y de milicias, 387 hombres.
- Pilotos auxiliares paisanos, 180 hombres.
- Marineros franceses (de la capturada La Mutine), 110 hombres.

En total 1.669 españoles y 91 cañones.

El batallón de Canarias servía también como unidad de adiestramiento de los regimientos provinciales, constituídos exclusivamente por milicianos de una calidad militar muy irregular, tal y como se verá más adelante se quejaría Gutierrez de esto, pero el resto de tropas se comportó de manera extraordinaria y muy adiestrada, mención especial a los artilleros que sirvieron las piezas de manera notable y efectiva. Una pena no hubieran sido artilleros navales y haberlos tenido en San Vicente meses antes. Los marinos del bergantín corsario La Mutine y que en el momento de su captura estaba cargado con las ganancias de sus correrías contra los británicos, querían desquitarse de la pérdida de su barco, ya que las lanchas de las dos fragatas británicas Lively y Mineve que mandó Jervis en la exploración de la isla antes del desembarco, se apoderaron del barco adentrándose en el puerto, mientras el comandante y gran parte de la tripulación estaba en tierra divirtiéndose descuidadamente.

El día 17 Nelson convocó a los capitanes británicos en su buque insignia para preparar el plan de asalto. Este plan de ataque consistía en que las tres fragatas de su escuadra, que tenían menos calado que los grandes navíos, se acercarían a la costa lo más posible en la oscuridad y desembarcarían las tropas para atacar las partes altas y las baterías al nordeste de la ciudad. El Capitán de navío Troubridge del Culloden sería el encargado de la fuerza de desembarco. La bombardera Rayo abriría entonces fuego en la ciudad en ese momento con sus morteros. Al amanecer los navíos de línea se acercarían, preparados para bombardear la ciudad. A menos que los buques mercantes que se hayaran en el muelle y su carga y todo el tesoro o lingotes que se hubieran desembarcado en la ciudad fueran entregados, la ciudad sería destruida por el bombardeo.

El día 18 la tripulación se dedicó a la instrucción de armas cortas. El día 20 Troubridge se traslada al Theseus para recibir las últimas instrucciones y detalles de la operación. La fuerza de desembarco consistía de 200 hombres por cada navío de línea, 100 más por cada una de las fragatas, completada por 80 artilleros, es decir, unos 1.000 hombres. La maniobra de desembarco comprendería dos fases. En la primera se desembarcaría a unas dos millas al nordeste del muelle de Santa Cruz, en la playa de Valle Seco, para tomar en maniobra de envolvimiento el castillo de Paso Alto. En la segunda fase, si no se rendía la ciudad tras conquistar Paso Alto, se dirigirían al muelle, para ocupar desde allí la ciudad.

Entre el 21 y 22 de julio se pone en marcha el plan. Sin embargo, las fragatas con las corrientes fuertes inesperadas no pueden acercarse a menos de una milla de la costa y desde la ciudad se dio la alrma, perdiendo la sorpresa estratégica, aunque no la táctica, ya que no se sabía donde iban a desembarcar. No se pudo realizar un bombardeo naval, ya que los navíos no podían acercarse y las fragatas al estar armadas con cañones navales de tiro directo no podían hacer un fuego efectivo. Un gran fallo fue el contar sólo con una bombardera provista de morteros de tiro curvo por elevación. Ni siquiera contaban con obúses y sus afamadas carronadas no servían de nada en esta situación. Navegaban en dos formaciones de botes. Una compuesta por 23 lanchas que se dirigían al barranco del Bufadero y la otra, con 16, se dirigía al centro de la ciudad. Pero las malas condiciones metereológicas y el alertamiento del enemigo hacen abortar el desembarco y se vuelven a los buques con alguna pérdida de lanchas que zozobraron.

A las 10 de la mañana del 22 las fragatas, remolcadas por sus botes, fondean en las proximidades del barranco del Bufadero y desembarcan 1.000 hombres, que pusieron pie en la playa de Valle Seco, a pesar del fuego de Paso Alto. El desembarco se realizó en condiciones penosas, algunos botes zozobraron en la oscuridad y debido al desconocimiento de la zona quedaron muy desperdigados, además la artillería de campaña a falta de caballería para su movilización tenía que ser transportada por los hombres, con el cansancio y lentitud que esto suponía. Las fuerzas defensoras enviadas previamente por Gutierrez en el risco de la Altura frena a los británicos, estas fuerzas estaban compuestas por unos 165 hombres escogidos de la guarnición. Gutiérrez ante la posibilidad de que desembarcaran más hombres mandó al jefe del batallón Canarias ir al pueblo cercano de La Laguna para conseguir más milicianos y que se dirigiera con ellos hacia el Valle Seco, cortando la posible progresión de los británicos. Así, con 30 hombres de su batallón y 50 civiles, ocuparon el mismo día 22, tras una rapidísima marcha, los objetivos previstos.



Bombardeo del castillo de San Cristóbal antes de iniciar el desembarco y de escasa efectividad, ya que los disparos eran directos al utilizar los cañones navales, en vez de curvos como lo haría un mortero. Pintura de Esteban Arriaga


Durante todo el 23 hubo un intercambio de fuego de fusil y de cañón. Los británicos, atascados y sin posibilidad de progresar procedieron al reembarque, tras dar Nelson la señal desde el Theseus de retirada, con la pérdida de dos hombres. Las tres fragatas navegaron entonces por las proximidades del barranco Hondo y de la Candelaria tratando de desconcertar y atemorizar a los defensores. Pero lo cierto es que Gutiérrez, una vez más, se adelantó a las intenciones de Nelson y había dispuesto fuerzas en Santa Cruz, dejanto el castillo de Paso Alto sólo con 30 hombres, desplegando las fuerzas mejor adiestradas en el Castillo de San Cristóbal en el sudoeste, dejando al batallón de Canarias en reserva, para acudir donde se pusieran las cosas feas. Este ir y venir de tropas españolas hacía que pareciera que eran muchos más los defensores.

Tras las tentativas fracasadas Nelson se encontraba con una situación insólita que debía resolver para salvar el honor de la Royal Navy, convocó a sus capitanes a una reunión el 23 y les dijo que, tras reconocer el fracaso de su plan inicial, que había decidido un asalto directo a Santa Cruz por la noche. Nelson había decidido atacar por el centro, yendo directamente al castillo central de San Cristóbal, donde se encontraba la mayoría de las tropas españolas. Nelson ordenó el ataque, conduciendo personalmente uno de los seis grupos de abordaje, los otros cinco eran mandados por los capitanes Troubridge, Miller, Hood, Waller y Thompson.

Nelson escribió a Jervis: "Tomaré el mando de todas las fuerzas destinadas a desembarcar bajo fuego de las baterías de la ciudad y mañana probablemente será coronada mi cabeza con laureles o con cipreses".

Desde luego Nelson se resistía a quedarse en su buque insignia como correspondería a su grado de contra almirante y se exponía a un grave peligro que podía dejar sin mando a la fuerza de desembarco. Acto valiente, pero irresponsable, tal y como se vería más tarde.

A las 10.30 de la noche del 24 de julio, los infantes de marina británicos y marineros se encontraban alrededor del navío Zealous donde formaron los seis grupos, con 700 hombres. Además de las lanchas, iba el cúter Fox con 180 hombres escogidos y 80 en una goleta canaria apresada varios días antes. Con remos envueltos en telas para no hacer mucho ruido comenzaron a avanzar las dos millas que los separaban de la playa. Lograron llegar hasta tiro de cañón de la costa (unos 300 metros) antes de ser descubiertos por la fragata española San José, que se encontraba fondeada a 500 metros del muelle, seguido por el castillo de Paso Alto. La batalla fue emprendida en 5 frentes, el principal, el área alrededor de la plaza de la Pila, la reguera de Santos, la playa de las Carnicerias, y el monasterio de Santo Domingo. Sin embargo los primeros que llegaron a las playas se habían equivocado y se habían despistado del resto de las tropas, además la mayoría de su munición estaba inservible por el oleaje y aparte perdieron sus escaleras de mano de escalar. El resto de los grupos se vio sorprendido por un sostenido fuego de las baterias españolas que abrieron fuego desde Paso Alto hasta el castillo de San Telmo con toda clase de proyectiles, metralla y fusileria de mosquete que ocasionó el hundimiento del cutter Fox con la pérdida de 97 hombres. Según los propios atacantes parecía el mismo infierno. Algunos de los comandantes de las baterías de Paso Alto, San Miguel, San Antonio y San Pedro se disputaban la gloria del acierto de haber echado a pique al citado cúter. "El comandante del castillo de San Pedro, que estaba bajo su mando y que era el más inmediato al muelle, afirmó que fue el primero que avistó a la embarcación inglesa y que avisó a las demás fortalezas con un cañonazo que le disparó. Este dato es muy importante y probablemente exacto, porque nadie lo rectificó con posterioridad" (Juan Arencibia). [Al ser alertadas] las cuatro referidas baterías empezaron a un tiempo un fuego tan vivo y tan unido, que al momento el mar se tragó al cúter y por consiguiente las cuatro baterías fueron las que le echaron a pique, porque un solo cañonazo, dos, tres o cuatro de una batería, no lo habrían destruido con tanta prontitud (Francisco de Tolosa. Capitán de los artilleros provinciales).



