02-Jul-2005, 18:10
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OPERACIÓN BARBARROJA
INTRODUCCION
Hitler ha sido acusado de desarrollar una política en la que la mentira era considerada como un instrumento más para ser utilizado en el engrandecimiento de Alemania, nada nuevo por otra parte ya que este dudoso concepto moral ha sido utilizado por gran parte de los políticos de todos los tiempos y todo indica que así seguirá siendo. El caso es que la palabra del dirigente germano fue perdiendo credibilidad progresivamente en los círculos internacionales hasta llegar al desastre de 1939, es decir, a la guerra. Sin embargo en una cuestión fue absolutamente sincero desde siempre; la expansión natural de Alemania debía realizarse hacia los países eslavos del Este. Ya en 1924, cuando escribió Mein Kampf durante su breve y cómodo período de prisión en la cárcel de Landsberg, quedaba esta idea diáfanamente explicada en sus páginas y en numerosas intervenciones públicas posteriores se ratificó en ella.
La agresión contra Polonia fue lógica consecuencia de lo anterior. Pero el 3 de Septiembre el Führer se encontró con las declaraciones de guerra de Francia y Gran Bretaña encima de la mesa. No se esperaban, el gobierno germano estaba convencido de que esta situación no se produciría. Que las democracias, pese a sus advertencias la cancillería de Berlín, no guerrearían por la remota Dantzig lo había asegurado el incompetente ministro de Exteriores Joachim von Ribbentrop, asimismo, Hermann Goering, el segundo hombre del régimen, pensaba de la misma manera. En cualquier caso los temores al fracaso, si los hubo, fueron rápidamente disipados por las grandes victorias en las llanuras polacas y la pasividad de franceses y británicos en el Oeste.
Sometida Polonia, Hitler se dirige a los aliados desde el Reichtag el viernes 6 de Octubre ofreciendo la paz,“…no veo motivos para continuar esta contienda…” No hay respuesta, los alemanes están un tanto perplejos, no comprenden la obstinación del enemigo. No la comprenden porque no tienen en cuenta la política tradicional, de siglos, inglesa de no permitir nunca una sola nación hegemónica en Europa. Si los británicos nada pueden hacer ya por los polacos, en realidad nunca hicieron nada militarmente hablando, y Alemania no tiene interés en atacar a Francia ni en amenazar al Imperio Británico ¿a qué pelear? Lo que Hitler necesitaba, pese a su pacto contra natura con Stalin de Agosto del 39, era tener las manos libres para poder lanzarse sobre la podrida, creía él, estructura del régimen soviético y para ello necesitaba firmar la paz con los occidentales para no tener que luchar en dos frentes simultáneamente como en la I Guerra Mundial, situación estratégica que ponía los pelos de punta a los generales alemanes. El desarrollo de la guerra llevaría a Alemania a pelear no solo en dos, Africa y Rusia, sino en tres frentes a la vez a partir de Junio del 44; en Rusia, en Francia y en Italia.
Durante ocho meses se estuvieron enseñando los dientes ambos bandos en la frontera germano-francesa en el período que dio en llamarse la guerra tonta pero sin osar aventurarse en cualquier acción militar de envergadura. Los intentos por llegar a una solución política de la guerra no tuvieron éxito y Hitler se dio cuenta de que la única manera de salir del atasco era el ataque. No es objeto de este trabajo describir la batalla de Francia, el caso es que el 22 de Junio los galos firmaban el armisticio tras haber sido derrotados en cinco semanas por los alemanes.
Ahora la situación era totalmente nueva, pese a la derrota gala el nuevo jefe del gobierno británico, Winston Churchill, vociferaba desde Londres amenazando, con raras dotes proféticas, a Alemania con males apocalípticos si no se retiraba a sus fronteras inmediatamente. Seguía sin existir posibilidad alguna de acuerdo político pero ahora la amenaza del frente francés había desaparecido. Por otra parte, Hitler sabía que la invasión de Inglaterra era imposible, no tenía medios, pero los ingleses tampoco estaban en condiciones de cruzar el canal ni lo estarían en mucho tiempo así pues el peligro de un ataque británico en el continente era inexistente. Además, el proyectado ataque a la URSS no duraría mas de cuatro meses en el peor de los casos, período demasiado corto como para que los británicos de reorganizasen. No había en este momento ningún frente abierto en el continente, la ocasión se presentaba propicia.
El 2 de Julio de 1940 el canciller alemán comunica al jefe del OKW (el Estado Mayor del Ejército) el general Franz Halder su decisión de atacar a la URSS y le ordena la preparación de los oportunos planes de campaña. La mayoría del generalato responde con asombro y muchas reservas cuando conocen las intenciones del Führer. Planea sobre ellos el fantasma de Napoleon y su terrible retirada a través de las estepas en 1812.
Halder encarga al general de Estado Mayor Marcks el diseño de un plan concreto de ataque que responda a las directrices de Hitler; rapidez, avance en profundidad de las fuerzas acorazadas apoyadas por la Luftwaffe y embolsamiento y posterior aniquilación de los ejércitos enemigos por la infantería.
Estas eran las primordiales hipótesis de trabajo: en primer lugar se consideraba que el Ejército Rojo estaba a falta de mandos competentes debido a las masivas purgas de oficiales, generales y mariscales llevadas a cabo por Stalin en 1937-38, muy bajo de moral y con un equipamiento deficiente, por ello la resistencia no se esperaba que fuera muy férrea. Unos cuantos golpes severos y la confusión se extendería sobre las fuerzas soviéticas. En segundo lugar también era indiscutible que la situación política interna de la URSS estaba dominada por la inestabilidad de manera que una presión externa lo suficientemente fuerte provocaría la descomposición inmediata del sistema comunista. En tercer lugar también era indiscutible que la inferioridad natural de los eslavos frente a los arios haría inútil la gran superioridad numérica de los soviéticos. En cuarto lugar la campaña se debía desarrollar en un máximo de doce semanas para evitar combatir durante el riguroso invierno ruso. Por último el ataque se iniciaría a mediados de Mayo. Como se demostrará en los siguientes seis meses a la invasión las tres primeras premisas eran falsas y las otras dos no se cumplieron.
Pero el general Marcks debe partir de estos supuestos axiomáticos que él no puede poner en duda.
Rusia tiene tres posibles vías de penetración. Al Norte la que conduce a Leningrado (antigua San Petersburgo que hoy ha recuperado su anterior nombre) a través de los países bálticos y la costa del mismo mar. La segunda en el Centro es el camino en línea recta hacia Moscú que pasa por la capital de Bielorrusia, Minsk, para seguir por Smolensko hasta la capital soviética. Por último la ruta del Sur hacia el granero de Ucrania, su capital Kiev, la estratégica península de Crimea y por fin los ansiados campos petrolíferos de la zona del Cáucaso.
Napoleón optó por la vía central, por el ataque directo a la capital cuya caída provocaría la rendición del Zar. También se equivocó. Moscú cayó, mejor dicho las ruinas de Moscú incendiado por los propios rusos, y el Gran Corso, no supo que hacer con su conquista. Sin víveres ni suministros y sin posibilidad de encontrarlos en las desoladas estepas no tuvo más remedio que iniciar la retirada hacia el Oeste, retirada que se convirtió en la dantesca tragedia de todos conocida.
Marcks recibió la orden de preparar el ataque por las tres vías citadas de forma simultánea.
El 2 de Agosto de 1940 el general presentó sus planes a sus superiores. En síntesis Marcks abogaba por un potente ataque central en dirección a Moscú acompañados por otros dos laterales, menos intensos, uno hacia Kiev y el otro en dirección a Leningrado. Estimaba necesarias 110 divisiones de infantería acompañadas de las correspondientes unidades de artillería hipomóvil (en su momento de emplearán más de 600.000 caballos), 24 divisiones acorazadas (llamadas Panzer) y 12 de infantería motorizada para acompañar a los carros en su rápido avance. Todo ello bajo el paraguas defensivo y ofensivo de la poderosa Luftwaffe.
Se inician los preparativos, lo primero es apostar el ejército en posiciones favorables para el ataque. So pretexto de alejar a las tropas alemanas de la aviación enemiga y de equilibrar la situación estratégica de defensa del país se justifica el traslado de las mejores unidades a acantonamientos cada vez más próximos a la Union Soviética. El problema de la logística es arduo. Si ya en Grecia los problemas de los suministros fueron de tal calibre que impidieron una victoria aún más rápida en Rusia las dificultades se van a multiplicar por mil.
El programa se va desarrollando al pasar de los meses según los plazos previstos, se acumulan municiones, combustibles y pertrechos. Se establecen enormes almacenes en lugares adecuados para poder trasladar sus productos rápidamente al frente, se intensifica el entrenamiento de las unidades. Todo va bien, a pesar del escepticismo de muchos jefes alemanes, constante contra la que siempre tendría que luchar Hitler, que empaña levemente el optimismo de los jerarcas del partido cuyas motivaciones ideológicas eran más fuertes que los temores al potencial de Rusia que, como antes se mencionaba, consideraban en plena descomposición política y por lo tanto incapaz de defenderse.
Pero el 28 de Octubre de 1940 Mussolini, celoso de las grandes victorias alemanas, tiene la ocurrencia de Atacar a Grecia desde Albania. El resultado es que cinco meses después los italianos están a punto de ser arrojados al mar por los helenos. Hitler no tiene más remedió que intervenir para salvar a su aliado. Para ello, de mala gana pero con toda energía, desencadena el 6 de Abril de 1941 la Operación Marita, la invasión de Grecia y Yugoslavia que le conduce a otra clamorosa victoria en cuatro semanas. A primeros de Mayo ambos países están sometidos y la zona balcánica pacificada. Pero tras la vertiginosa campaña los vehículos deben ser reparados, los hombres tienen que descansar, las bajas tienen que cubrirse y hay que trasladar nuevamente al ejército a las posiciones de ataque en el Este. Es imposible atacar a la URSS en la fecha prevista, la invasión se retrasa cuatro semanas hasta el 15 de Junio. No importa, aún hay margen suficiente para derrotar a los rusos antes del invierno.
Se dan los últimos toques. El viernes 6 de Junio Hitler ordena a sus altos mandos militares fusilar sin juicio a todos los comisarios políticos que caigan en sus manos. Unos lo harán, otros no. El 7 se reúne con el rey Boris de Bulgaria para señalarle la contribución de su país a la futura invasión. El 12 es el jefe del gobierno rumano Ion Antonescu el que acude a la cancillería de Berlín para recibir instrucciones. El 13 dificultades de última hora obligan a los alemanes a posponer el ataque previsto para el 15 mientras que la recién creada agencia de noticias soviética Tass desmiente que existan concentraciones de tropas alemanas en la frontera común y la existencia de cualquier tensión entre ambos países. El 14 las tropas soviéticas toman posiciones en Lituania. El 17, entre una tempestad de rumores alarmistas, Hitler fija la fecha definitiva de la invasión para el día 22 a las 4 de la madrugada cuyo nombre en clave se hará fomoso; la Operación Barbarroja en recuerdo del gran Emperador de Alemania y del Sacro Imperio Romano de finales del s. XII Federico I Barbarroja. El sábado 21 A la 16,45 los soviéticos captan un radiograma dirigido al I Ejército acorazado de von Kleist: “Narraciones sobre los héroes de Wotan. Nocar 15". Era la señal para atacar a la URSS pero los servicios de información de Stalin no supieron descifrarlo. Todo está preparado para el inicio del primer acto de la gran tragedia que iba costar más de veinte millones de muertos durante casi cuatro años de combates, bombardeos y operaciones de exterminio. La noche anterior Hitler ha salido de la Cancilleria discretamente, para instalarse por primera vez en su cuartel general del Este de Prusia llamado "La guarida del lobo". Estaba situado en los bosques de Gorlitz cerca de Rastenburg (hoy Ketrzyn).