Maqueta del cutter "Fox", que fue hundido en la acción por el fuego de las baterías españolas y que perdió a la mayor parte de su dotación


La víspera del ataque se abrió una tronera en el muro del castillo de San Cristóbal donde se colocó un cañón de 24 libras a baja altura, para dificultar el desembarco inglés en la playa que separaba este castillo del de San Pedro. Es posible que, como indica la tradición, se tratara del cañón Tigre, pero es un hecho indemostrable ya que eran numerosos los cañones que en fuego cruzado, intentaban impedir el acceso inglés a la playa y al muelle. Sin llegar a desembarcar Nelson fue herido en el codo derecho por fuego de metralla, ya que el infierno les caía del cielo, mientras que Richard Bowen, comandante del Terpsichore, pierde la vida. Posteriormente, Nelson se enojaría con el Almirantazgo inglés, porque no se le hizo caso al solicitar un monumento o una placa conmemorativa en la Catedral de San Pablo en memoria de Bowen, ni siquiera una mención en el Parlamento, al hombre que había considerado como uno de los más prometedores oficiales británicos. El Almirantazgo le respondió que no se hacían homenajes a los que habían protagonizado un hecho desafortunado a las armas británicas. Con cosas así se comprende la "afición" inglesa de contar sólo las hazañas y no las derrotas.

Tras la muerte de Bowen sólo un pequeño grupo de británicos logra desembarcar y clavan unos cañones en el muelle "fue tan vivo y tan nutrido el fuego de mosquetería y metralla que nos hicieron desde la ciudadela, ventanas y azoteas de las casas circunvecinas, que no fue poible avanzar un paso más, y el suelo estaba sembrado de cadáveres nuestros" (parte de Nelson a Jervis, 27 de julio). Al final se rinden y más de medio centenar de hombres son tomados prisioneros.

El teniente Josiah Nisbet (el hijastro de Nelson) cogió a Nelson mientras caía herido en su bote. "Soy hombre muerto," murmuró mientras Josiah lo ponía tumbado en el bote, a continuación rasgó el pañuelo de seda negra de su propio cuello y la ató como torniquete alrededor del brazo herido. Josiah vio que la vida del almirante dependía de una vuelta inmediata al barco y al cirujano. Nelson rechazó ser subido a bordo del Seahorse que era el barco más cercano, debido a la señal de socorro que izaría su capitán Betsey Fremantle y que tendría consecuencias desastrosas para la moral de las tropas, así que la lancha continuó más lejos para encontrarse con el Theseus. Su brazo derecho colgó por un lado mientras que, con su izquierda él saltó a bordo de la nave. "déjenme subir solo," el almirante gritó herido "tengo todavía mis piernas y un brazo. Diga al cirujano que se de prisa en preparar sus instrumentos- sé que debo perder mi brazo derecho, así que cuanto antes mejor." Un acto valiente ante tan desastroso desembarco. El resto de su grupo encalla o desembarca en otras zonas donde son hostigados por los milicianos.



El Teniente Josiah Nisbet, el hijastro de Nelson, está de pie detrás de él y salva su vida al practicarle un torquinete que evita la pérdida de sangre. Detrás de él y a la izquierda hay dos tenientes más. También en la barcaza y a la derecha del grupo se encuentra un tercer teniente que agarra el bote, con dos marineros detrás de él. En el primer plano izquierdo que está de pie en el agua es el Capitán Thompson, junto con otro teniente. Cuadro del National Maritime Museum, London, Greenwich Hospital Collection. Por Richard Westall.


En la playa de las Carnicerias logran desembarcar 450 británicos pertenecientes a tres de los seis grupos, que se dirigen al centro de la ciudad bajo el intenso fuego. Intentan sin éxito tomar el fuerte de San Cristóbal por la retaguardia, a pesar de los contratiempos, y demostrando gran arrogancia, el capitán Troubridge envío un mensaje al general Gutiérrez para instarle a la rendición, que lógicamente fue rechazada categóricamente (estos mensajes del oficial británico eran seguramente para ganar algo de tiempo, para que a los posibles refuerzos les diera tiempo llegar hasta su posición). A continuación logran encerrase con 340 hombres supervivientes bajo el mando de Troubridge y Hood, en el convento dominico de La Consolación, pero eran sabedores que esta situación era insostenible, ya que los barcos de guerra británicos no podían acercarse para dar refuerzos a las tropas desembarcadas. El capitán británico contaba sólo con 80 infantes de marina, 80 lanceros y 180 marineros armados con mosquetes.



Momento del desembarco de las tropas británicas bajo la cobertura de los cañones de los navíos y fragatas. Foto Museo Naval de Madrid.


Los dos grupos restantes de británicos desembarcan en la playa de las Carnicerías y avanzaron por el barranco de los Santos. Sus ataques al principio tienen éxito, pero el batallón de Canarias ataca por el flanco junto con las partidas de Cuba y La Habana, empujándoles hasta la plaza de Santo Domingo, donde se unen a las fuerzas de Troubridge donde quedan completamente cercados.

El batallón de Canarias, previa orden, ocupa el muelle con el fin de cortar la retirada de Troubridge y la llegada de refuerzos. El regimiento de La Laguna se dirige al muelle en dos columnas, una por la retaguardia de la plaza de Santo Domingo, para evitar la progresión de los británicos al interior, y la otra columna siguiendo la línea de costa. Tanto las órdenes como los movimientos de los defensores fueron ejecutados con rapidez y eficacia.

Nelson intenta de madrugada reforzar a Troubridge enviando 15 botes hacia el muelle. Las baterías costeras hunden a tres, los demás viraron y regresaron a los buques. La batería del muelle, antes inutilizada ahora ya estaba de nuevo en servicio, lo que hacía imposible otro ataque.

El capitán Troubridge tras otro ridículo mensaje instando a la rendición y dándose cuenta de la triste realidad mandó a Hood a parlamentar con el gobernador. El general Gutiérrez ese día del 25 de julio tenía crisis asmática, a pesar de ello obligó al enemigo a negociar, lo que era en realidad una capitulación.

Estas eran las condiciones de la negociación:

"Santa Cruz, 25 de julio de 1797
Las tropas &c. pertenecientes a S.M. Británica serán embarcadas con todas sus armas de toda especie, y llevarán sus botes si se han salvado; y se les franquearán los demás que se necesiten, en consideración de lo cual se obligan por su parte a que no molestarán el pueblo de modo alguno los navíos de la Escuadra Británica que están delante de él, ni a ninguna de las Islas en las Canarias, y los prisioneros se devolverán de ambas partes.
Dado bajo mi firma y sobre mi palabra de honor
Samuel Hood
Ratificado por
T.Troubridge, Comandante de las tropas Británicas."

Nelson, que siempre había distinguido a los hombres que se portaban de forma honorable en la guerra, escribiría a bordo de su navío una carta de agradecimiento al general Gutiérrez por el trato dado a sus hombres y que Troubridge entregó el día después cuando se disponía a recoger a los heridos británicos que estaban en los hospitales de la ciudad.

"Theseus, en las afueras de Tenerife, 26 de julio de 1796 (error de fecha)
No puedo separarme de esta isla sin da a V.E. las más sinceras gracias por su fina atención para conmigo, y por la humanidad que ha manifestado con los heridos nuestros que estuvieron en su poder, o bajo su cuidado, y por la generosidad que tuvo con todos los que desembarcaron, lo que no dejaré de hacer presente a mi Soberano, y espero con el tiempo poder asegurar a V.E. personalmente cuanto soy de V.E.
obediente
humilde servidor
Horacio Nelson "


A lo que el general contestó:

"Muy Señor mío, de mi maior atención: Con mucho gusto he recivido la muy apreciable de V.S. efecto de su generosidad y buen modo de pensar, pues de mi parte considero que ningún lauro merece el hombre que sólo cumple con lo que la humanidad le dicta, y a esto se reduce lo que yo he hecho para con los heridos y para los que desembarcaron, a quienes devo de considerar como hermanos desde el instante que concluió el Combate. Si en el estado a que ha conducido a V.S. la siempre incierta suerte de la Guerra, pudiese yo, o qualquiera de los efectos que esta Ysla produce, serle de alguna utilidad o alivio, ésta sería para mí una verdadera complacencia, y espero admitirá V.S. un par de limetones de vino, que creo no sea de lo peor que produce. Seráme de mucha satisfacción tratar personalmente quando las circunstancias lo permitan, a sugeto de tan dignas y recomendables prendas como V.S. manifiesta; y entre tanto ruego a Dios guarde su vida por largos y felices años.
Santa Cruz de Tenerife 27 de julio de 1797
B.L.M. de V.S. su más seguro atento servidor.
Dn. Antonio Gutiérrez"

Nelson también se comprometió a llevar la noticia de la victoria a la Peninsula. Al contrario que el enemigo, los españoles no tuvieron excesivas bajas, con 30 muertos y 40 heridos solamente, sufriendo los británicos 177 muertos por ahogamiento (debido al hundimiento del Fox y las numerosas lanchas hundidas por fuego o por zozobrar), 51 muertos en combate, 5 desaparecidos y 128 heridos. Del total de las bajas tuvieron 7 oficiales muertos y 5 más heridos). Como hemos indicado anteriormente Nelson fue uno de los oficiales heridos. Además hubo bastantes prisioneros que fueron devueltos a sus barcos. En España se tomó como un desquite por la derrota en San Vicente seis meses atrás, y desde luego para los británicos fueron unas pérdidas mucho más cuantiosas (y por número de oficiales de alto rango muertos y heridos) que en dicha batalla sufrieron.