Operación Barbarroja (Junio - Julio)
Tras destruir sus libros de claves y demás documentos secretos el embajador alemán en Moscú, von der Schulenburg, solicita una audiencia inmediata al ministro de exteriores soviético y presenta a Viacheslav Molotov la declaración de guerra en las primeras horas de la madrugada del domingo.
Alemania comienza la invasión de la URSS. Casi dos tercios del ejército alemán se ponen en marcha; 625.000 caballos, 600.000 vehículos, 3.350 carros de combate, 7.000 cañones y 3.000.000 de hombres forman las fuerzas alemanas en el frente del Este.
La Luftwaffe dispone de 775 bombarderos horizontales (Junker Ju-88, Heinkel He-111 y Dornier Do-17), 310 bombarderos en picado (Junker-87 Stuka), 830 cazas ligeros (Messerchmitt Bf-109), 90 cazas pesados (Messerchmitt Bf-110) y 710 aviones de reconocimiento (Do-17 y Henschel-126), un total de 2.715 aparatos.
Básicamente aunque con muchas modificaciones se respetó el plan preparado por el general Marchs hacía casi un año.
El Grupo de Ejércitos del Norte bajo el mando del mariscal Wilhelm von Leeb tenía la misión de ocupar Leningrado partiendo de Prusia Oriental avanzando a lo largo de la costa Báltica. Leeb disponía para ello de 7 divisiones de infantería, 3 divisiones acorazadas y algunas unidades complementarias, unos 130.000 hombres para la primera embestida. Los blindados estaban mandados por el general Erich Hoeppner (IV Grupo de panzers). La infantería (XVI Ejército) estaba a cargo del general Ernst Busch.
El mariscal Fedor von Bock era el jefe del Grupo de Ejércitos del Centro tenía encomendado el avance hacia Moscú por la ruta que pasaba por Mins y Smolensko. Esta unidad estaba formada por 42 divisiones de infantería y 9 divisiones acorazadas, algo más de 700.000 efectivos. Las fuerzas acorazadas eran mandadas por los generales Heinz Guderian (II Grupo de Panzers) y Hermann Hoth (III Grupo de panzers). Los generales Günther von Kluge (IV Ejército) y Strauss (IX Ejército) operaban con el resto del Grupo de Ejércitos.
Por último la misión de ocupar Kiev y el resto de Ucrania así como la península de Crimea era responsabilidad del Grupo de E´jercitos del Sur cuyo comandante en jefe era el mariscal Karl Gert von Rundstedt. El mariscal contaba con 37 divisiones alemanas, 15 rumanas, 2 húngaras, 2 italianas y 1 eslovaca, todas de infantería. Su fuerza acorazada estaba constituida por 5 divisiones de carros germanos, en total unos 800.000 soldados. El general Paul Ewald von Kleist (I Grupo de panzers) estaba al frente de los tanques, el resto de los mandos eran los generales Walter von Reichenau (VI Ejército), Karl von Stülpnagel (XVII Ejército) y Ferdinand Schönert.
Es decir que Alemania ataca en primera instancia con más del 50% de sus fuerzas de las que dispone para la campaña.
Los soviéticos también han dividido el enorme frente en tres sectores guardados por unos cuatro millones y medio de hombres. El Frente del Norte cuyos jefes eran el almirante Kuznetsov de la flota del Báltico y el mariscal Kliment Voroshilov que disponía de 28 divisiones de infantería y 3 cuerpos mecanizados. El Frente de Oeste, que se enfrentaba al Grupo Centro alemán, estaba mandado por el mariscal Dimitri Pavlov, 49 divisiones de infantería más 2 cuerpos mecanizados eran sus fuerzas. El Frente Sudoeste que defendía Ucrania estaba encomendado al mariscal Semion Budenny, muy leal pero también muy anticuado en sus concepciones militares. El viejo soldado tiene a su disposición 64 divisiones de infantería y 5 cuerpos mecanizados.
Mussolini solo es avisado por Hitler del ataque a altas horas de la madrugada. Tras la consiguiente pataleta por el desprecio, previendo una campaña corta y victoriosa para Alemania se apresura a declarar la guerra a la URSS y a preparar en los siguientes días, deprisa y corriendo, algunas unidades militares para enviarlas contra Moscú las cuales ofrece al Fuhrer. Tras algunos significativos retrasos y silencios al fin Hitler, que había sufrido ya las consecuencias de las limitaciones militares de su aliado, acepta la aportación italiana. No tenía más remedio pues en el ínterin ya había respondido afirmativamente a la propuesta de Franco de enviar una división española de voluntarios para luchar contra el comunismo. Pero Hitler actuaba respecto a España con un interés concreto; involucrarla lo más posible en el conflicto. Por parte de Franco la maniobra política fue perfecta. El régimen no intervenía, eran los deseos "populares" anticomunistas los que reclamaban la intervención. La organización de la unidad de voluntarios correría a cargo de Falange y la no-beligerancia seguiría oficialmente virginal. Satisfacía a Alemania, engañando al Fuhrer que no necesitaba una división, lo que necesitaba era apoyo político sin ambigüedades. El alemán consiguió lo primero pero no lo segundo y Franco consiguió lo que deseaba; tiempo para poder observar que sucedería y actuar en consecuencia.
Aduciendo como casus belli un ataque contra una emisora de radio fronteriza llevado a cabo por los polacos, cosa que nadié creyó, Alemania lanza a sus ejércitos impetuosamente contra la inmensa URSS a las 4h 45m tras esperar algunos minutos el paso de la frontera de un tren cargado de precioso caucho soviético con destino a los almacenes germanos. Sin embargo, el primer acto de guerra ya se había realizado en el Báltico cuando una hora antes se produce la primera acción naval entre germanos y soviéticos; las lanchas torpederas alemanas S-59 y S-60 hunden con sus peces de acero en aguas cercanas a Gotland al vapor enemigo Latvian.
Justo con la alborada la Luftwaffe hace despegar a todas sus escuadrillas excepto a una limitada reserva de cazas por si se produjese algún improbable contraataque aéreo soviético. Cuando aún no se ha tocado diana en los aeródromos soviéticos suenan las alarmas. Centenares de bombarderos He-111, Do-17 y Ju-88 dejan caer una alfombra de bombas sobre los aparatos, las pistas y las instalaciones mientras los pequeños bombarderos en picado Stuka atacan a baja altura blancos más pequeños y determinados. Todos ellos están protegidos por enjambres de cazas Me-109 que campan a sus anchas por los cielos soviéticos ametrallando aquí y allá lo que les parece oportuno. El resultado fue que al final de la jornada, según fuentes soviéticas, más de 1.200 aviones enemigos habían sido destruidos, la mayor parte, unos 800, en tierra lo que dice poco en favor de los sistemas de alarma soviéticos. Un golpe que dejó paralizada de momento a la aviación roja con lo que la Luftwaffe pudo dedicarse a la tarea de apoyar tácticamente los avances de sus tropas.
No está claro -los rusos desclasifican sus documentos con cuentagotas- el grado de sorpresa del régimen soviético ante el ataque alemán. Lo que sabía Stalin es que Hitler se preparaba para atacar y Hitler sabía que el georgiano lo sabía así que el ataque en sí no pudo entrañar gran sorpresa. Si la hubo, fue producida por la fecha quizá prematura para los análisis de la Stavka, el Estado Mayor del Ejército Rojo formado por militares y curiosamente también por jefes políticos del Partido Comunista.
Desde Londres Churchill, anticomunista visceral, actúa con rápidos reflejos políticos y este mismo día 22, sin esperar a más, ofrece en un discurso a través de la radio toda la ayuda que el Reino Unido pueda aportar a la URSS. El Premier británico comprende porqué han cesado los masivos bombardeos sobre Inglaterra desde hace varias semanas; la Luftwaffe ha sido trasladada al frente del Este. No sabe hasta donde puede aguantar la URSS pero lo que está claro es que mientras Stalin no se rinda los alemanes no podrán iniciar en cualquier otro lugar operaciones militares terrestres de envergadura. Su satisfacción no puede disimularla.
El esquema de las operaciones militares de los primeros compases de la guerra es el siguiente:
El Grupo de Ejércitos Norte del mariscal von Leeb era el menos potente pero también tenía frente a él unidades con bajo nivel de preparación y aún incompletas en muchos casos. No encontró gran resistencia y comenzó su marcha hacia Leningrado avanzando entre 30 y 40 kilómetros diarios a través de las tierras lituanas. El 23 Kaunas es ocupado y los germanos cruzan el río Buig, día siguiente también Vilna (Vilnius) es cae en sus manos, los soviéticos han decidido retirarse de Lituania. Este mismo día, el 24, según la consigna de Serrano Súñer ¡Rusia es culpable! pronunciada en una manifestación en Madrid contra la URSS se inicia en España la formación de un cuerpo de voluntarios para luchar en el Este, lo que más tarde sería la División Azul. Los tanques de Leeb siguen avanzando, el jueves 26 han cruzado definitivamente el Dvina, ocupan Dvinaburg y al día siguiente entran en la base naval letona de Liepaja.
El Grupo de Ejércitos del Centro avanza rápidamente desde primera hora de la mañana según lo previsto, le resistencia es esporádica y desorganizada, los tanques rompen las débiles defensas que encuentran a lo largo de la carretera. Guderian tiene previsto rodear por los flancos a los ejércitos soviéticos que defienden la zona para embolsarlos y cortar sus suministros, después la infantería limpiará la bolsa. Así se hará y tres días más tarde las tropas de von Bock están comprometidas en tres batallas de cerco. En primer lugar tratan de aislar totalmente la fortaleza de Brest-Litovsk que resistirá un mes, además, tienen rodeadas 12 divisiones enemigas en Biaystok y Volkovysk. Continúan los fulgurantes avances de los carros y el domingo 29 al Oeste de Minsk otras 16 divisiones soviéticas quedan cercadas, aguantarán hasta el 9 de Julio, mientras, en Biaystok y Volkovysk la resistencia cesa casi totalmente. Los germanos comienzan a hacer prisioneros por millares pero a la vez observan con preocupación que muchas unidades enemigas se pegan al terreno defendiéndolo hasta la muerte, ello provoca los primeros retrasos respecto al plan inicial ya que no estaba prevista tal resistencia suicida. Otros muchos soldados y oficiales soviéticos del V Ejército se internan con sus armas en los enormes -unos 400 kilómetros de largo por unos 250 de ancho- pantanos del Pripet, impenetrable para los alemanes y desde donde podría iniciarse una incipiente guerra de guerrillas. Pero la situación es seria, desde Moscú Stalin da la orden de iniciar la guerra de guerrillas en los territorios ocupados lo que constituirá casi desde el primer momento una auténtica pesadilla para los alemanes.
El Grupo de Ejércitos Sur de von Runstedt tenía como primer objetivo una de los más importantes centros industriales soviéticos, Kiev, la capital de Ucrania. El 25 de Junio ya han ocupado Dubno y apuntan hacia Rovno.
Pero además un cuarto ataque desencadenan finlandeses y alemanes desde el Norte de Noruega y Finlandia con la intención de conquistar el importante puerto de Murmansk. Las fuerzas alemanas están mandadas por el general Edward Dietl, amigo personal de Hitler y conquistador de Noruega en 1940, quien dispones de 6 divisiones. Pero Voroshilov, que no podía permitir la pérdida del estratégico centro de comunicaciones marítimas vía fundamental de abastecimiento, desencadena un enérgico contraataque que frena en seco a los invasores. El frente se estabilizará, las fuerzas del Eje nunca podrán ocuparlo, no obstante los fineses se apoderan de la ciudad fronteriza de Salla.
El 26 de Junio Mussolini comunica a Hitler su aportación a la campaña; decide enviar contra la URSS a las divisiones Torino, Célere y Pasubio, unos 50.000 hombres deficientemente armados y con pocos vehículos, es el CSIR (Corpo di Spedizione Italiano in Russia). Su jefe es el general Giovanni Messe.
Entretanto la diplomacia alemana trata de convencer a Tokio de que es necesario que ataque a la URSS desde Manchuria, pero los japoneses temen a los soviéticos y no tienen gran interés en el Norte. Es mucho más apetecible y fácil la expansión hacia las colonias occidentales y las Filipinas que están muy poco defendidas y contienen sabrosas fuentes de materias primas y yacimientos petrolíferos de los que tan necesitados estaban. Hitler no conseguirá que entren en guerra. Cuando Stalin tenga la seguridad de que no será atacado desde Asia podrá desguarnecer este frente para reforzar sus unidades en momentos decisivos de la batalla por la defensa de Moscú con el ejército siberiano.
Y así se inicia el frente terrestre que más duraría a lo largo de la II Guerra Mundial; el frente del Este, tenido por los soldados alemanes como el peor destino posible. Durante casi cuatro años la Wehrmacht y la Luftwaffe, tras estar a punto de vencer, se desangrarán en las estepas soviéticas y perderán millones de hombres. La lucha solo terminará en el corazón de Berlín en Mayo de 1945.
La llegada de Julio no trae sino más desastres para los soviéticos. Stalin, que se ha nombrado jefe del Ejército Rojo, se dirige a su pueblo por primera vez desde el comienzo de la invasión el jueves día 3. Con fino instinto político en su discurso no habla en nombre de la revolución, del régimen comunista, apela a sus ciudadanos en defensa de la madre patria que está en peligro invocando a los héroes históricos nacionales. Este enfoque fue indudablemente acertado. A la vez ordena tomar severas medidas disciplinarias. Ese mismo día el general Pavlov y su Estado Mayor son juzgados en consejo de guerra sumarísimo y fusilados por su incompetencia ante el enemigo. Sin embargo, a los 18 días del inicio de la campaña, el 9 de Julio, cae Minsk en poder de los alemanes tras dura resistencia. El botín es considerable; 287.000 prisioneros, 2.500 carros destruidos o capturados, 1.500 piezas de artillería y abundante material de todo tipo. Los tanques de Guderian que habían rodeado la cercada Minsk para continuar su avance hacia Smolensko por la autopista de Moscú, llegan a la ciudad el día 10 cuando topan con las primeras defensas enemigas. Inmediatamente se lanza un ataque que es detenido, habrá que esperar a la llegada de la infantería y la artillería muchas de cuyas unidades se han visto obligadas a entretenerse para acabar con la resistencia en Minsk. Otro retraso no previsto.
Una vez reagrupadas sus fuerzas von Bock ordena un nuevo ataque. Durante seis días evitarán los soviéticos la entrada de los alemanes en la importante ciudad pero el miércoles 16 la resistencia es ya imposible y los germanos consiguen ocuparla haciendo numerosos prisioneros. Entre ellos se encontraba Sacha, hijo de Stalin. Sin embargo el dictador, con una cabezonería digna de mejor causa, se negó a admitirlo, había amenazado con severas penas a los que se rindiesen, pese a las fotografías del detenido lanzadas profusamente por los alemanes.
Smolensko está en manos de los alemanes pero éstos no pueden seguir avanzando hacia Moscú. Un gran número de divisiones soviéticas se han hecho fuertes unos kilómetros al Este de la ciudad y von Bock sabe que si continúa adelante esa fuerza, de unos 700.000 hombres medianamente avituallados, puede contraatacar y cortar sus comunicaciones, es pues necesaria destruirla antes de seguir más allá. La batalla será larga y dura, finalmente los alemanes acabarán con los cercados a finales de Agosto, pero el calendario previsto ya es pura ficción, el retraso es irrecuperable. Durante más de un mes el grueso del Grupo de Ejércitos del Centro no ha podido avanzar un paso, tiempo precioso para los soviéticos que mientras tanto trabajan febrilmente en las defensas de la capital.
Una nueva victoria obtienen los germanos el día 23 de Julio cuando se rinde la fortaleza fronteriza de Brest-Litovsk cercada desde el primer día de la invasión.
La progresión en el Norte ha llevado a los hombre de Leeb a ocupar Riga, la capital letona, el día 1 de Julio. El 2 los soviéticos abandonan la ciudad estoniana de Pärnu. El próximo objetivo es Pskov en las riberas del lago Peipus. El día 6 los soviéticos contraatacan a los hombres de von Leeb pero no tienen éxito y pierden 140 tanques. La ciudad caerá en manos germanas dos días después. Sin dar respiro a amigos ni enemigos el mariscal ordena continuar el avance por la carretera hacia Luga situado a menos de 200 kilómetros de Leningrado. El 14 es ocupada la ciudad, los alemanes cruzan el río del mismo nombre, último obstáculo natural importante antes de Leningrado, y continúan en tromba por la carretera general. En la gran urbe se moviliza a todo aquel o aquella capaz de transportar un ladrillo. Se construyen fortificaciones a ritmo frenético, fosos antitanque, blocaos, barricadas y trincheras surgen por todas partes. Se almacenan armas, municiones y víveres, se protegen las fábricas de armamentos, el personal no útil comienza a ser evacuado, tres millones de personas se aprestan a defender su ciudad. Previendo futuras dificultades el día 18 de Julio se establece el racionamiento de alimentos que aún es generoso comparado con los 100 gramos de pan diarios a los que se verá reducido en los momentos más duros del asedio.
Dos días antes tratando de detener o al menos retrasar el avance del mariscal von Leeb los soviéticos contraatacan desde la zona de Novgorod, pero los alemanes resisten sin grandes problemas, a las 48 horas el enemigo debe retirarse permitiendo a los germanos llegar a las orillas del lago Ilmen el día 30 de Julio, Leningrado está a solo 120 kilómetros. La otra punta de ataque del von Bock que sube a lo largo de la costa báltica llega a Tallin, la capital de Estonia donde está ubicada una importante base naval. Los soviéticos no tienen fuerzas para resistir y desde Moscú se autoriza al almirante Vladimir Tributs a evacuar la base tras volar sus instalaciones. El día 31 los alemanes ocupan la ciudad y su base naval.
En el frente del Sur los rumanos y alemanes inician el 2 de Julio, desde la región de Besaravia, un avance hacia el puerto de Odessa, mientras los carros de von Kleist en su camino hacia Kiev amenazan ya Zhitomir al Oeste y Berdichev al Sur de la capital ucraniana. El día 10 solo quince kilómetros separan a las vanguardias germanas de los arrabales de Kiev. Para tratar de desbaratar al ataque enemigo los soviéticos contraatacan con gran violencia desde Korosten al Norte de Zhitomir pero son derrotados y no pueden evitar que la lucha llegue a los arrabales de Kiev.
Mientras tanto en Uman, a unos 50 kilómetros al Sur de Kiev, los alemanes y los húngaros consiguen embolsar al VI y XII Ejércitos pero combatirán sin descanso hasta que se rindan el día 8 de Agosto, otra larga batalla de desgaste que tanto perjudicaban a la Wehrmacht. A finales del mes en su avance hacia Odessa los húngaros consiguen ocupar tras fuertes combates el centro de comunicaciones de Kishinev (Khisiniov) en la región de Besarabia el último día del mes.
Pero el 19 Hitler ha tomado una decisión que va a cambiar el planteamiento estratégico de todo el frente del Este. Ante la imposibilidad de desplazar las unidades de infantería y artillería enfangadas en la limpìeza de la bolsa de Smolensko ordena a las unidades blindadas que pivoten hacia el Sur para apoyar a las unidades de von Rundstedt en su ofensiva hacia Kiev. Cuando la bolsa de Smolensko haya desaparecido se podrá reanudar la ofensiva contra la capital con todo el potencial recuperado del Grupo Centro pero hasta que esto se consiga los tanques no pueden permanecer ociosos.
El día 20 de Julio ya se están concentrando unos 18.000 españoles en el campo de entrenamiento de Grafenwöhr en Alemania, la mayoría convencidos de que no llegarán a tiempo de participar en la toma de Moscú. Curiosamente los primeros expedicionarios fueron recibidos con los sones del llamado Himno del coronel Riego una de las marchas preferidas -anticlerical y antimonarquica- de la derrotada II República española. Evidentemente el oficial músico responsable de la banda alemana no estaba muy al tanto de lo que sucedía en España respecto al folklore político-musical.
La Luftwaffe comienza a bombardear Moscú. El lunes 21 ataca con 195 bombarderos protegidos por la correspondiente escolta de caza pero la respuesta soviética es contundente, la artillería antiaérea responde con toda energía y los aparatos no consiguen llegar al centro de la ciudad. Tradicionalmente los rusos han sido casi siempre los mejores artilleros y han dispuesto de las mejores piezas del momento. No obstante esta oposición los bombardeos alemanes, en mayor o menor escala, serán diarios.
Operación Barbarroja (Agosto)
Agosto también será sombrío para las armas soviéticas. El Grupo Norte de von Leeb sigue aproximándose a Leningrado donde, visto el cariz que toman las cosas, se amplía la movilización de los ciudadanos de los 15 a los 55 años.
En el frente del Grupo de Ejércitos del Norte el día 12 desde Staraya Russa al Sur de lago Ilmen los soviéticos realizan un segundo contraataque importante. El XXIV Ejército se lanza contra el flanco derecho del avance alemán con la esperanza de cortar sus comunicaciones y aislar a las puntas de ataque. Sin embargo de nada servirá, aunque al principio produjeron importantes al enemigo los germanos se rehacen no sin dificultades y nada impedirá que los tanques del general Hoeppner, mandados por Erick von Manstein, entren en Novgorod el martes 17. Dos días después el XXIV Ejército tendrá que retirarse tras sufrir enormes pérdidas sin haber impedido la progresión germana. Gatchina, a unos 50 kilómetros de Leningrado también es ocupado el 20.
Mientras tanto, las tropas que avanzan por la costa báltica terminan de limpiar Estonia de los restos de las unidades enemigas, el 17 entran en Narva. A los tres días también ocupan Krasnogverdeissk a unos 50 kilómetros de Leningrado. Pero von Leeb hace desplazarse a sus tropas hacia el Sur al área de Novgorad para apoyar a las fuerzas de Manstein en la zona de Luga, cuando se produce la unión de ambos grupos los soviéticos se ven envueltos y han de retirarse cediendo 20.000 prisioneros. Ya no hay grandes combates Stalin parece haber decidido la retirada a las defensas de Leningrado para dar allí la batalla definitiva. A finales de mes, el 30, la gran ciudad queda con sus comunicaciones ferroviarias cortadas al ocupar los alemanes Mga.
En Finlandia los soviéticos tienen también problemas. Los fineses están dispuestos a recuperar el territorio que tuvieron que ceder por la fuerza a primeros de 1940, para ello inician varios ataques, apoyados por algunas unidades alemanas, que culminan con la ocupación de Viborg en la zona de Carelia el día 16. Los soviéticos deben evacuar el istmo del mismo nombre y se repliegan sobre Leningrado. El mariscal finés Gustav Emil Mannerheim tiene unos objetivos muy claros; recuperar los territorios perdidos en Marzo del 40 sin dar un paso más en territorio de la URSS. El asunto no sienta bien a Hitler, incluso Keitel viaja a Finlandia para convencer a su aliado pero Mannerheim se mantiene firme, no invadirá suelo soviético. Sus buenas relaciones políticas con el resto del mundo se verían afectadas si obrase de otra manera.