Bajas oficiales que sufrieron los ingleses en el asalto del 25 de julio de 1797

Buques Muertos Heridos Ahogados Desaparecidos
Theseus 12 25 34
Culloden 3 18 36
Zealous 5 21
Leander 6 5 1
Seahorse 2 31
Terpsichore 8 11 4
Fox (hundida) 97
Emerald 8 12 10

Total 44 123 177 5

Oficiales muertos:
- Richard Bowen. Comandante de la Terpsichore
- George Thorpe. Oficial de la Terpsichore
- John Weterhead. Oficial del Theseus
- William Earnshaw. Oficial del Leander
- Robinson. Oficial del Leander
- Baisham. Oficial de la Emerald
- Gibson. Oficial Comandante del Fox

Oficiales heridos:
- Horatio Nelson. Contraalmirante
- Thompson. Comandante del Leander
- Freemantle. Comandante de la Seahorse
- George Douglas. Oficial de la Seahorse
- Guardamarina Watts, del Zealous

Bajas mortales de las fuerzas españolas de Tenerife:
- Don Juan Bautista de Castro. Teniente Coronel del Regimiento de La Laguna
- Don Rafael Fernández. Subteniente del Batallón Canarias
- Antonio Miguel González. Soldado del Batallón Canarias
- Manuel Fernández. Ídem
- Luis Nuñez. Ídem
- Antonio Delgado Sosa. Miliciano
- José Benito. Ídem
- Juan Pacheco. Ídem
- Bernardo García. Ídem
- Dionisio González. Ídem
- Domingo de León Padilla. Ídem
- Felipe Guerra. Ídem
- José Pérez. Ídem
- Don Carlos Rooney. Paisano
- Don Agustín Quevedo. Ídem
- Don Antonio Espinosa. Ídem
- Don Domingo A. Pérez. Ídem
- Don José M. Calero. Ídem
- Don Juan de Regla. Ídem
- Don Juan Amarilis. Ídem
- Pablo Duaure. Auxiliar. Natural de Francia
- Juan Chibeau. Ídem. Ídem

El reembarco de los británicos se hizo con dificultad, ya que habían perdido muchas lanchas y botes en los ataques y tuvieron que ayudarlos con botes y dos bergantines españoles. El general dejó reembarcar a los enemigos con sus armas y con honores de guerra, cuando debieron haberlas rendido y quedado prisioneros. Bien es verdad que con las inexpertas, indisciplinadas e inermes milicias, poco a casi nada se podía hacer, por lo cual don Antonio redactó un bando donde reconoce las indisciplinas y el poco espíritu militar de estas tropas y enmienda los fallos encontrados en las unidades de combatientes que intervienen en la defensa de la plaza de Santa Cruz de Tenerife aquel día 25 de julio de 1797. En las condiciones de la negociación los ingleses se preocuparon de que no constara en ningún lado la palabra rendición o capitulación, cuando fue así, por mucho que se dijera, y es ahí donde se aferran los británicos cuando dicen que en esta batalla Nelson no se rindió, aunque nunca han ocultado que fue una jornada trágica para su marina. Lo digan como lo digan fue una derrota sin paliativos, por número de hombres muertos y heridos, daños en lanchas y buques y porque, principalmente, no consiguieron su objetivo de adueñarse de la ciudad. Los españoles podemos decir con orgullo y sin ninguna duda que Nelson, sus hombres y su Royal Navy salieron bien derrotados.

En la tarde del 26 los buques británicos rindieron honores fúnebres, con 25 cañonazos y arriado de sus banderas, en memoria del malogrado capitán de fragata Bowen, comandante del Terpsichore, muerto el día anterior. La fragata Emerald entregó en Cádiz, tal y como había dicho Nelson, el parte de la victoria española.

El general Gutiérrez había demostrado una gran intuición militar al frustrar todos los intentos de desembarco, anticipándose a los movimientos de los británicos; aprovechó el terreno y explotó al máximo las posibilidades de sus fuerzas, siendo sus órdenes acatadas con precisión. Se le unió la buena movilidad de las tropas de élite y de los artilleros que habían logrado hundir muchas lanchas y un cúter.

Su Majestad el Rey Carlos IV asciende a Gutiérrez, confiriéndole además la Encomienda de Esparragal en la orden de Alcántara. Su salud empeora y poco antes de las cuatro de la madrugada del día 22 de abril de 1799 fue llamado el médico de cabecera que le diagnosticó perlesía (parálisis en el brazo y en la pierna). Murió el 14 de mayo de ese mismo año y fue sepultado en la capilla del Apóstol Santiago de la parroquia de la Concepción de Santa Cruz de Santiago de Tenerife.

Nelson había realizado una desastrosa acción. Sin quitarle el valor de este marino, actuó de una manera tan audaz como mal concebido los planes. Gran estratega en operaciones de navegación de cabotaje había demostrado que en las operaciones fuera de los buques fallaba estrepitósamente, como le pasó también en Cádiz y en Brest. La confianza de Nelson en sí mismo y, sobre todo, la minusvaloración de los defensores, fueron el principal motivo de su derrota. Según declaraciones hechas por Troubridge se desconocían las playas, la hidrografía y la metereología de la zona. El estado de la mar supuso la dispersión y el hundimiento de algunas lanchas. El bombardeo naval fue ineficaz como hemos expresado anteriormente, ya que sólo había una bombarda armada con morteros, única arma capaz de hacer daño a las defensas, por tanto el número de efectivos era insuficiente para tamaña empresa. Desembarcaron 1.000 hombres contra 1.600, pero Nelson creía incluso que los españoles eran 8.000, debido a la gran movilidad que estos tuvieron y parecía que había más defensores, lo que hacía del ataque aun más temerario. Un duro golpe al ego de Nelson y a su arrogancia.


Los Castillos de Santa Cruz


Cuando Nelson atacó éstos eran, de norte a sur, los castillos y reductos fortificados: Torre de San Andrés, castillo de Paso Alto, fuerte de San Miguel (en la desembocadura del barranco de Tahodio), baterías de Santa Teresa (en la margen derecha del barranco), Candelaria, Santiago, San Rafael, Pilar, San Antonio y Santa Isabel (todas en las inmediaciones del actual solar que ocupa el acuartelamiento de Almeida), fuerte de San Pedro, baterías de la Rosa (junto a la Alameda), del Muelle y de Santo Domingo (junto al castillo de San Cristóbal), Castillo Principal o de San Cristóbal, baterías de la Concepción (donde está el edificio del Cabildo), de San Telmo (margen derecha del barranco de Santos) y de San Francisco (en la Caleta de Negros), castillo de San Juan y baterías de las Cruces y Barranco Hondo (en Puerto Caballos). Estos castillos y reductos fortificados armados con casi un centenar de cañones y una docena de morteros, estaban unidos por una muralla y hacían de Santa Cruz una plaza prácticamente inexpugnable. Nunca pudo ser ocupada por los enemigos de España.

Según cuenta la tradición desde el mismo día de la batalla, 25 de julio de 1797, el disparo que hirió al gran almirante británico fue hecho con el cañón llamado "Tigre". A los artilleros les gustaba siempre poner nombre a sus cañones. En el siglo XVIII, este nombre estaba incluso grabado en el bronce de cada uno de ellos. "Tigre" era un cañón que había sido fundido en Sevilla en el año 1768. Hoy en día todavía se puede ver en el Museo Regional Militar de Canarias en Tenerife.







Bandera británica que se encuentra en el Museo Regional Militar de Canarias en Tenerife junto a otras banderas y pertrechos militares ingleses capturados en el desembarco, y que perteneció a un grupo que salió de la fragata Emerald.


Título y privilegios

Este triunfo dio pie a los regidores para solicitar título y méritos, y tal fue así que, de hecho, una vez se retiraron los navíos británicos de la bahía de Santa Cruz, confirmando el fracaso de su expedición, las autoridades pensaron en hacer valer sus merecimientos ante el monarca y, también, su gratitud al cielo que los había protegido.

La acción de gracias fue motivo de una manifestación colectiva, encabezada por el ayuntamiento, que se celebró el 29 de julio de 1797 y en donde se aclamó a los santos patronos, completándose el nombre del lugar que, a partir de entonces, se llamaría Santa Cruz de Santiago de Tenerife.

Lo cierto es que el ayuntamiento, no sin recelos, acabó pidiendo a la Corona, con mucha discreción, tres cosas como si fueran una sola: el título y privilegio de Villa, la calificación de muy Noble e Invicta Villa, Puerto y Plaza, y la modificación de su nombre.

Contrariamente a lo que era norma habitual en estos casos, los trámites se resolvieron con cierta rapidez y el 21 de noviembre de 1797 se firmó el decreto real por el que se concedía a Santa Cruz el título de villa y el privilegio de villazgo.

Con la llegada de la noticia, el ayuntamiento resolvió que se vivieran tres noches de luminarias, con tambor y repique de campanas, y aunque la expedición del título original se hizo esperar y se extravió el expediente, al cabo de tres años todo quedó arreglado.


El cabo Correa Corbalán

Como consecuencia de la sonada victoria de las tropas españolas sobre los hombres desembarcados por el contraalmirante Nelson en Tenerife, el general Antonio Gutiérrez elevó a las altas instancias españolas una petición de recompensas para los más destacados en la jornada del 25 de julio de 1797. Como era de suponer incluía a los mandos más significados, a los que se proponía para el empleo inmediato superior. En la relación estaban los jefes y oficiales, Salcedo, Marquelli, Estranio, Guinther, Greagh, Prat, Rosique, Siera, etcétera. Todo normal. Era una petición de ascenso generalizado en la que a todos se daban los mismos méritos, lo que al final resultó inefectivo, porque no hubo ascensos.

Hubo una excepción, porque al incluirlo en la relación se especificaron sus méritos pormenorizados. El general Gutiérrez hizo una mención especial del cabo del Regimiento de Güímar Diego Correa, a quien proponía para el ascenso al grado de subteniente. Era un buen salto. ¿Cuáles fueron sus méritos?

Pues Correa estaba de servicio en la batería de La Concepción. Desde su puesto vio que la madrugada del 25 de julio zozobraban unos botes ingleses cuando intentaban acercarse a la costa. Correa arengó a un puñado de soldados y se lanzó sobre los ingleses que intentaban alcanzar la playa. Combatió contra ellos y capturó 17 a los que llevó prisioneros al castillo de San Cristóbal ante la sorpresa general. Además se apoderó de sus armas, entre otras un cañoncito de campaña.