El Grupo de Ejércitos del Centro tampoco tiene un momento de respiro en Agosto. Por una parte la lucha en la bolsa de Smolensko continúa con toda ferocidad. Los soviéticos se dejan matar en sus posiciones y los lentos avances son muy costosos en hombres y materiales, cada día que pasa es una victoria para los soviéticos que ganan lo que más necesitan; tiempo para reforzar las defensas de su capital. Y el cerco se prolongó mucho más de lo que cualquiera había previsto. Solo el día 25 puede darse como finalizada la resistencia organizada de la bolsa después de 40 días de combates ininterrumpidos.
Mientras se resolvía la batalla de Smolensko, cumpliendo las ordenes de Hitler del 19 de Julio, las fuerzas acorazadas de Guderian, contra la opinión de éste, se dirigen hacia el Sur para apoyar el ataque a Kiev acompañadas de otras unidades blindadas extraídas del Grupo Norte. La prioridad ahora es Ucrania. Este movimiento llevará a crear una nueva amenaza desde el Norte sobre la capital ucraniana.
El primer obstáculo con el que topa Guderian el mismo 1º de Agosto es el XXVIII Ejército que defiende la ciudad de Roslavl en el camino hacia Gomel. Tres días de combates llevan a la derrota de los soviéticos que deben ceder 38.000 prisioneros. Inmediatamente los alemanes reanudan el avance.
Pero el día 9 los tanques alemanes se encuentran con los soviéticos del XXI Ejército firmemente apostados en los alrededores de Gomel. Las embestidas de los atacantes se estrellan una y otra vez contra las fuertes defensas. Guderian debe detener momentáneamente el ataque y reagrupar sus fuerzas. Reanudados los combates la tenacidad defensiva del enemigo sorprende nuevamente a los germanos. No les resulta nada fácil avanzar, los soviéticos siguen muriendo pegados al terreno y cada posición tomada resulta un pequeña victoria pírrica por las bajas sufridas y el tiempo perdido. La sangría se prolongará 16 largos días durante los cuales los alemanes vuelven a estar clavados sin poder avanzar. Cuando ve que sus posiciones empiezan a tambalearse el XXI Ejército realiza un contraataque desesperado el domingo 24. Es el ultimo acto del drama, la embestida soviética se estrella contra las defensas alemanas, se produce la desbandada y al final de la jornada el XXI Ejército está prácticamente aniquilado, Heinz Guderian puede reemprender la marcha hacia Kiev a unos 250 kilómetros al Sur.
El Grupo de Ejércitos del Sur también está sumamente atareado. Por fin el 8 de Agosto son aniquilados por alemanes y rumanos los ejércitos soviéticos cercados en Uman, el VI y el XII, caen prisioneros otros 103.000 soldados y queda abierta la puerta de Dnepropetrovsk, pero llegar a dominar a los embolsados ha costado cuatro semanas largas de combates, numerosas bajas y un fuerte desgaste de los vehículos y carros de combate.
Estacionados frente a Kiev los alemanes dedican los primeros 10 días de Agosto a reagruparse y tantear las defensas de la gran ciudad industrial para preparar el asalto y esperar a los tanques de Guderian, que no podrán llegar a tiempo enfangados como estaban en las batallas antes descritas, primero en Roslavl y más tarde en Gomel. El general Mijail Kirponos que defiende la plaza decide hacer una salida con la guarnición en la esperanza de que los alemanes no hayan todavía consolidado sus posiciones de cerco. Pero el ataque, llevado a cabo el 16, fracasa y los soldados deben regresar a sus posiciones defensivas, los hombres de von Rundstedt no se han dejado sorprender. Por fín, el 21 von Rundstedt lanza sus divisiones al asalto de la ciudad. Durante nueve días los ataques no obtendrán resultados importantes, las posiciones son conquistadas para perderse en seguida y vuelta a empezar. Los soviéticos no ceden. Hitler ni tiene más remedio que reconocer que el edificio comunista no es tan endeble como pensaba y que los subhombres -undersmen- eslavos pelean con valentía insospechada. No obstante aunque las dificultades son mayores de las previstas la victoria final aún no ofrece dudas, solo es cuestión de un poco más de tiempo.
Entretanto los alemanes llegan a la costa del Mar negro y ocupan la base naval de Nikolayev el 16 para aislar el gran puerto de Odessa que ya ha sido totalmente cercado por los rumanos, resistirá el asedio durante dos meses. Los soviéticos ante la imposibilidad de defender Nikolayev abandonan la posición tras realizar las voladuras habituales. Sin dar respiro al enemigo los germanos continúan avanzando y ocupan Jerson, la puerta a la península de Crimea, cuatro días más tarde. Más al Este y al Norte cruzan el gran río Dnieper a la altura de Dniepropetrovsk que caerá el 26, su próximo objetivo es Jarkov y los ubérrimos campos cerealísticos de Ucrania. Pero antes se desplazan unos 100 kilómetros hacia el Sur para ocupar el 22 Nikopol en la orilla derecha de Dnieper, uno de los centros principales de producción de manganeso, metal imprescindible en la fabricación de aleaciones de acero para uso militar.
Al finalizar este mes de Agosto la URSS ya ha perdido gran parte de su industria, de su territorio y de su población pero se inicia un gigantesco plan que, con grandes resultados, trasladará al Este de los montes Urales las principales industrias pesadas, la producción bélica solo se retrasará unos pocos meses.
Alemania recibe refuerzos de sus aliados o simpatizantes. El día 12 los italianos del CSIR (Corpo Spedicionari Italiano in Russia) se incorpora al Grupo Sur en Yasnaia Poliana. El día 31 de Agosto la División Azul española, la 250ª División de granaderos en la nomenclatura alemana, es destinada al IX Ejército del general Strauss perteneciente al Grupo de Ejércitos del Centro del mariscal von Bock. También había llegado al frente la Legión Holandesa contra el Bolchevismo. Otras unidades extranjeras, francesas, noruegas y ucranianas estaban en período de formación.
Operación Barbarroja (Septiembre)
Llega Septiembre y con él van a comenzar las verdaderas dificultades para los alemanes, las líneas de abastecimiento son ya muy largas y el clima comienza a refrescar sensiblemente. Por otra parte, los combates ininterrumpidos desde el 22 de Junio, hace ya nueve semanas, provocan el agotamiento de hombres y vehículos. Las divisiones acorazadas en su mayoría no disponen de más del 50% de sus efectivos teóricos de carros. Se empieza a evidenciar que el material alemán generalmente es técnicamente superior al del enemigo pero a la vez es sumamente delicado y precisa de un mantenimiento complicado, mientras que los carros rusos parecen funcionar mejor cuanto más barro lleven encima.
Agosto comienza para el Grupo de Ejércitos del Norte con muy buenas expectativas, Leningrado está prácticamente a la vista y los primeros bombardeos aéreos serios se producen desde el mismo día 1, el racionamiento en la gran ciudad comienza a ser reducido, de 800 a 600 gramos de pan diarios, ante la perspectiva del asedio. Las baterías artilleras de largo alcance pueden empezar a machacar la ciudad desde el 4 y los tanques llegan a los arrabales de la ciudad. Desde este momento los bombardeos aéreos y artilleros serán constantes. La intención es ablandar las defensas enemigas antes del definitivo asalto. Sin embargo Hitler dudaba de la utilidad de la ocupación. Sería mejor, razonaba, que el cerco provocase la muerte por hambre de gran parte de sus ciudadanos y así la ciudad caería como una fruta madura sin arriesgar a sus hombres en la dura pelea callejera.
Para el día 8 Leningrado está totalmente rodeado cuando los alemanes ocupan Schlusselburg a orillas del Ladoga, a la ciudad solo le queda las aguas del lago como vía de evacuación y abastecimiento. Comienza el asedio más largo de la era moderna, durará unos 900 días ya que se dará por terminado oficialmente el 27 de Enero de 1944. Costará cerca de un millón de muertos, la mayor parte de ellos como consecuencia del hambre y las enfermedades, pero los alemanes no conseguirán poner sus botas en la ciudad. Además, sus fábricas nunca dejaron de producir material de guerra. En los últimos 6 meses de 1941 se produjeron 713 tanques, 480 vehículos acorazados de distintos tipos y más de 80.000 bombas y proyectiles de artillería.
Al día siguiente, el 9, comienzan los asaltos terrestres que tantean las defensas más exteriores buscando los puntos débiles de los anillos fortificados. Ante lo apurado de la situación Stalin decide encargar la defensa de la plaza al joven general Gueorgui Zhukov en sustitución de Kliment Voroshilov. Sin pérdida de tiempo vuela de Moscú a Leningrado tomando posesión de su cargo el 10, el mismo día en que la ración diaria de pan es reducida de 600 a 400 gramos y la ciudad está bajo incesantes bombardeos. Los alemanes parecen dispuestos a acabar cuanto antes y el 11 lanzan su primer ataque en regla. Tras una larga preparación artillera y aérea los tanques germanos se lanzan contra los blocaos, los fosos y las trincheras enemigas. Se lucha con decisión en ambos bandos pero la única variación importante es que los alemanes se apoderan de las elevaciones de Dudernof importante otero desde donde se domina todo el panorama tan solo a 12 kilómetros del centro de la monumental ciudad. Al final de la jornada los alemanes deben renunciar al ataque, han sufrido grandes pérdidas y no han conseguido vencer las defensas más exteriores.
Similares ataques en los siguientes días no variaron las posiciones, en algún momento los alemanes estuvieron a punto de penetrar en la ciudad pero a última hora los soviéticos conseguían restablecer la defensa. El día 14 Leeb llega a la conclusión de que de momento es imposible la conquista, además, ya no puede retener a sus tanques pues ha recibido ordenes de Hitler para que los ceda al Grupo Centro empeñado en la ofensiva sobre Moscú.
Continuarán los duros bombardeos sobre la ciudad y sobre la base naval de Kronshtadt, cuya artillería naval estaba haciendo mucho daño, pero von Leeb no intentará nuevos ataques terrestres. Bajo las bombas el genial músico Dmitri Dmitrievich Shostakovich, nacido en Leningrado hacía 35 años, compone su sinfonía sobre la ciudad sitiada Nº 7 Leningrad Opus 60.
Entretanto la División Azul ha iniciado a pie una marcha de cerca de 1.000 kilómetros, los alemanes no quisieron o no pudieron facilitar los vehículos de transporte, para aproximarse al frente. Cuando tras casi un mes de caminatas los divisionarios ya se ven en la plaza Roja festejando la derrota comunista el 26 llega una orden del alto mando; la División Azul ha sido destinada al frente de Leningrado por lo tanto no participará en el asalto a Moscú. La decepción es grande.
Tratando de debilitar al Grupo de Ejércitos del Centro que amenaza con atacar hacia Moscú los soviéticos contraatacan a primeros de Septiembre al Este de Smolensko y recuperan Yelnia. Hitler ha tomado una nueva decisión; una vez liquidado Kiev se recuperarán las fuerzas acorazadas desplazadas al Sur y se reanudará el avance sobre Moscú. Pero Kiev aguanta hasta el 26 y por ello el ataque hacia la capital no podrá iniciarse hasta primeros de Octubre.