Correa, nacido en La Laguna en 1772, fue un aventurero. Se casó a los 19 años con Pilar Bottino, hija de un comerciante genovés afincado en La Laguna. En 1803 le llegó el ascenso a subteniente. Después de ejercer de guarda mayor de montes durante un año, embarcó con el grado de capitán a Cádiz en 1808. En 1910 aparece en Estados Unidos, más tarde en La Habana, en Gibraltar, en Madrid... En 1836 fue nombrado Intendente en Filipinas, donde murió en 1843.







El escudo de armas de Santa Cruz tiene tres cabezas cortadas de león, el animal heráldico de Inglaterra. Los británicos han parecido tener una especial inclinación en conquistar la isla. Por eso, las tres cabezas de león recuerdan las tres victorias alcanzadas contra estos: Blake (1657), Jennings (1706) y Nelson (1797). De las tres, la más importante fue la última. A raíz de esta victoria, el rey Carlos IV otorgó a Santa Cruz la categoría de Villa, sus títulos honoríficos, su escudo de armas y su constitución como municipio.


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Belloto
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LA LEGIÓN ESPAÑOLA. "A España servir hasta morir"

Sus Origenes.
Las razones que motivaron la creación de la Legión, si bien siguen siendo de plena actualidad, es necesario analizarlas en su entorno histórico y definir cuales fueron, con toda probabilidad, los hechos que por una parte motivaron a Millan Astray, y por otra favorecieron la acogida de la Legión.

Millan Astray, siendo un joven alférez de 16 años, participó en la guerra de Filipinas. Allí obtuvo notable popularidad al defenderse con 30 hombres, del ataque de gran cantidad de insurrectos tagalos en el pueblo de San Rafael. Su experiencia en esta campaña, como el mismo expone en su libro "La Legión", le hizo ver la conveniencia de emplear para estas guerras exteriores, soldados profesionales. Idea que, sin lugar a dudas, quedaría reafirmada cuando, ya en la península, vivió, como España entera, la perdida de las últimas posesiones de Ultramar y el desolador regreso de los soldados de reemplazo. Hechos que tanto pesarían posteriormente en la conciencia de los españoles y en la política militar de los sucesivos gobiernos de España.

En el año 1909, siendo ya Oficial de Estado Mayor, tuvieron lugar los gravísimos acontecimiento de Barcelona de agosto de ese año. Hechos que resulta necesario relatar, porque sin duda, fueron una poderosa razón para reafirmar sus convicciones sobre la necesidad de crear una unidad profesional.


La propuesta del por entonces Comandante Millán Astray de fundar un Cuerpo de tropas españolas y extranjeras profesionales al servicio de España empieza a concretarse en 1919, tras un largo período de maduración, iniciado después de su participación en la guerra de Filipinas y constatado a lo largo de su experiencia militar en la Policía Indígena, en Regulares y en el Regimiento de Infantería Serrallo nº 69.

A esta experiencia se añadía la grave desorganización del Ejército, la dureza de las Campañas de Marruecos, la poca eficacia de los soldados de reemplazo y la escasa efectividad de los reservistas, unido al hecho de que las fuerzas profesionales intregadas en Regulares y en la Policía Indígena no eran suficientes para soportar el elevado peso de la campaña. Todo ello acarreaba un porcentaje muy elevado de bajas originando movilizaciones sociales en la Península en contra de nuevos reclutamientos.

Millán Astray toma conciencia de estos problemas y se entrevista con el Ministro de la Guerra exponiendo los siguientes argumentos: " Es necesaria la creación de Tropas Coloniales, eficientes y bien preparadas, que sirvan de fuerzas de choque y eviten sangrías inútiles en las filas de los Regimientos de Línea".

El Estado Mayor estudia la propuesta que tendrá la aprobación tanto del Ministro de la Guerra como del Alto Comisariado de España Y Marruecos iniciandose la creación del Tercio de Extranjeros. El paso siguiente será enviar a Millán Astray a Tremecen y Sidi-Bel-Abbes (Argelia), para convivir como un oficial más entre los franceses durante el mes de octubre de 1919. Como consecuencia de esta experiencia Millán Astray concibe para España un Cuerpo similar a la Legión Francesa basado en la tradición de la España Imperial: "Los Legionarios serán los dignos sucesores de los Tercios de Flandes, Italia y América, con el mismo concepto del honor, del deber y del sacrificio".

Así, el 28 de enero de 1920 por R.D. de Alfonso XIII se establece: "Con la denominación de Tercios Extranjeros, se creará una Unidad Militar armada, cuyos efectivos, haberes y reglamento por el que ha de regirse serán fijados por el Ministro de la Guerra".

Por esta época el ya Tte. Coronel M. Astray conoce al Comandante Francisco Franco que, avalado por su prestigioso historial militar pronto se convertirá en su lugarteniente.
El 10 de octubre se incorpora, como Lugarteniente del Fundador, el comandante Franco. Se hace cargo de la instrucción de la nueva unidad y funda la 1ª Bandera. Esta, con dos compañías de fusiles al mando de los capitanes Pablo Arredondo Acuña, laureado, y Luis Valcazar Crespo; junto a una compañía de ametralladoras con el Capitán D. Eduardo Cobo Gómez a su frente, marchan el 16 del mismo mes al Campamento de Dar-Riffien. Allí se levantó el acuartelamiento que sería, desde entonces, la casa solariega y entrañable de la Legión.

Las previsiones se ven desbordadas y en apenas dos meses se organizan la 2ª y 3ª Banderas. La Legión ya es una realidad. Ahora solo falta la oportunidad de demostrar su valía, de la que tan seguro estaba su creador. Pero el mando tiene reservas en la utilización de estas novedosas unidades en sus columnas, quedando la Legión relegada a servicios de retaguardia.

El Tercio sufre la primera agresión el 7 de enero de 1921, fecha en la que es atacada una escuadra de la 6ª compañía de la 2ª Bandera, falleciendo el cabo Baltasar Queija Vega, primer muerto de la Legión.

La 4ª compañía de la 2ª Bandera es la unidad legionaria que sufre el primer ataque de importancia. Ocurrido el 16 de enero de 1921 durante una protección de camino entre Zoco el Arbaa y Xarquia Xeruta en la que resultó muerto su capitán, Don Pompilio Martínez Zaldivar. La reacción de la 5ª y 6ª compañías a este ataque fue contundente, retirándose el enemigo diezmado. Esta acción es citada con elogio por el General Berenguer, Alto Comisario, al Vizconde de Eza, Ministro de la Guerra. Este hecho cambiaría el empleo de las unidades legionarias, pasando desde ese momento a formar parte en las operaciones ofensivas, si bien, y contrariando el deseo de los legionarios, tan solo en la retaguardia del grueso.

Al fin, el 29 de junio de 1921 llegaría la oportunidad en Buharratz, donde la 3ª Bandera quedo en primera línea de fuego a resultas de una maniobra enemiga. En este combate mantuvo un duelo verdaderamente sangriento que cambia la suerte de la lucha consiguiendo rechazar al enemigo tras infringirle numerosas bajas.

Doce muertos, de ellos un oficial, veintidós heridos incluidos tres oficiales y una Medalla Militar en la persona del capitán de la 9ª compañía D. Camilo Alonso Vega, marca un nuevo estilo. Los legionarios de Millán Astray se consagran como extraordinarios combatientes. En lo sucesivo, ningún general querrá prescindir de una Bandera Legionaria entre las unidades de sus columnas.

LA CAMPAÑA DE MARRUECOS

En Julio de 1921 se produce el desastre en la Comandancia General de Melilla, Anual es su nombre...la 1ª y 2ª Banderas son embarcadas tras durísima marcha, desembarcando en Melilla el 24 del mismo mes. La llegada es épica, Millán Astray arranca de los legionarios el juramento de dar sus vidas en defensa de Melilla, y los melillenses, envueltos en el pánico del desastre, recuperan su espíritu al paso rápido de los legionarios.

Asimismo habrá de tenerse en cuenta el principal puesto que la Legión tuvo en el socorro de Melilla cuando su derrumbamiento en 1921 y después en su reconquista.
El de la parte más importante y fundamental en la heroica y nunca superada hazaña de resistencia en la retirada de Xauen y en la brillantísima parte que le correspondió en la toma y conquista de Alhucemas, en la que se inicio el fin victoriosos de la campaña. Asimismo la confianza que a la Legión concedió siempre el mando, como lo prueba el hecho de que sus banderas actuaron en todos los territorios, formando parte de todas las columnas de choque y fueron empleadas en cuantas ocasiones el Mando necesitó emplear tropas de la mayor seguridad y confianza, que jamás ni una sola vez desmintieron.

LA GUERRA CIVIL

La II república, proclamada en abril de 1931, y su política en asuntos militares, introduce importantes transformaciones en la organización de la Legión. Esta se encontraba desplegada con la 1ª Bandera en Villa Sanjurjo (Alhucemas), la 2ª y 3ª en Tauima (Melilla), la 4ª, 8ª y Escuadrón en Riffien, la 6ª en el destacamento de Tenin y la 7ª en Zoco el Arbaa de Beni Hassan.

En junio de 1931 se elimina una compañía de todas las banderas. En 1933 se disuelven la séptima y octava Banderas y el Escuadrón de Lanceros. En 1934 se dispone que la 1ª Legión tendrá como sede Tauima (Melilla) y la 2ª Legión Riffien (Ceuta) sustituyendo la figura de Coronel Jefe por la de Coronel Inspector de la Legión.

En octubre del 34 surgen movimientos revolucionarios que para ser sofocados, el Gobierno moviliza al Ejercito, y con el, la Legión con sus 3ª, 5ª y 6ª Banderas. Estas desembarcan en Barcelona y Gijón contribuyendo a sofocar la revolución en Asturias.