Durante este mes de Septiembre es en Ucrania donde se producen los mayores combates pese a que, como antes se decía, Hitler ha decidido reanudar el avance sobre Moscú en su Directiva nº 35 emitida el día 6. Pero antes es necesario ocupar la capital de Ucrania y consolidar la invasión del país. En consecuencia parte del Grupo de Ejércitos del Sur ataca incansablemente Kiev con el resto de sus unidades avanza hacia Poltava y Jarkov al otro lado del Dnieper.
Stalin está dispuesto a defender la ciudad sea como sea y ordena reforzar la guarnición con todo lo disponible. Será inútil, pese a la resistencia los alemanes atacando sin descanso, van consiguiendo hacer retroceder al enemigo a la vez que completan el cerco de casi un millón de hombres en la zona urbana. El 19 entran en la ciudad y para el 26 de Septiembre todo ha terminado. Entre las ruinas se rinden más de 600.000 soldados, otros 330.000 han resultado muertos o heridos, 884 carros de combate y 3.718 cañones también han sido destruidos o han pasado a encuadrarse en las unidades alemanas.
Entretanto los tanques de Kleist han cruzado en Dnieper al Sudeste de Kiev por varios puntos tras días de combates desorganizados y caóticos, obstaculizados por el barro y las inundaciones a causa de fuertes lluvias, en los que los soviéticos casi siempre llevaban la peor parte. Mirgorod es ocupado a mediados de mes, Krasnograd en el camino de Jarkov cae una semana después. El día 21 los germanos comienzan a cruzar el estuario del Dnieper para iniciar desde la orilla izquierda la aproximación a la ciudad de Perekop en el istmo de la península de Crimea donde se encuentra la gran fortaleza y base naval de Sebastopol. A finales de Septiembre los carros mandados por von Manstein pueden contemplar el angosto paso entre mares. Sin esperar a más se inicia el asalto, tres días después, el 27, la puerta de Crimea está en manos alemanas.
Para esta fecha, el 27 de Septiembre, la Luftwaffe que inició la campaña, recordemos, con 2.715 aviones ha sufrido 1.603 derribos y otros 1.028 aviones han sido seriamente averiados. Un total de 2.631 bajas, es decir el 96,9 de los aparatos empleados. Unas cifras inesperadas e insoportables para cualquier fuerza aérea. Además, la mayoría de los derribos se han producido sobre territorio soviético, ello significa que los pilotos germanos han sido hechos prisioneros o han muerto. Ante monumental fracaso el general Ernst Udet, inspector general de la Luftwaffe, enfermo y agobiado por los reproches de Hitler acaba con su vida de un pistoletazo el 17 de Noviembre. Indirectamente esta muerte provoca la de otro de los ases de la aviación de caza alemana, el general Werner Mölders, fallece a causa de un accidente aéreo debido al mal tiempo en Breslau, en un Junker 111 en el que viajaba como pasajero. Regresaba al frente tras el funeral de Udet. Mölders había sido nombrado inspector general de la aviación de caza y tenía en su haber 101 aparatos enemigos derribados. A finales de año los alemanes solo disponían de unos 1.700 aviones operativos en el inmenso frente del Este.
Un poco más al Oeste los rumanos atacan a la cercada Odessa pero la ciudad resiste los embates y a finales de Septiembre sigue manteniendo una firme resistencia.
Operación Barbarroja-Operación Tifon (Octubre)
El mes de Octubre se inicia en Leningrado con una nueva reducción en el racionamiento, se pasa de 400 gramos diarios de pan a 300. Los alemanes siguen estrechando el cerco y aunque el recinto defensivo se ve reducido en algunos puntos, Pushkin y Tarkoie Selo caen en poder de los germanos, no existe peligro de grandes ataques pues los alemanes están concentrados en la Operación Tifon, la toma de Moscú.
En la segunda semana del mes la División Azul, mandada entonces por el general falangista Agustín Muñóz Grandes, se despliega la lo largo del frente del río Volchov. Si algunos estaban decepcionados por no participar en la batalla de Moscú en las próximas jornadas sus ansías de pelea quedarán sobradamente satisfechas. Tres días más tarde los alemanes inician un nuevo ataque precisamente en la zona del Volchov tratando de cerrar aún más el sitio de Leningrado. En sus posiciones en la orilla occidental del lago Ilmen los divisionarios sufren las primeras bajas. Pero no era la primera sangre española vertida en las frías tierras del Norte, diecisiete meses antes en las bellas pero desoladas costas noruegas centenares de republicanos encuadrados en la Legión Extranjera francesa también habían luchado y muerto defendiendo unos ideales absolutamente contrarios.
Como parte del lento avance alemán la División cruza el Volchov el día 19 instalándose en la orilla enemiga. A costa de numerosas bajas la cabeza de puente se irá ampliando poco a poco en los próximos días hasta que el 24 de Octubre los soviéticos contraatacan. Las fuerzas alemanas y con ellos los españoles se atrincheran. Oleada tras oleada, sin que los atacantes tengan en consideración las bajas humanas, las posiciones de los invasores son asaltadas y durante algunos días la situación es indecisa. Así se llega a finales de Octubre.
Pero lo importante, como se decía antes, es ahora la toma de Moscú que los alemanes han bautizado como Operación Tifon. El 1º de Octubre se reúnen en Smolensko los jefes militares que van a iniciar la operación al día siguiente.
Los germanos comienzan atacando desde Smolensko en dos direcciones paralelas; hacia Kalinin al Noroeste de Moscú y directamente por la autopista de Moscú hacia la capital. Más al Sur los tanques de Guderian se lanzan por una segunda vía de avance hacia Briansk y Orel conquistando a las cuarenta y ocho horas de combates la última ciudad.
El éxito inicial fue considerable. En cinco días los alemanes rompieron las defensas soviéticas en todos los frentes del centro. En la bolsa de Vyazma, que es completada el 7, quedaron encerrados los ejércitos soviéticos XXX, XXXII, XIX y XXIV, más de 500.000 hombres pero que estaban dispuestos, como ya era costumbre, a vender cara su piel. En la bolsa de Bryansk fueron los ejércitos III y XIII los cercados dos dias más tarde. Pero el mismo 7 caen las primeras nevadas, no son duraderas y al fundirse la nieve las pistas y escasas carreteras asfaltadas se convierten en untuosos barrizales, la rasputitza, que dificultan el avance más que el enemigo. Todo se atasca, tanques, camiones, armones de artillería y cocinas de campaña se mueven a velocidades ridículas cuando se mueven. La pomposamente llamada autopista de Moscú no es más que una superficie aplanada donde los tramos deficientemente asfaltados se alternan con otros que no son más que charcos de medio metro de profundidad, el tráfico alemán colapsa la capacidad de la primitiva carretera. Por otra parte, al igual que en España, el ferrocarril soviético es más ancho que en el resto de Europa. Las escasas líneas han de ser modificadas para poder ser utilizadas por el material rodante alemán ya que el parque ferroviario soviético había sido destruido o evacuado. Comienzan los problemas de abastecimiento a las puntas de ataque ya de por si muy debilitadas tras tantas semanas de combates, problemas que no solo no se podrán solucionar si no que irán en aumento.
Pero de momento Stalin está pasando muchos apuros, hace venir desde Leningrado a Georgy Zhukov y le da el mando de la defensa de Moscú. Es necesario retrasar como sea al enemigo, numerosas divisiones del ejército de Siberia se está trasladando a marchas forzadas hacia la capital y son unidades muy buenas curtidas en la lucha contra los japoneses en las estepas de Manchuria en la guerra no declarada de 1939. No son inmunes al terrorífico invierno ruso pero si están acostumbradas a luchar en duras condiciones y su armamento y equipo está adaptado a estas circunstancias. Para el dictador soviético son la última esperanza de evitar la caída de su capital en la que alrededor de medio millón de ciudadanos está levantando febrilmente fortificaciones.
Sin embargo, los rumores sobre los avances alemanes y los continuos bombardeos de la Luftwaffe provocan el pánico. Miles de moscovitas huyen provocando el caos en las carreteras y frecuentes saqueos dentro de la ciudad. Duras medidas han de ser implantadas para restablecer el orden todo aquel que es sorprendido in fraganti o en dudosas situaciones es inmediatamente fusilado o ahorcado.
Pese a la rasputitza el enemigo sigue avanzando, el 12 cae Kaluga al Sur y al día siguiente Kalinin al Norte donde es destrozado el XXXI Ejército por los tanques de Hoth. Ambas ciudades están a menos de 200 kilómetros de Moscú con lo que la ciudad queda amenazada de cerca por las dos pinzas que tratan de ahogarla. Pero Hoth no se detiene y llega a las orillas del mar de Moscú, gran lago artificial a 100 kilómetro al Noroeste de la ciudad.
El 14 de Octubre los germanos alcanzan Borodino escenario de una de las victorias napoleónicas sobre el general zarista Kutuzov pero llevan cinco semanas de retraso respecto al ejército francés de 1812, pese a los superiores medios de transporte del siglo XX. La desesperada resistencia soviética, la nieve temprana y las lluvias ahora incesantes, han provocado esta situación. La técnica de la guerra relámpago ha fracasado y ya nunca podrá ser aplicada a gran escala en el frente del Este por la Wehrmacht.
El 15, tras un somero reagrupamiento de sus efectivos, los alemanes comienzan el ataque definitivo, creían, contra Moscú pero la correlación de fuerzas cambiará. En Borodino entran en combate las primeras unidades siberianas. También el 15 cesa la resistencia en la bolsa de Vyazma, centenares de miles de soldados son hechos prisioneros junto a su abundante material. La bolsa de Bryansk aún aguantará hasta el día 25 y cuando ceda el desastre será similar para los soviéticos, pero ambos cercos han cumplido su objetivo; retrasar la progresión alemana.
La nueva embestida tampoco avanza como se esperaba, los carros de combate no consiguen andar más de 3 kilómetros a la hora de media. Continuos atascos, deficiencias en el suministro de combustible, recambios, municiones, el hostigamiento del enemigo y las adversas pero previsibles condiciones climáticas retrasan irremediablemente la marcha.
Sin embargo en Moscú no aprecian en su justa medida las dificultades del enemigo, Stalin ordena a su gobierno y al cuerpo diplomático la retirada a Kuibyshev, 850 kilómetros hacia el Este, pero él permanecerá en la capital para dirigir la defensa y la organización de los nuevos ejércitos que se estaban formando con las divisiones que iban llegando desde Siberia. El 19 es declarado el estado de sitio en la ciudad, cualquier alteración del orden público o saqueo será castigado con la muerte. Tras unos días caóticos la moral de los moscovitas se recupera y cesan los desmanes.
Pese a las grandes dificultades el avance germano progresa, lentamente pero progresa. El día 18 las vanguardias acorazadas alemanas ocupan Mozhaysk en la autopista Smolensko-Moscú a solo 100 kilómetros de la capital cuyo cerco es cada vez más estrecho.
Llegan, antes de lo normal, las primeras nevadas serias. El sábado 25 el frente de Moscú aparece cubierto por una capa blanca, la temperatura también comienza a bajar y el domingo este descenso térmico se acentúa bruscamente. Los soldados alemanes carecen de ropa de invierno adecuada.
En las citadas condiciones el general Guderian ataca tres días más tarde con sus tanques tratando de ocupar Tula al Sur de Moscú pero el barro, que aún no se ha helado, y la fuerte resistencia paralizan el avance, los blindados deben retirarse habiendo sufrido bajas que cada vez son más importantes dada la creciente dificultad que tienen los germanos para reponerlas. El número de carros de combate operativos cada vez es más reducido. Simultáneamente también atacan en Norte de la capital y tras duros combates consiguen arrebatar Volokolamsk a los soviéticos pero la potencia de los ataques alemanes disminuye a ojos vistas.