En julio de 1936 se produce el Alzamiento Nacional en el que participa la mayoría del Ejercito y de manera especial, las unidades del Ejercito de África con la Legión al completo. Su primera acción es pasar a la península, movimiento que realizo la 1ª Bandera en el llamado "convoy de la victoria", la 2ª en un improvisado puente aéreo y sucesivamente el resto de las seis Banderas.

Las séptima y octava Banderas, desaparecidas en 1933, son rehechas y antes de terminar el año se crea la 9ª Bandera Todas bajo el mando del coronel Yagüe, que sería el Jefe de la Legión durante toda la contienda civil.

La guerra duplicó el número de Banderas, que llego a ser de 18, tomando para ello como base mandos y legionarios de las ya existentes, y, cubriéndose el resto, hasta completar sus plantillas, con personal voluntario. Esa era la capacidad y versatilidad de la Legión, que contó con carros de combate, compañías de lanzallamas y adopto, sin demoras, todas aquellas tácticas y materiales que la campaña precisó.

En 1937 se sustituye la denominación de "El Tercio" por la, siempre preferida por Millán Astray, de "La Legión". Esta encuadra a unidades tipo regimiento denominados Tercios y estos, a su vez, se componen de Banderas.

De nuevo la limitación de este trabajo obliga a no entrar en detalles de las acciones en que la Legión participó, pero el lector entenderá que no hubo frente o acción de importancia que no figuraran en lugar destacado alguna de las 18 banderas legionarias. Así la marcha sobre Madrid, la batalla del Jarama, Brunete, Aragón, Teruel, Ebro...son nombres asociados a la Legión y corbatas colgadas de los guiones de sus Banderas.

El esfuerzo realizado en la campaña por las unidades legionarias es difícil de evaluar. Los efectivos que pasaron por sus filas fueron muchos, varias veces las Banderas tuvieron que reponer casi al completo sus plantillas tras combates especialmente violentos. Entre los voluntarios que siempre integraron estas unidades figuraron extranjeros entre los que cabe destacar los "viriatos" portugueses o la compañía "Juana de Arco" francesa.

Medida del esfuerzo y heroísmo de una unidad militar son las bajas sufridas y sus condecoraciones.


EL SAHARA

Llegado el final de la contienda civil en abril de 1939, las economías de posguerra obligan a una reducción de unidades. Esta no pudo ser tan amplia como las circunstancias exigían debido, entre otras razones, a la II Guerra Mundial. En diciembre del 39 desaparecen siete Banderas, de la XII en adelante. La Legión se organiza en tres Tercios, el 1º en Tauima, el 2º en Riffien y el 3º, de nueva creación, en Larache. Todos a tres Banderas y una Agrupación Mixta, salvo el 1º que tuvo cinco hasta el año 1947.

En diciembre de 1943 se dieron nombres a los Tercios, estos se buscaron entre los grandes capitanes de los Tercios de Flandes, así y por el orden orgánico quedaron denominados Gran Capitán, Duque de Alba y Juan de Austria.

El año 1950 traería la creación de la subinspección. También el 4º Tercio vio la luz este año y tuvo su ubicación en Villa Sanjurjo, denominándose Alejandro Farnesio. Para el se refundaron, con personal procedente de los Tercios hermanos, las Banderas X, XI y XII.

Nuevas misiones en los territorios del África Occidental Español, frente a bandas armadas del denominado "Ejercito de Liberación", recomendó la creación de la XIII Bandera independiente en 1956. Formada por una compañía de cada Tercio, desembarcan en la costa sahariana el 1 de julio, acuartelándose en el Aaiun. Posteriormente, y por el mismo motivo, fueron trasladándose la IV en junio del 57, la II en noviembre del mismo año y la IX en enero del 58.

De la campaña de Ifni-Sahara, caracterizada por sus combates de carácter irregular, debemos destacar el enfrentamiento que tuvo lugar el 13 de enero de 1958. La XIII Bandera al completo se dirigía a Edchera en misión de reconocimiento cuando fue sorprendida por enemigo fuertemente organizado. Establecido el combate, una sección es envuelta y en el intento de recuperarla, se sufre gran cantidad de bajas, entre las que se encuentran el brigada Francisco Fadrique Castromonte y el legionario Juan Maderal Oleaga últimos laureados de la Legión y del Ejercito.

En octubre de 1958, dos Tercios son trasladados a este territorio, el 3º al Aaiun y el 4º a Villa Cisneros, formados por dos banderas (VII y VIII el Tercero y IX y X el Cuarto), un grupo de caballería y una batería. Recibieron el nombre de Tercios Saharianos. La tradición legionaria, el territorio en el que desarrollaban su misión y la autonomía de la que gozaban, imprimieron a estas unidades un peculiar espíritu.

En febrero de 1961, el final del protectorado español en Marruecos obliga al traslado de los Tercios 1º y 2º a Melilla y Ceuta respectivamente. Atrás quedaron 40 años de entrega y sacrificio, atrás quedaron, también, sus hermosos acuartelamientos de Riffien y Tauima, levantados por los legionarios.

En junio de 1969 Ifni es entregado a Marruecos y la XIII Bandera, que había sido trasladada a este territorio en agosto de 1958, es disuelta.

En 1975 se radicalizan los movimientos independentistas en el Sahara Español. Marruecos aprovecha esta circunstancia, y la situación española, para organizar la denominada Marcha Verde, operación que movilizó por última vez a los Tercios Saharianos. En los inicios de 1976 se entrega a Marruecos y Mauritania la provincia española y las unidades legionarias, tras proteger la evacuación del territorio, lo abandonan. La última unidad en llevarlo a cabo fue el II Grupo Ligero Sahariano, el 11 de enero de 1976, desde Villa Cisneros.
Una vez mas la Legión se ajusta a las nuevas circunstancias, el Tercer Tercio es ubicado en la isla de Fuerteventura con las VII y VIII banderas y un Grupo Ligero constituido con los dos saharianos. El 4º Tercio desaparece y las IX y X banderas se integran en los Tercio 1º y 2º, respectivamente, con los nombres de III y VI Banderas.
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UNA DÉCADA DEFINITIVA

A finales de los años 80 se inicia para La Legión tiempos difíciles.En multitud de ocasiones se cuestiona su utilidad y se baraja su disolución. Mientras tanto las unidades se adaptan a las sucesivas reorganizaciones de las Fuerzas Armadas. Surge de nuevo el 4º Tercio en Ronda (Málaga). La Legión se despide de su caballería al desaparecer el Grupo Ligero. En este constante cambio desaparecen unas Banderas y aparecen otras, como la de Operaciones Especiales y la X Bandera Ligera. La Legión siempre con el constante empeño de mantenerse permanentemente operativa y al día.

Pero es en su régimen interno donde la Legión sufre las mayores mutaciones. El Real Decreto 191/88 modifica radicalmente el sistema de recluta, que tan buenos resultados proporciono desde su fundación. Posteriormente, la Escala Legionaria, que hacia realidad la promesa del Fundador de "podréis llegar a capitanes", se declara a extinguir, desaparece con ella la escala que tantos héroes dio a España.

Pero las nuevas obligaciones internacionales en los que España se ve comprometida, reaviva las razones que motivaron la creación de la Legión. Las dificultades en el empleo de los militares de reemplazo (embarque en las fragatas que participaron en el bloqueo naval del Golfo), recomienda de nuevo el empleo de unidades profesionales y de voluntarios, la historia se repite...La Operación Alfa-Bravo, en Bosnia Herzegovina, hace recuperar a la Legión el puesto que por derecho propio le corresponde.

Es el trabajo y sacrificio de los legionarios en aquellas tierras lo que pone nuevamente a la vista de instituciones y ciudadanos la valía de La Legión, despejando la tupida niebla que ocultaba el quehacer diario en sus acuartelamientos y sorprendiendo a los que solo reconocían en La Legión una unidad decrepita y conflictiva. El éxito no fue resultado de la casualidad, estaba asentada en una sólida instrucción y una moral firmemente cimentada en los robustos pilares que son cada uno de los espíritus del Credo Legionario.

El resultado fue la potenciación de La Legión. Así llego la creación de la Brigada de La Legión "Rey Alfonso XIII" en 1995 y su empleo como unidad de vanguardia en Albania y Kosovo y, de alguna forma, la experiencia ensayada en La Legión ha terminado por trasladarse al conjunto de las Fuerzas Armadas, que iniciaron el camino de la profesionalización, de la que La Legión ha sido siempre su vanguardia.


BOSNIA-HERZEGOVINA
La gran oportunidad de La Legión.

La Legión es una de las Unidades que componen la Fuerza de Acción Rápida del Ejército de Tierra (FAR), concebida para dar una primera respuesta armada a crisis o conflictos imprevistos, tanto en territorio español como en el extranjero.
Los acontecimientos acaecidos en la ex-república yugoslava Bosnia-Herzegovina dan una oprtunidad de oro a La Legión para demostrar una vez más su arrojo y empeño en el cumplimiento de la misión encomendada.
El Consejo de Ministros del día 28 de agosto de 1992, autoriza el envío a la ex-república yugoslava de Bosnia-Herzegovina de un Batallón Ligero de Infantería integrado por unos 400 legionarios, con la misión de proteger los convoyes de ayuda humanitaria.