Durante el mes de Octubre el Grupo de Ejércitos del Sur será el que logre los mayores avances territoriales. Una vez ocupado Perekop los tanques de Erich von Manstein se despliegan por la península de Crimea camino de Sinferopol y Sebastopol, una de las fortalezas mayores y mejor defendidas del mundo, empujando al enemigo hacia Kerch.
Las comunicaciones radiales de la península de Crimea tenían su centro principal en Sinferopol a unos 90 kilómetros de Sebastopol en la carretera principal, la conquista de aquella ciudad dejaría prácticamente aislada por tierra a la gran fortaleza que solo podría ser abastecida por mar o aire.
Las vanguardias de Manstein divisan los arrabales de Sinferopol a mediados de Octubre y tras reagrupar y abastecer a sus blindados el jefe alemán inicia el asalto. El 31 de Octubre, tras varios días de intensos combates es evidente que la ciudad está a punto de caer. El mismo día las unidades alemanas que han continuado avanzando divisan a los lejos las fortificaciones exteriores de Sebastopol. Así pues, a finales de mes los soviéticos están arrinconados en Sebastopol y la península de Kerch en el Este mientras Simferopol no puede resistir más.
Simultáneamente a estas operaciones otra punta de lanza ataca por la costa del mar de Azov en dirección a Melitopol y otra más trata de llegar a Jarkov. La importante zona industrial de la cuenca del Donetz está en peligro pues hacia allá presiona el CSIR italiano que tras conquistar Stalino se encuentra a finales de Octubre asediando Gorlovka que protege la cuenca citada. Los primeros barrios ya han caído en manos italianas. Pero los soviéticos comienzan a contraatacar y el estado de las reservas del general Messe comienza a ser crítico.
No tarda en ser conquistado Melitopol, la siguiente batalla se va ha dar en Mariupol, a orillas del mar de Azov, donde 7 divisiones de los IX y XVIII Ejércitos son acorraladas por los germanos. Cuando se rindan el día 10 de Octubre otros 100.000 prisioneros y su equipo es el botín obtenido.
Más al Norte otro ataque del XVII Ejército alemán presiona en dirección a Rostov que es conquistado el día 24 pero permanecerá pocos días en sus manos.
Otra victoria obtiene el Eje, tras un sangriento asedio que ha durado dos meses y medio, se rinde Odessa el día 16. Los rumanos han pagado con numerosas bajas la conquista pero el importante puerto ya está en sus manos e inmediatamente lo anexionan a su territorio como una provincia más.
A finales de Octubre los éxitos germanos han sido importantes, las grandes conquistas territoriales, sobre todo en el Sur, los centenares de miles de prisioneros y las enormes cantidades de material obtenido lo atestiguan, pero los ejércitos alemanes están exhaustos. Su límite está muy cerca de alcanzarse lo que se hará evidente en Noviembre cuando realicen el último esfuerzo por llegar a Moscú.
Operación Barbarroja-Operación Tifon (Noviembre)
Durante los primeros días de este mes las tropas soviéticas siguen atacando masivamente en el frente del rió Volchov. Oleada tras oleada la infantería enemiga se estrella frente a las trincheras germanas. La División Azul asombra tanto a sus aliados como a sus enemigos por la férrea defensa que hacen de sus posiciones. Los españoles no retroceden un paso pero el tributo de sangre que pagan es altísimo. En las posiciones situadas en las aldeas de Possad, Posselok y en el Monasterio de Otenskig las bajas son superiores al 50% de los efectivos pero los soviéticos no consiguen desalojarlos. Mas al Norte la ciudad de Volchov es ocupada por los alemanes y a mediados de mes también Tijvin cae en sus manos con lo que el ferrocarril Moscú-Leningrado esta cortado.
Pero los obstinados ataques soviéticos obtienen sus frutos y a finales de mes el mando alemán ordena abandonar la orilla oriental del río Volchov. La maltrecha División Azul debe comenzar a retirarse de sus posiciones el 29 de Noviembre sin haber sido vencida por el enemigo.
Mientras tanto en Leningrado la situación de los suministros empeora día a día y nuevamente han de reducirse las raciones de pan de 400 a 300 gramos diarios, una semana más tarde habrá otra disminucón de 50 gramos. El hambre comienza a matar a más gente que las acciones del enemigo, se calcula que en estos momentos morían unas 400 personas diariamente simplemente de inanición. Cuando a mediados de mes bajen bruscamente las temperaturas, el frío comenzará también cobrar su tributo en vidas. Los bombardeos aéreos y artilleros son diarios El 26, tratando de minar la moral de la ciudad, los alemanes la someten a un salvaje bombardeo artillero que dura todo el día. Los muertos ya no se cuentan por centenares sino por miles al día. Los cuatro jinetes del Apocalipsis debían reír satisfechos. Sin embargo, el Ladoga esta prematuramente helado y sobre su superficie los soviéticos improvisan, entre ventiscas y nevadas, una pista por la que se envía a la ciudad sitiada, en las más duras condiciones, los suministros imprescindibles aunque a costa de la pérdida de gran número de vehículos, soldados, mercancías y civiles evacuados, que se hunden en las frías aguas debido a los agujeros en el hielo provocados por las bombas de los aviones alemanes. No obstante, mientras el lago permanezca sólido, este sutil cordón umbilical nunca se interrumpirá del todo. Con el tiempo también una vía de ferrocarril recorrerá la peligrosa ruta.
El 1º de Noviembre el Grupo de Ejércitos del Centro está paralizado en el camino de Moscú por el barro. No hay manera de llevar a cabo algún movimiento táctico de envergadura, hay que esperar a que la rasputitza se hiele.
Hitler está preocupado, según sus informes las pérdidas de la Wehrmacht han sido muy graves, sobre todo en las bolsas de Viazma y Briank. El potencial de ataque está muy disminuido y la alternativa que se le plantea es o bien retirarse a posiciones de invierno y atacar a la primavera siguiente o bien realizar un último esfuerzo por hacerse con la capital soviética. Pero probablemente el dilema no existía, en palabras de von Manstein la situación era la siguiente: “Hitler se encontró prácticamente con la espalda contra la pared…Además. a nuestra espalda teníamos centenares de kilómetros de territorio ruso. Estábamos así muy alejados de las bases y los enlaces eran extremadamente difíciles por la actividad de los partisanos. Hitler decidió jugar su última carta para conquistar Moscú. En cierto sentido, en suma, estábamos condenados a avanzar por la misma situación en que habíamos llegado a encontrarnos.” El fantasma del desastre napoleónico planeaba de nuevo sobre las mentes de los jefes alemanes.
Es decir que Hitler no tenía más remedio que huir hacia adelante ante la perspectiva de una penosa y con toda seguridad desastrosa retirada a través de la estepa rusa.
El 6 de Noviembre Es el XXIV aniversario de la revolución soviética, Stalin se dirige a los moscovitas en la estación de metro de Mayakovsky “Los invasores fascistas alemanes están frente al desastre.” El Ejército Rojo desfila como todos los años por la plaza Roja de Moscú con Stalin en la tribuna presidencial. Tras la parada las unidades participantes recién llegadas de Siberia se dirigen directamente al cercano frente.
Efectivamente poco después comienzan las heladas. Poco a poco el terreno se va endureciendo. El día 12 se alcanzan los -22 grados centígrados. Es el momento, los tanques y vehículos ya pueden moverse sobre el pétreo suelo y las reservas de combustible y municiones acumuladas durante el período de estancamiento del frente parecen suficientes.
Al amanecer del 14 de Noviembre se lanza la postrer ofensiva alemana sobre Moscú. El plan de ataque contempla el ataque en tres direcciones. Al Norte los tanques de Hoppner, partiendo de la zona de Kalinin deben rodear la capital para enlazar a su espalda con los blindados de Guderían procedentes de la zona de Tula en el Sur. La embestida central la llevarán a cabo las fuerzas de von Kluge al que Hitler nombra jefe del Grupo del Centro en sustitución de von Bock que era, paradójicamente, el más firme partidario de la continuación de la ofensiva pero al quien el Führer no considera lo suficientemente adecuado. Razones de salud es la disculpa oficial pero en realidad es el primer caso de una profunda purga que Hitler realizará en su ejército tras finalizar la Operación Barbarrossa.
Los ataques alemanes comienzan con éxito y a poco los tanques de Hoppner ocupan Krasnaya Poliana a 27 kilómetros al Norte de Moscú aunque los hombres del mariscal Rokossovsky reconquistarán la ciudad a las 24 horas, el enemigo es detenido. Ante la ofensiva Stalin da la orden de iniciar un contraataque en todos los frentes en el momento que las circunstancias lo permitan, los siberianos se van concentrando y afilan sus armas. El frío ya es aterrador, el día 22 se llega a los 32 grados bajo cero. Se hiela todo, sea sólido o líquido, aceites, combustibles, alimentos, motores, engranajes, el acero de los cañones se vuelve quebradizo y es frecuente la explosión de las cañas de las piezas en al primer disparo en frío. Hasta aliviar las necesidades fisiológicas es un problema ya que a tales temperaturas exponer cualquier parte del cuerpo a la intemperie significa la congelación inmediata de la zona descubierta. La escasez de luz, amanece a las nueve y a las tres de la tarde ya es de noche, es otro inconveniente que, además, acentúa la sensación de frío. Las bajas por congelación superan a las producidas por las armas enemigas. Aún así, entre enormes penalidades, los alemanes continúan avanzando aunque cada vez con más lentitud. Klin, en la carretera de Kalinin cae en sus manos, tres días después ocupan Stalinogorsk al Sur de la ciudad. El 27 Stalin, muy preocupado, ordena a Zhucov no dar un paso atrás sea como sea, pero el 28 los germanos aún consiguen entrar en Visikova a 30 kilómetros de su objetivo. Uno de los barrios extremos de Moscú, Polevo, también cae al día siguiente. Siguen los asaltos y Lenino es ocupado el 2 de Diciembre. Al día siguiente algunas unidades llegan al puente de Khimki perteneciente a Polevo a solo 12 kilómetros de la Plaza Roja pero un vigoroso contraataque hace que los soviéticos recuperen el puente, los germanos, agotados, ya no avanzarán más por allí.
Al Sur los carros de Guderian no pueden conquistar Tula y tras sufrir graves pérdidas el alemán tiene que admitir la imposibilidad de seguir adelante y ordena la retirada. Las tres puntas de ataque han sido detenidas sin conseguir sus objetivos, esto es, el cerco completo de la capital soviética. Aún así la situación dista de ser fácil para Moscú pues los tanques de Guderian estaban 100 kilómetros al Sur, los hombres de von Kluge a 40 y al Norte el frente estaba en Krasnaya Polyana a menos de 30.
El Grupo de Ejércitos del Sur aunque está muy castigado no llega a los dramáticos extremos del Grupo del Centro. A excepción de Sebastopol la península de Crimea es totalmente ocupada durante Noviembre. El centro de comunicaciones de Sinferopol atacado desde finales de Octubre cae el 1º de Noviembre. Al tomar los alemanes el día 4 Feodosia, en la costa, las fuerzas soviéticas la península quedan cortadas en dos. Una parte se retira hacia Kerst mientras otra se refugia en la fortaleza de Sebastopol. Pero los alemanes no descansan y el 15 llegan a Kerst para iniciar a renglón seguido el asalto a la ciudad que se rinde dos días más tarde. Ahora Manstein puede concentrar todos sus recursos contra Sebastopol que ve desde sus fortificaciones como el enemigo prepara la toma de la posición. Pero Sebastopol resistirá ocho largos meses hasta que la gran base naval se vea obligada a la rendición el 2 de Julio de 1942.