Los elegidos para participar en la misión de la ONU en Bosnia-Herzegovina son especialmente entrenados para resistir a la tortura física, a los interrogatorios así como a la instrucción de fuga y prisioneros.
El 18 de septiembre de 1992 viajan a Zagreb el General Martínez Coll, Jefe de Operaciones del Ejército de Tierra, el Coronel Francisco Javier Zorzo y el Teniente Coronel Masip. La misión de estos altos Oficiales es preparar la llegada de la Legión.
El día 13 de octubre parte desde Almería hacia Split (Croacia) un grupo de 14 legionarios bajo el mando del Comandante Pedro Palomino, compuesto por nueve Oficiales, dos Suboficiales y tres miembros de tropa. Este contingente tendrá como misión el reconocimiento de la zona de Mostar asignada por Naciones Unidas para seleccionar los lugares geográficos y establecer contactos con las autoridades locales, a fin de empezar a cumplir, lo más rápido posible, la misión de protección y ayuda humanitaria cuando se desplacen el resto de los operativos de la Agrupación Málaga.

El día 23 de octubre zarpa del puerto de Almería el transporte de ataque Castilla con 183 legionarios que forman la avanzadilla del Batallón.
Por fin, el día 5 de noviembre de 1992 a las 12'45 h. suelta amarras el Buque de ataque Castilla en el puerto de Almería llevando a bordo a los 530 militares, en su mayoría de la Legión, que integran el grueso de la Agrupación Málaga.

El buque atracó en el puerto de Split (Croacia) el día 9 e inmediatamente la Legión de preparó para "pasear por el corredor de la muerte" para llevar vida a los miles de personas que no la hubieran tenido de no haber sido por la entrega y sacrificio de nuestros legionarios que durante toda la misión hicieron gala de "Con el sagrado juramento de no abandonar jamás a un hombre en el campo, hasta perecer todos".
Una de las misiones encomendadas por las Naciones Unidas a la Legión es abrir al tráfico la Macadan Road, vía vital para la supervivencia de más de 500.000 personas. Como es obvio nuestra Legión cumplió con creces las pretensiones de la ONU dejando plasmadas sus actuaciones con las innumerables escoltas de alto riesgo efectuadas en las zonas asignadas. La guerra abierta entre croatas y musulmanes en Bosnia Central y Herzegovina ha puesto a los legionarios destacados en la región bajo Bandera de la ONU ante su más difícil reto. La apertura de nuevos frentes de batalla ha obligado a ampliar la zonas en las que se desarrolla su misión de paz. Blindados españoles patrullan por las calles de Mostar, Konjic y Prosivici con el objeto de evitar la reanudación de choques armados a gran escala entre ambos bandos.

El día 1 de octubre de 1994 llega a Canarias La Legión,donde S.M. el Rey pasó revista a las tropas. Momentos después D. Juan Carlos se dirigió a los recién llegados a quienes felicitó por el trabajo desarrollado en los Balcanes. El Rey alabó el hecho de que en medio de una "situación confusa en contínuo cambio" hayan conservado "la sangre fría, observando una estricta neutralidad, sin tomar partido por ninguno de los bandos y ayudando a las víctimas del conflicto, con independencia de su origen o su religión".

La misión había llegado a su fín con el triste bagaje de diez caídos en el cumplimiento del deber. ¡ Qué Dios los tenga en su gloria !.



Tanbien fue destacada su presencia en Albania,y posteriormente en Kosovo allá donde la llamen La Legión acudirá en defensa de los mas necesitados y al servicio de España

Jueves 16 de marzo de 2000.Dos mujeres de veinte años se convierten en Melilla en las primeras damas legionarias,en lo que sería el principio de la participación de la mujer en este glorioso cuerpo

Organización de la Legión

La Legión, enmarcada en la estructura orgánica del Ejercito español, tal como puede verse en el organigrama, cuenta en la actualidad con tres unidades independientes:

* La Brigada de la Legión "Rey Alfonso XIII" (BRILEG) encuadrada en la Fuerza de Acción Rápida.
* El Tercio "Gran Capitán" 1º de la Legión, dependiente de la Comandancia General de Melilla.
* El Tercio "Duque de Alba" 2º de la Legión dependiente de la Comandancia General de Ceuta.
El Tercio Juan de Austria estaba destinado en Fuerteventura.
Son famosas en el tercio sus celebraciones,donde no falta en sus comidas la "Leche de Pantera"como los sabados legionarios,donde los gastadores portan sobe el hombro al Cristo de la buena Muerte,o la jura de bandera,que sería del desfile militar sin la presencia de los ya 160 pasos por minuto tan famosos al terminar dicha representación militar.
O tanbien sus famosas mascotas como ovejas o la cabra de la legión,o sus colaboraciones en hermandades de semana santa,al paso de procesiones por distintas ciudades,o su credo,o su mas noble y sentido cantico en esas juras de banderas y sabados legionarios,donde tanto asistentes,como familiares,como legionarios cantan al unisono el NOVIO DE LA MUERTE que dice asi.....

Nadie en el Tercio sabía,quien era aquel legionario,tan audaz y temerario que a la Legión se alistó.........

El Cristo de la Buena Muerte,es el patrón y protector y nuestra mas significante insignia en La Legión.


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Última edición por Elrohir; 27-Jan-2007 a las 13:23
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De lujo. Os está quedando un hilo DE LUJO.

Deberiamos tener otra vez los emoticonos de los aplausos, ya que el hilo lo merece.....



Saludos

Pd. Muy bueno y currado el post de La Legión, Jalpez
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Descansa en paz hermano, no te olvidaré jamas
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muy buenos estos dos ultimos si señor
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Im presionante Jalpez. Un hilo a la altura de nuestros soldados.



Un saludo
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-REGULARES - El cuerpo mas laureado del ejercito español.



Las Fuerzas Regulares, creadas el 30 de junio de 1.911, y consideradas como fuerzas de choque, además de su probada eficacia, estaban envueltas de una leyenda, una aureola especial, que pronto hizo que se convirtiera en la meta soñada de muchos militares, que con su esfuerzo, entrega y sacrificio lograron en poco tiempo convertirla en la Unidad más eficaz y distinguida del Ejército Español.

Después de noventa y dos años de servicio a España, los Regulares de hoy, orgullosos de su glorioso pasado, siguen cumpliendo con su deber con la misma entrega, seriedad y dedicación que aquellos que les precedieron.



1.- INTRODUCCIÓN HISTÓRICA

A principios del Siglo XX, Marruecos, uno de los pocos países africanos independientes pero en franca descomposición interna, donde el Sultán de Fez apenas es capaz de hacer sentir su autoridad sobre las vastas regiones teóricamente sujetas a su soberanía, se convierte en el objetivo de las principales potencias europeas, Inglaterra, Francia y Alemania.

El norte del país era la zona más atractiva desde el punto de vista estratégico, ya que su dominio permitía el control del Estrecho, por lo que ningún país podía permitir que otro dispusiera de tal ventaja.

En 1.904, en virtud del acuerdo franco-inglés conocido como "Entente Cordiale", Inglaterra se desentiende de Marruecos, dejando las manos libres a Francia, a condición de que éste haga lo propio con respecto a Egipto.

España, para evitar la presencia de los franceses en los mismos límites de Ceuta y Melilla, no tiene más remedio que apresurarse a firmar en 1.906 el Protocolo de la Conferencia Internacional de Algeciras, cuyo objetivo era el reparto colonial, en dos zonas de influencia de Marruecos.

Pero Alemania, en la cumbre de su poder político, económico y militar y con fuertes intereses mineros en el Rif, no estaba dispuesta a permitir, sin ninguna contrapartida, una nueva expansión francesa en África. Tras una serie de incidentes diplomáticos, Francia y Alemania llegan a un acuerdo por el cual Alemania recibía de Francia compensaciones coloniales en la región del Congo y éste se resarcía de sus pérdidas ampliando su zona de Protectorado a costa de España, hasta llegar a abarcar la práctica totalidad del Marruecos útil.

España, por lo tanto además de una zona desértica inmediatamente al norte de nuestra colonia de Río de Oro (Sahara), recibía tan sólo una estrecha franja septentrional, montañosa, pobre y difícil, poblada en su mayor parte por cábilas belicosas con cierta autonomía con respecto a la autoridad del Sultán, celosas de su independencia y siempre dadas a la lucha armada, con una sola ciudad importante, Tetuán.

De esta manera daba comienzo la acción de España en Marruecos, misión que se encomendaría al Ejército, que veía una buena ocasión de recuperar el prestigio perdido tras su derrota en la guerra de Cuba.

2.- ORIGEN DE LAS FUERZAS REGULARES

a.- Antecedentes

Para llevar a cabo su misión en Marruecos, el Ejército contó con Unidades peninsulares, constituyéndose además, a partir de 1.906, y en virtud del acuerdo firmado por España en la Conferencia Internacional de Algeciras, la formación de unas unidades de Policía con personal procedentes de las cabilas ocupadas y que tendrían como misión fundamental el mantenimiento del orden en el interior de las mismas. A estas fuerzas seguirían la organización de otras pequeñas unidades indígenas, mandadas normalmente por oficiales españoles, cuya misión principal a parte de ejercer de guías e intérpretes, era la de hacer frente a las bandas levantiscas. Estas Unidades auxiliares denominadas "Gums, Idalas, Harkas, etc." según fuese su entidad, tenían un carácter irregular, y se constituían para una determinada acción, disolviéndose a la conclusión de la misma.

A pesar de su carácter irregular obtuvieron excelentes resultados, de ahí que el Gobierno decidiera la creación de unas Fuerzas parecidas pero de tipo regular, es decir permanentes.

b.- Creación

Varios fueron los factores que motivaron la creación de una Fuerza regular, entre ellos:

La situación política que vivía España a raíz de la pérdida de las colonias y sucesos como los del Barranco del Lobo (1.909).

La opinión pública y prensa, no siempre partidarias al aporte de soldados para que España cumpliese sus compromisos internacionales, cansados de tanta guerra y sacrificios personales y económicos.

Los grandes resultados obtenidos por las unidades irregulares en la Campaña de 1.909, sin olvidar las experiencias obtenidas con nuestros Mogataces y Tiradores de la Milicia Voluntaria de Ceuta.

La opinión de que con el empleo de unas fuerzas indígenas de carácter regular, en misiones de vanguardia y combate que aliviasen el empleo de tropas peninsulares, se acallarían en cierta medida a la opinión pública y prensa, evitándose escenas como las vividas en julio de 1.909, conocida como "Semana Trágica de Barcelona".

La necesidad de contar con unas fuerzas adaptadas, por naturaleza, al terreno, clima y forma de hacer la guerra del adversario, dado lo ineficaz que en esta Campaña resultaba la organización y táctica a la "europea" y capaces de combatir al lado de las españolas.

Crear unas fuerzas que en su día formasen la parte principal del Ejército en las posesiones y territorios ocupados por las tropas españolas en el continente africano.

Por estos motivos se decidió la organización de unas fuerzas regulares indígenas con cohesión y disciplina, capaces de cooperar en las operaciones tácticas con las tropas del Ejército, creándose por R.O. de 30 de junio de 1.911 (C.L. nº 127), las denominadas "Fuerzas Regulares Indígenas de Melilla", nombre este último de la ciudad en la que se llevaría acabo su creación, designándose para su mando al teniente coronel de Caballería don Dámaso Berenguer Fuste, gran conocedor del país y la idiosincrasia de sus pobladores. Su primer acuartelamiento fue el fuerte de la Purísima Concepción, situado en Sidi Guariach (Melilla).




c.- Organización

Su organización consistió en un Batallón (Tabor) de Infantería, de cuatro compañías, y un escuadrón de Caballería, ampliándose un año más tarde a dos Tabores de Infantería y uno de Caballería. Esta organización supuso una innovación en las anticuadas técnicas de combate del Ejército español, pues aunque el binomio Infantería-Caballería ya lo mantenía la Milicia Voluntaria de Ceuta, de cuyo Reglamento se sirvió inicialmente Regulares, así como los Tabores de Policía Indígena españoles, creados en 1.909, por primera vez se creaba una unidad de tipo mixto con cierta entidad como para operar independientemente, convirtiéndose en poco tiempo en la unidad de elite del Ejército español en Marruecos.

A raíz del levantamiento de las Cabilas de la Zona Occidental (1913) y los buenos resultados obtenidos por el Grupo de Fuerzas Regulares de Melilla n.º 1 por R.O.C. de 31 de julio de 1914 (D.O. núm. 169) se ordena la creación de cuatros Grupos de Fuerzas Regulares Indígenas, formado cada uno de ellos de dos Tabores de Infantería de tres Compañías y un Tabor de Caballería de tres Escuadrones.

El primero se constituyó en base a las Fuerzas Regulares de Melilla con la denominación de Grupo de Fuerzas Regulares Indígenas de Tetuán n.º 1 se ubica en la Plaza de Tetuán, siendo su primer Jefe el Teniente Coronel D. Leopoldo Ruiz Trillo (1914-1915). El segundo Grupo con la denominación de Grupo de Fuerzas Regulares Indígenas de Melilla n.º 2, se organizó en la misma plaza a base del Tabor de Alhucemas y el III Tabor de las Fuerzas Regulares de Melilla n.º 1 se ubica en la Plaza de Melilla y Nador, siendo su primer Jefe el Teniente Coronel D. Antonio Espinosa Sánchez (1915-1918). El tercero reunió los elementos que constituían el Tabor de Tetuán, la Sección de Policía Indígena de la misma plaza y la Milicia Voluntaria de Ceuta, y se le denominó Grupo de Fuerzas Regulares Indígenas de Ceuta n.º 3 ubicándose en la Plaza de Ceuta, siendo su primer Jefe D José Sanjurjo Sacanell (1915-1917). El cuarto Grupo, que tomó la denominación de Fuerzas Regulares Indígenas de Larache n.º 4 en base de los dos Tabores de Policía que en el mismo existían organizados, siendo su primer Acuartelamiento la Plaza de Ardía, pasando posteriormente a Larache, su primer Jefe fue el Teniente Coronel D. Federico Berenguer Fuster (1914-1917).

A raíz del desastre de Anual (1921) el Gobierno accede a la creación del ultimo de los Grupos (R.O.C. de 29 de julio de 1922) se organiza el Grupo de Fuerzas Regulares Indígenas de Alhucemas n.º 5, aunque no se puede considerar fundadora de la Organización de Fuerzas Regulares Indígenas, sin embargo, la antigüedad y su intensa vida castrense, le autoriza a considerarse como una de las Unidades de más sólido prestigio de nuestro Ejercito, se ubica en Segangan, siendo su primer Jefe el Teniente Coronel D. Rafael Valenzuela Urzáiz(1922).




En la madrugada del 5 de octubre de 1934 precedido de enormes tracas que indicaban el levantamiento de los obreros de Asturias, con la zona minera en vanguardia, 30.000 hombres componían el Ejercito Rojo como ellos mismos se denominaban. El Gobierno de la República presidido por Lerroux el día 8 del citado mes ordena que se preparen dos Tabores de Regulares que forman la Columna África al mando del TCol. Yagüe para embarcan con destino a Asturias. A las 00:30 horas del día 9 sale de Ceuta el III Tabor de Regulares n.º 3 al mando del Comandante D. Apolo Ruiz Marset en el vapor "Capitán Segarra", llegando el día 11 a Vigo, emprendiendo la marcha a las 12:30 horas en dirección a Gijón. Al día siguiente por la mañana en la ocupación del manicomio de Oviedo el Cte. Ruiz Marset murió gloriosamente obteniendo la Medalla Militar (O.C. de 3 de diciembre de 1934, D.O. núm. 281), toma el mando del Tabor el Capitán D. Manuel Gener López, por la tarde del citado día toma por asalto las Fábrica de Armas.

El día 13 a las 7 de la mañana en dirección a la Cárcel Modelo de Asturias, reciben orden de ocuparla y levantar el asedio de las fuerzas que la guarnecen, dicho objetivo es conseguido a las 09:00 horas. A las 11:00 horas reciben ordenes del TCol. Yagüe de ocupar la estación del Norte, lo cual se consigue bajo un intenso fuego de fusilería y armas automáticas. En este ataque el Tabor tuvo las bajas de un oficial y 9 soldados. A las 14:00 horas del mismo día recibe orden de ocupar las alturas del Naranco lo que efectúan, apoderándose de bastante material incluido un cañón. A las 16:00 horas ocupan el Hospital Provincial sin encontrar resistencia. El día 14 en el crucero de guerra Miguel de Cervantes llega a Vigo el III Tabor de Regulares de Tetuán al mando de Cte. D. Eduardo Sáez de Buruaga, que embarcan en vehículos con dirección a Oviedo y poniéndose a las ordenes del TCol. Yagüe, tomando parte activa ese mismo día en la ocupación del Parque, Hotel Inglés y la Diputación, el día 15 el barrio de San Lázaro, el 16, el cementerio Nuevo y el día 17 de Trubia.

Los Grupos de Regulares son felicitados por su brillante actuación en cuantos combates han participados y logrando con rapidez sofocar la revolución Asturiana y con ello traer la paz a la población de Asturias, concluida la misión asignada regresan a sus respectivas plazas, el 15 de noviembre embarcan en el Buque de Trasmediterránea "Capitán Segarra", en dirección a Ceuta donde desembarcan en el muelle de la República a las 10:30 horas del día 19, siendo recibidos con los máximos honores por la guarnición de la Plaza.

En la Orden General del Grupo, se publica la siguiente alocución. "En momentos difíciles para la Patria, fueron requeridos vuestros servicios por el Gobierno de la República, haciendo con ello, objeto de singular distinción, en consideración, sin duda a vuestra fidelidad, de sobra bien probada.

Como siempre cumplisteis con lealtad y valor la misión que os habían confiado, y hoy, regresáis llenos de honores y laureles".



REGULARES EN LA GUERRA CIVIL

Los Grupos de Regulares, fueron una vez más, las unidades de choque más acreditadas de que disponían nuestras Fuerzas Armadas y desde el primer momento constituyeron la columna vertebral del Ejército Nacional.

Cada Grupo participa desde el año 1936 al 1939 con los siguientes Tábores:

GRUPO TETUAN Nº 1





GRUPO MELILLA Nº 2

1.936


6 Tábores


1.936


6 Tábores

1.937


11 Tábores


1.937


9 Tábores

1.938


11 Tábores


1.938


10 Tábores

1.939


11 Tábores


1.939


10 Tábores

GRUPO CEUTA Nº 3





GRUPO LARACHE Nº 4

1.936


5 Tábores


1.936


6 Tábores

1.937


10 Tábores


1.937


10 Tábores

1.938


10 Tábores


1.938


10 Tábores

1.939


10 Tábores


1.939


10 Tábores

GRUPO ALHUCEMAS Nº 5





1.936


5 Tábores

1.937


10 Tábores

1.938


10 Tábores

1.939


10 Tábores

ACCIONES

Las acciones más sobresalientes son las efectuadas en la defensa de la Ciudad Universitaria en Madrid, Liberación de Toledo, Bilbao y Oviedo, el Pingarrón, Teruel, Frente del Ebro, Brunete, Gandesa que proporcionan a los Grupos de Regulares las Laureadas y Medallas Militares Colectivas que son las más altas condecoraciones que se pueden conceder y el reconocimiento de su valentía, sacrificio, capacidad de lucha y ardor combativo y cuyas corbatas lucen en sus Banderas, con el orgullo adicional de ser las más condecoradas de nuestro Ejercito.


Desde la Guerra Civil a la Independencia de Marruecos.