Comienza un mes de Diciembre que, para los pocos altos mandos alemanes que tienen suficiente información, se presenta amenazador.
Operación Barbarroja-Operación Tifon (Diciembre)
A primeros de Diciembre Stalin ya se encuentra con fuerzas organizadas suficientes como para emprender un contraataque en gran escala. Su ejército se ha ido incrementando con las tropas siberianas que, además, aportan 1.500 aparatos de combate y 1.700 tanques muchos de los cuales eran del modelo T-34 contra el que nada podían los cañoncitos antitanques alemanes de 50 y 75 milímetros y que se movía en condiciones difíciles con mucha mayor soltura que los panzers enemigos. Zhucov, sabiamente, en vez de mandar una a una al frente las unidades que llegaban del Este prefirió esperar y acumular tropas hasta el último momento para lanzar un potente contraataque que sería imparable por su potencia.
El proceso en la Wehrmacht ha sido exactamente el contrario. La capacidad militar germana ha ido disminuyendo desde el 22 de Junio y cuando sus tropas llegan a las puertas de Moscú sus recursos están al límite. El ejército alemán boquea, ya no hay reservas, hombres y máquinas están agotados. Hitler, convencido de que el enemigo está igual o peor, exige un último esfuerzo que sus soldados son incapaces de realizar. El día 4 de Diciembre von Kluge da la orden de detener la ofensiva definitivamente. La Operación Barbarrosa ha terminado.
El ataque a Moscú ha sido abortado y los alemanes se lamen sus heridas medio congelados, agotados y hambrientos, en posiciones a la intemperie en plena estepa y sometidos a un rigor climático de características polares, sin poder seguir avanzando ni tener unas posiciones previstas para una retirada general. Pero no tendrán mucho tiempo para lamentar su situación.
Zhukov ahora dispone de unas 17 divisiones siberianas, frescas, bien armadas y habituadas a luchar con temperaturas bajísimas. El soviético las organiza en tres nuevos ejércitos, el X, el XX y el I de Asalto y el sábado 6 de Diciembre lanza sus fuerzas contra el enemigo.
Contraataca en los tres frentes de la capital, desde Trula en el Sur, desde Krasnaya Polyana en el Norte y por la carretera Moscú-Smolensko en el centro. Los alemanes tratan de resistir pero la superioridad del enemigo se impondrá en los días siguientes. Comienzan las retiradas, en buen orden los germanos van cediendo terreno ante la insoportable presión enemiga.
En Berlín Hitler admite la evidencia de que la guerra en el Este no acabará en 1941, ahora de lo que se trata es detener el contraataque soviético para evitar la desbandada general. Pero la decepción del dictador es grande y lo manifiesta depurando su ejército. El 12 de Diciembre von Runstedt es enviado a un tranquilo destino en Francia, von Leeb y von Bock son relevados y Hoeppner degradado. Walter von Brauchitsch, el comandante en jefe del ejército, es destituido y su cargo lo asume el propio Hitler que así refuerza su control sobre la institución militar. En los próximos 20 días 35 generales alemanes perderán su puesto.
Los soviéticos siguen avanzando, recuperan Kalinin al Norte y Tula y Kaluga al Sur. En la carretera de Smolensko también reconquistan Klin. La amenaza sobre Moscú ha desaparecido y ya nunca los soldados de Hitler volverán a amenazar la capital rusa.
También en Diciembre los sovieticos atacan en Leningrado. La División Azul repasa con los germanos el día 8 de Diciembre el río Voljov, en la otra orilla reconquistada por el enemigo han quedado centenares de tumbas españolas. El cerco de Leningrado continua pero tras los últimos avances soviéticos que recuperan Tijvin no son de esperar ataques masivos por parte alemana. La situación de los asediados mejora ligeramente, el racionamiento de pan pasa de 250 a 300 gramos diarios.
En el Sur Rostov también es reconquistada, mientras que los italianos de CSIR llegan a Ocupar Stalino, continúan adelante hacia Gorlowka, ciudad industrial que llegan a ocupar. Pero en este punto los soviéticos desencadenan un fuerte contraataque y los hombres de CSIR deben abandonar la última conquista retrocediendo hasta las cercanías de Stalino donde tras muchas penalidades consiguen estabilizar el frente.
Sin embargo a muchos miles de kilómetros un hecho ha cambiado radicalmente la situación geoestratégica a nivel planetario. La guerra se ha hecho verdaderamente mundial con el ataque japonés a la base naval norteamericana de Pearl Harbour en las islas Hawai. Alemania, de mala gana, declara la guerra a Estados Unidos el 11. En los próximos días docenas de países se declararán la guerra unos a otros.
La Operación Barbarrossa ha fracasado en la mayor parte de sus objetivos. Leningrado está sitiado pero los alemanes son incapaces de ir más allá. Frente a Moscú han tenido que dar la vuelta ante la imposibilidad de conquistar la ciudad. Solo en el Sur casi han triunfado, han ocupado Crimea sitiando Sebastopol, gran parte de Ucrania es suya y la productiva cuenca industrial del Donetz parece estar al alcance de la mano.
Fue una indudable derrota estratégica alemana pero no se vio así. Los germanos no se habían rendido masivamente en ninguna parte, seguían con gran parte del territorio soviético en su poder y sobre el mapa permanecían a las puertas de Moscú, Leningrado y Sebastopol. A la propaganda alemana le fue fácil disfrazar la situación enfocándola como una lógica y prevista detención momentánea debido al riguroso invierno. Con la previsible ofensiva de primavera la Unión Soviética dejaría de existir. La realidad es que las pérdidas humanas y materiales habían sido estremecedoras, que el mando alemán estaba desconcertado por la resistencia enemiga y que, en definitiva, la URSS se revelaba como un bocado demasiado grande para la Wehrmacht que había quedado exhausta tras seis meses de combates prácticamente ininterrumpidos.
Por contra Stalin había conseguido lo que más necesitaba; tiempo. Las tremendas pérdidas humanas y materiales que había sufrido la URSS podrían reponerse haciendo un esfuerzo. El país entero estaba en pleno proceso de movilización militar e industrial. Nuevas divisiones de todo tipo se estaban formando, las plantas industriales trasladadas tras los Urales pronto empezarían a producir material de guerra en cantidades desconocidas hasta entonces, la ayuda de Estados Unidos y Gran Bretaña estaba empezando a llegar en cantidades apreciables.
Pero tampoco el fracaso de la Operación Barbarrossa fue el principio de la victoria de Stalin, ni mucho menos. Durante 1942 Alemania arrinconaría otra vez contra las cuerdas a la Unión Soviética, las grandes victorias volverían a producirse y la URSS estuvo nuevamente al borde del desastre en el Sur, cuando los alemanes amenazaban su principal fuente de abastecimiento petrolífero en el Cáucaso. Solo a primeros de 1943, tras la derrota sin paliativos en Stalingrado, Alemania comenzó a ver cambiar en su contra la marcha de la guerra.
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LOS TERCIOS ESPAÑOLES
En los primeros años del siglo XVI va a nacer el principal instrumento militar español para mantener el Imperio en los territorios europeos. Se trata de los Tercios españoles, que, creados para guarnecer los dominios en Italia y Flandes, escribirán páginas gloriosas de la historia militar de todos los tiempos. Algunos autores han comparado estos Tercios con las legiones romanas y con la falange macedónica, tal fue su perfección estructural y su capacidad táctica y estratégica, a lo largo de dos siglos.
El nacimiento de los Tercios se debe a la experiencia adquirida en las campañas de Italia por Gonzalo Fernández de Córdoba, llamado el Gran Capitán, quien a las órdenes del rey Fernando de Aragón consiguió derrotar a los franceses sobre suelo italiano repetidas veces, y logró imponer la hegemonía española sobre los distintos Estados de Italia, incluyendo al propio Papado.
La superioridad de la técnica militar de los españoles sobre los demás ejércitos de esa época radica en que mientras los suizos, considerados hasta entonces los mejores, forman sus "escuadrones" o bloques de infantería en cuadro compacto, utilizando como principal arma la espada, los españoles colocan por delante de cada lado del cuadro las picas, que impiden acercarse al enemigo, y permiten la salida oportuna de quienes combatían a espada, protegidos por aquéllos. La pica pasa a convertirse en el arma preferida y noble del campo de batalla. Al lado de ésta la partesana o pica rematada por una media luna o un hacha es el arma que manejan los sargentos y soldados más distinguidos, y sirve para evitar la aproximación de los caballos enemigos al escuadrón o cuadro. Éste se mueve en todas direcciones sobre el terreno presentando en cada uno de sus lados idéntica capacidad ofensiva y defensiva. El soldado "pica seca" llevaba además de su arma larga una espada y una daga (llamada por la tropa la "vizcaína"), que le permitía combatir cuerpo a cuerpo en toda ocasión. El entrenamiento de los soldados comprende además de la utilización de la pica, la esgrima de espada y daga a dos manos cuando llega el momento. Su protección es ligera, un morrión o casco de acero rematado por una cresta sobre la que los golpes enemigos resbalan hacia los lados, y un coselete o coraza ligera para proteger el pecho. La espada lleva un guardamano o cazoleta para proteger la mano que la empuña. Generalmente se utilizaban las espadas fabricadas en Toledo, que se apreciaban por su excelente temple, debido tanto a los armeros toledanos como a la virtud que le prestaban las aguas del Tajo al templarlas.

Piquero
El reclutamiento se hacía sobre todo entre jóvenes hidalgos que por ser segundones no podían heredar el patrimonio familiar, reservado al hermano mayor (sistema de mayorazgo), lo que les obligaba a buscarse el porvenir en el ejercicio de la carrera militar, en la que podían alcanzar rango y fortuna. Esto daba al soldado de los Tercios una calidad humana extraordinaria, por su procedencia noble, su educación y su sentido del honor y fidelidad al rey (la fidelidad al jefe era una virtud militar que los romanos denominaban devotio, muy admirada por estos en los guerreros ibéricos que formaban en sus tropas auxiliares), cosa que no podía conseguirse en otros ejércitos extranjeros, formados por mercenarios o por levas forzosas de campesinos y menestrales sin amor a la vida militar.

Arcabucero
Una gran parte de los soldados de los Tercios españoles llevaban consigo sus caballos, aunque fueran de Infantería, para sus desplazamientos y paseos, y se hacían acompañar de sirvientes. Aceptaban la disciplina como un honor, pese a ser extremadamente rigurosa. Una tercera parte del efectivo militar iba armada con arcabuces, lo que le permitía, antes de llegar al combate cuerpo a cuerpo, una gran densidad de fuego.
Los principales puntos de recluta eran Barcelona, Cartagena y Sevilla, lo que indica que aproximadamente la tercera parte de los soldados procedían de Cataluña y Aragón, otra tercera de Castilla, y otra de Andalucía y Extremadura.
Los soldados recibían su paga del rey, pero se les permitía en la toma de ciudades enemigas practicar el saqueo. Éste no era una forma vandálica y multitudinaria de apoderarse de los bienes de los moradores, sino que se hacía ordenada y metódicamente, valorando los bienes y señalándoles un precio que el propietario había de pagar a manera de contribución de guerra. Esto se hacía incluso con los bienes de los municipios, archivos, almacenes, y a veces incluso con los bienes eclesiásticos, tesoros de las iglesias, etc. El importe del valor obtenido se repartía a los soldados como un complemento de su paga. En ocasiones, si la paga no llegaba, las tropas se amotinaban y los saqueos eran terribles.