Los Grupos de Regulares una vez concluida la Guerra Civil se reorganizan, separando las dos Armas Infantería y Caballería, pasando a constituirse Grupos de Infantería de tres Tabores, además de una Compañía de Destinos, una Compañía Mixta y una Sección de Reclutamiento y Depósito. Grupo de Caballería al mando de un Coronel de Infantería ó de Caballería.

A la finalización de la Guerra Civil las Unidades vuelven a sus plazas de origen en territorio Africano pero algunos Tabores permanecen en la península incorporándose el último en el año 1951 desde su destacamento de Sama de Langreo. Los acontecimientos que se estaban desarrollando en Europa que presagiaba sucesos de la suficiente importancia como para desembocar en un conflicto bélico de extensión imprevisible, aconsejaba mantener un potente ejercito en el Norte de África con la amplia experiencia de combate y que tan heroicos comportamientos y resultados habían obtenidos en ambas campañas, es por lo que el Gobierno tomase la decisión de crear nuevas unidades Indígenas mediante él desdoblamientos de los Grupos existentes, como separando las dos Armas Infantería y Caballería, pasando a constituirse los Grupos de Infantería con tres Tabores de cuatro Compañías de Fusiles cada uno y manteniendo la compañía de ametralladoras y máquinas, además de una Compañía de Destinos, una Compañía Mixta y una Sección de Reclutamiento y Depósito. Y el Grupo de Caballería constituido por dos Agrupaciones formadas cada una por una Plana Mayor de Mando, una Plana Mayor Administrativa, tres Escuadrones de Sables y un Escuadrón mixto de Ametralladoras y Morteros.




En base a los Tabores III, IV y VIII del Grupo de Fuerzas Regulares Indígenas Tetuán n.º 1, se crea el Grupo de Fuerzas Regulares Indígenas de Infantería Xauen n.º 6, por O.C: de 21 de diciembre de 1943 (D.O. núm.1) con destacamentos en Akarrat, Dráa el Asef Tanakob, Gadir el Kruch, Amegri, Cudia Fraila y Bab el Hammá. Siete años más tarde, la Unidad manteniendo el núm. cambia de denominación por la de "Arcila". El séptimo Grupo se forma en base los Tabores V, VI, VIl y X del Grupo de Regulares de Melilla y toma la denominación de Grupo de Fuerzas Regulares Indígenas de Infantería Llano Amarillo n.º 7, por O.C. de 21 de diciembre de 1943, estableciéndose en la plaza de Melilla.

El octavo Grupo se forma en base a los Tabores VI, IX y X del Grupo de Regulares Indígenas n.º 5 y toma la denominación de Grupo de Fuerzas Regulares Indígenas n.º 10, al declararse a extinguir por O.C. 21 de diciembre de 1943 el Grupo n.º 8 ubicado en Bab-Taza, se le da nueva denominación de Grupo de Fuerzas Regulares Indígenas de Infantería Rif n.º 8, se establece en el Zoco el Had de Beni Sicar. Por O.C. de 29 de julio de 1940 D.O. núm. 192 y sirviendo como base los Tabores VI, IX y X del Grupo de Regulares Indígenas n.º 4 y se le denomina Grupo de Fuerzas Regulares Indígenas de Infantería Arcila n.º 9, estableciéndose en Cudia Ruida. En base a los Tabores VI, IX y X del Grupo de Fuerzas Regulares Indígenas de Ceuta n.º 3 nace el Grupo de Fuerzas Regulares Indígenas de Infantería n.º 10, estableciéndose en Villa Sanjurjo (Alhucemas).

En base a los Tabores de Caballería de los Grupos de Fuerzas Regulares Indígenas de Tetuán n.º 1; Ceuta n.º 3 y Larache n.º 4, se crea el Grupo de Fuerzas Regulares de Caballería Tetuán n.º 1 siendo su sede la plaza de Tetuán. El 1 de agosto de 1940 con los Tabores de Caballería de los Grupos de Fuerzas Regulares Indígena de Melilla n.º 2 y de Alhucemas n.º 5 nace el Grupo de Fuerzas Regulares Indígenas de Caballería Melilla n.º 2, se le asigno la Plaza de Nador.

En el año 1950 y hasta la finalización del Protectorado se crea la Subinspección de las Fuerzas Regulares, ubicada en la Plaza de Ceuta y cuyo cargo lo ostentaría un General, Los Generales Subinspectores fueron: Gumersindo Manso, Juan Fernández-Capalleja y Fernández-Capalleja, Mariano Lambea Massa, Celestino Ruiz Sáez de Santamaría y por último Antonio Miranda Guerra.

El 1 diciembre de 1957 con motivo de la Independencia de Marruecos se produce la Reorganización de los Grupos de Regulares, se disuelve el Grupo de Larache n.º 4 y se fusiona con e! Grupo de Regulares de Ceuta n.º 3. El Grupo de Regulares Llano Amarillo n.º 7 se fusiona con el Grupo de Regulares de Melilla n.º 2,quedando ubicado en sus Acuartelamientos de Nador, Melilla y Bu-Arg hasta el año 1959, concretamente el 10 de septiembre se inicia la evacuación sobre Melilla desde sus acuartelamientos de Nador y Campamento de Bu-Arg. Como el grupo anterior el Grupo de Regulares Xauen n.º 6 desaparece al fusionarse con el Grupo de Regulares de Tetuán n.º 1. Lo mismo ocurre con el Grupo de Regulares Rif n.º 8 el día 15 de noviembre de 1957 que se fusiona con el Grupo de Alhucemas n.º 5. Lo mismo ocurre con el grupo de Regulares Arcila n.º 9 que se fusiona con el Grupo de Regulares de Tetuán n.º 1. Y por último el Grupo de Regulares de Bab-Taza se fusiona con el Grupo de Regulares de Ceuta n.º 3.

En la Orden General del Ejército del Norte de África del 31 de agosto de 1961 se publica lo siguiente:

"En el día de hoy, cumplida la misión que España asigno a su Ejército en Marruecos, las últimas unidades militares españolas han abandonado el territorio Marroquí.

En este momento solemne en que el Gobierno Español hace honor con fidelidad y exactitud a sus obligaciones Internacionales, el Ejército Español quiere mirar con dignidad y orgullo hacia la obra realizada con su esfuerzo y sacrificio..."

Soldados: El Ejército Español se retira de sus viejos cuarteles llevándose únicamente su Honor, su Gloria y sus Banderas. Guarda con ello, como un tesoro los nombres de los miles de héroes que cayeron por Marruecos y no contra Marruecos. Y por eso quiere guardar también, como única prenda de sus campañas de guerra y paz, la fraternal y permanente amistad del pueblo marroquí.


Con motivo de la Independencia de Marruecos, parte de los efectivos indígenas abandonan nuestro Ejército para Integrarse en las Fuerzas Armadas Reales Marroquíes y otros prefieren continuar en nuestro Ejercito.


Los Grupos de Regulares se distribuyen entre las Plazas de Ceuta y Melilla de la siguiente forma:

G.F.R.I. n.º 1 en la Plaza de Ceuta distribuido entre los acuartelamientos de Sanidad y Benzú, pasando definitivamente a su Acuartelamiento "Coronel Fiscer".

G.F.R.I. n.º 2 en la Plaza de Melilla en el Cuartel del Grupo Llano Amarillo en Cabrerizas (Acuartelamiento Millán Astray), pasando posteriormente al Acuartelamiento Santiago.

G.F.R.I. n.º 3 en la Plaza de Ceuta en su Acuartelamiento González-Tablas.

G.F.R.l. n.º 5 en la Plaza de Melilla en el Acuartelamiento "TCol. Temprano" actualmente se denomina "Alfonso XIII".

El 31 de julio de 1985, en cumplimiento a lo ordenado en la I.G. 10/85 del EME. sobre la organización de la 2a Región Militar Sur, el Grupo de Fuerzas Regulares de Infantería de Melilla n.º 2, se constituye en el Regimiento de Infantería Motorizado "Regulares de Melilla n.º 52, recogiendo los historiales de los Grupos de Regulares Alhucemas n.º 5, Llano Amarillo n.º 7, Rif n.º 8 y Regimiento de Infantería Melilla n.º 52. El 30 de junio de 1996, tras la reorganización de la Comandancia General de Melilla, pasa a denominarse Regimiento de Infantería Ligera "Regulares de Melilla n.º 52".

Por la anterior I.G. mencionada, el Grupo de Regulares de Infantería de Tetuán n.º 1 se constituye en el Regimiento de Infantería "Regulares de Ceuta n.º 54", recogiendo los Historiales de los Grupos de Regulares de Ceuta n.º 3, Larache n.º 4, Xauen n.º 6, Arcila n.º 9, Bab-Tza n.º 10 y del Regimiento de Infantería Ceuta n,º 54. El 30 de junio de 1996 tras la reorganización de la Comandancia General de Ceuta se le cambia la denominación por la del Regimiento de Infantería Ligera "Regulares de Ceuta n.º 54".

A partir de 1.998, comienza la profesionalización de nuestras Fuerzas Armadas, con la paulatina incorporación de Soldados Profesionales a nuestras filas.

Así mismo, se recuperan los emblemáticos y tradicionales nombres de Grupo y Tabor para nuestros Regimientos y Batallones, nombres con los que tanta gloria alcanzaron los Regulares al servicio de España.

Sirvan estas páginas como homenaje a cuantos han servido a nuestra Patria vistiendo el color garbanzo de los Grupos Regulares, e invitación al conocimiento de nuestras Unidades actuales, el trabajo diario de hoy con la fe y la ilusión puestas en el mañana.






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Última edición por Elrohir; 27-Jan-2007 a las 13:25
Belloto esta en línea ahora   Responder Citando
Antiguo 20-Feb-2006, 16:16   #120
Elrohir
 
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Elrohir es un nombre conocido por todosElrohir es un nombre conocido por todos
Muy bueno el post Belloto


Un saludo
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