El enganche se efectuaba en lugares señalados en las ciudades mentadas, colgando un tambor en la fachada para indicar que era lugar de recluta, y como el tambor se llama "caja" quedó hasta nuestros días el nombre de "Caja de Recluta" para los centros de reclutamiento o enganche militar.
También se podía efectuar la recluta por otro sistema: un soldado distinguido que hubiera acreditado durante varios años su valor y eficiencia, y que hubiera ostentado los grados de sargento y alférez, provisto de certificados satisfactorios de sus jefes, solicitaba del rey licencia para "levantar" una compañía, y provisto de ella quedaba convertido en capitán de la gente que reclutase, a cuyo efecto recorría pueblos y ciudades, consiguiendo reunir los hombres necesarios, con los cuales se dirigía a uno de los puertos reseñados, para desde allí ser enviado con su gente a unirse a un tercio en Italia, Flandes y otros lugares en donde éstos tenían sus acuartelamientos y guarnición.
La instrucción o preparación se hacía preferentemente en Milán y una vez preparado el personal se le destinaba a otros puntos de acuartelamiento. Al principio los Tercios tenían cada uno 6.200 hombres, pero después se fue disminuyendo este efectivo porque la experiencia demostró que eran mejores las unidades con menos gente, tanto por su movilidad en el combate, como por la mayor facilidad en aprovisionarla de víveres, armas y pólvora, con lo que el Tercio vino a quedar reducido a la mitad de hombres.

Sargento, piquero y arcabucero de los Tercios
LOS TERCIOS EN COMBATE
Amanece un nuevo día en el campamento español, oscuro, frio y nublado. Un día holandés. La campiña flamenca, verde como la madre que la parió, está cubierta por las gotas del gélido rocío del norte que cala hasta los huesos.
Hace diez días que los españoles persiguen al ejército rebelde, que, aunque superior en número, marchó presto a refugiarse tras los muros abaluartados de la ciudad de Boom para aguantar mejor la embestida de las tropas hispánicas.
Despunta el alba en el horizonte, perezosa y sin fuerza, tan distinta a la que produce el radiante sol de Sevilla, Barcelona, Toledo, Santiago o Vizcaya. Los españoles añoran ese sol y ese calor de la ingrata patria (que siempre paga, pero paga tarde), mientras se ajustan con parsimonia los arreos y las armas, calándose cascos y tocados, cosa usual en hombres de tanta hidalguía (la milicia fué siempre cosa muy hidalga y honrosa), que de ir descubiertos podrían confundirlos con sencilla villanía.
El sonido de la caja del tambor mayor llamando a los señores soldados a reunirse en el patio de armas rompe los murmullos y el incómodo silencio. Allí, pese al frio que hace rechinar los dientes, el maestre de campo arenga a los hombres sobre su caballo, gallardo bajo su bonita armadura con damasquinos, guantes, espada de lazo, botas altas y una borgoñota empenachada de rojo. No hace falta mucho discurso para encender el ánimo a ese grupo de hombres de aspecto fiero, la mayoría de ellos veteranos y fogeados conocedores del oficio, de manos callosas y rudas, enjuntos, con grandes barbas cerradas, anchas espaldas y piel cetrina.
El asunto es sencillo y cae de cajón. Los flamencos, acortadas las distancias, se ven entre la espada y la pared. O redoblan la marcha o se enfrentan a ellos. Los exploradores y escuchas parecen asegurar lo segundo. Un gran número de rebeldes holandeses avanza hacia su posición. No hay un minuto que perder.
El capellán del tercio recorre las compañías de arcabuceros y piqueros que tienen la rodilla en tierra, absolviéndoles de todo pecado por ser su lucha el trabajo del Señor, que es quitar la mala simiente calvinista, luterana y hereje de la faz de la Tierra.
Las banderas salen de sus fundas de fieltro, ondeando con timidez en la brisa de la mañana. Encabezado por arcabuceros a la desbandada, que revisan con ojo experto cada recodo del camino, evitando celadas, el tercio marcha hacia el corazón de la campiña, al encuentro del enemigo. Todo se dice en voz queda, y los sargentos miran con ojos furiosos a los hombres que levantan la voz, que es pragmática del rey (don Felipe II, semper augusto) la de no vocear durante el combate, para mejor entenderse y mayor espanto del enemigo.
Pasando una pequeña arboleda, junto a un molino (cuyos habitantes, asustados, se han atrincherado dentro, acurrucados y rezando), se extiende una verde y llana campiña. Allí, tras un fugaz escopeteo entre las avanzadas de ambos ejércitos, se despliega el escuadrón español con celeridad y orden. En el centro, los piqueros, coseletes delante, bien herrados con largas picas, petos y cascos, picas secas detrás, protegidos tan solo por sus jubones, brigantinas y golas de acero o malla. Rodeando al cuadro de picas por el frente y los flancos, mangas y compañías de arcabuceros, cuyas mechas encendidas inundan poco a poco el ambiente con un olor a salitre. Los hombres aguardan, silenciosos, a que el enemigo esté a la vista.
De entre la bruma y el bosque aparecen los rebeldes, ordenándose al encontrar ya dispuesto el escuadrón español. Son recios, altos, rubios y de barbas abiertas y desordenadas. Sus cabos y sargentos vocean las órdenes en su extraño y nórdico idioma, arengando a los hombres mientras se reagrupan en escuadrón en torno a sus banderas, piqueros y arcabuceros a la manera española, alemana y suiza.
Los españoles están en clara inferioridad numérica, casi 1.000 hombres menos, pero esto no les acobarda, pues no en balde "a más moros, más ganancia". El maestre de campo, consciente de que sin apoyo de caballería ni artillería sería arriesgado mandar una avanzadilla de arcabuceros, cede la iniciativa a los flamencos, por ahora. Estos, envalentonados por las jactancias de sus oficiales, marchan con orden a unos cien pasos de los españoles.
Los primeros arcabuceros y mosqueteros rebeldes disparan sus proyectiles, todavía demasiado lejos. "Mucho ruido y pocas nueces", dicen los veteranos, mientras aguardan con la pica en vertical o el mocho del arcabuz apoyado en el suelo. Haciendo gala de su legendaria sangre fria, el maestre de campo espera a que los holandeses estén practicamente en las barbas, sufriendo alguna que otra baja a causa del fuego enemigo. A treinta pasos, alza el bastón de mando y da la señal al tambor mayor, que transmite la orden con prontitud. Los ibéricos, como un solo hombre, hacen resonar de sus gargantas al unísono el apellido: ¡Santiago, Cierra España! Y así, con pasmosa frialdad, arriman los arcabuces al hombro, disparando sobre los flamencos. El Tercio entra en fuego, como es usual, "a tres picas" del enemigo.
La primera descarga siembra el desconcierto, y a los rebeldes se les pasó momentaneamente las ganas de vocear, cerrando filas para no abrir claros en su formación. Espoleados por las órdenes de su coronel, marchan hacia el enemigo con las picas caladas. Los arcabuceros españoles, evitando en el último momento las moharras de acero de las picas flamencas, se guarecen dentro del cuadro. ¡Calad picas!, vocean los capitanes. Coseletes y picas secas colocan el arma el horizontal, dirigiendo las afiladas puntas metálicas hacia el enemigo.
El choque es brutal, y las bajas son casi simultáneas. Las puntas de las picas se revuelven tintas en sangre, mientras los arcabuceros españoles, que cargan sus armas con mayor rapidez que sus enemigos, dan duro en el escuadrón holandés, seleccionando, a ser posible, sus objetivos bajo las viseras de sus morriones: los oficiales.
La segunda carga, aprovechando el desconcierto efectuado por la arcabucería, la realizan los españoles, con orden, hiriendo con las picas mientras algunos arcabuceros prueban suerte, dejando sus armas y desenvainando la espada, metiéndose entre las largas varas de fresno de los flamencos para herir o matar a todo cuanto se ponga por delante.
El combate se decanta por el lado español cuando en una de las numerosas descargas graneadas de arcabucería el coronel enemigo fallece a causa de un disparo en la frente. Atemorizados por la resistencia y la potencia de fuego de unos hombres que combaten a diente prieto, silenciosos y oscuros, terroríficos bajo su aspecto meridional, los holandeses comienzan a huir ante los diablos españoles, rompiendo la formación y buscando refugio en el bosque en un sálvese quien pueda.
Cansados tras aguantar y contraatacar durante horas (sufriendo pocas bajas), los hijos de Hispania se enrabian al escuchar el toque a degüello ordenado por su maestre. Como lobos hambrientos, haciendo gala de su fama de despiadados demonios de la guerra, muchos de ellos dejan picas y arcabuces, desenvainando sus aceros de Toledo, Vizcaya y Sahagún, y se abalanzan hacia el enemigo en retirada apellidando a Santiago. Corren hasta alcanzarlos y los van degollando (un resolutivo punto débil mortal de las armaduras de tres cuartos de los coseletes enemigos), sin atenerse a peticiones de piedad, rendiciones o ataques furiosos. Algun veterano dijo, antes de salir corriendo, que ya era hora de calentarse, aunque fuera degollando herejes.
Al final de la jornada, pocos flamencos han escapado de las dagas y espadas españolas. La victoria es total, aunque en esa tierra extraña, hostil y fria, la victoria no es un nunca resolutiva. No obstante, la roja cruz de San Andrés ondea al anochecer en la rendida villa de Boom, como un fugaz y mudo testigo de que las armas españolas todavía gozan de buena salud.
Tengo mucho más sobre aspectos como la organización de los regimientos, trabajos que desempeñaba cada uno de los componentes del Tercio, la paga que recibía cada uno, los destinos de los tercios, etc. Pero he preferido dejarlo en la idea básica y una pequeña historia para ver como funcionaban en combate.
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Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán (1453-1515)
Militar español al servicio de los Reyes Católicos. Nació en Montilla (Córdoba) el 1 de septiembre de 1453. Miembro de la nobleza andaluza (perteneciente a la Casa de Aguilar), siendo niño fue incorporado al servicio del príncipe Alfonso como paje y, a la muerte de éste, pasó al séquito de la princesa Isabel. Fiel a la causa isabelina, inició la carrera militar que le correspondía a un segundón de la nobleza en la Guerra Civil castellana y en la de Granada, donde sobresalió como soldado (sitio de Tájara y conquista de Illora), espía y negociador, se hizo cargo de las últimas negociaciones con el monarca nazarí Boabdil para la rendición de la ciudad. En recompensa por sus destacados servicios, recibió una encomienda de la Orden de Santiago, el señorío de Orjiva y determinadas rentas sobre la producción de seda granadina, lo cual contribuyó a engrandecer su fortuna.

Escudo de armas del Gran Capitán
En 1495 fue requerido para una nueva empresa militar de sus soberanos, la intervención en la península Italiana. Desembarcó en Calabria al mando de un reducido ejército para enfrentarse a las tropas francesas que habían ocupado el reino de Nápoles, sobre el que Fernando de Aragón tenía aspiraciones. Maniobrando con gran habilidad y tras varios éxitos entre los que se incluyen la larga marcha a Atella que le permitió llegar oportunamente a combatir y que culminaron con la derrota y expulsión de los franceses, regresó a España en 1498, donde sus triunfos le valieron el sobrenombre de Gran Capitán y el título de duque de Santángelo. En 1500 fue enviado a Italia por segunda vez con el encargo de aplicar, por parte española, el Tratado de Chambord-Granada (1500) que implicaba el reparto del reino de Nápoles entre los Reyes Católicos y Luis XII de Francia. Desde el principio se produjeron roces entre españoles y franceses por el reparto de Nápoles, que desembocaron en la reapertura de las hostilidades. La superioridad numérica francesa obligó a Fernández de Córdoba a utilizar su genio como estratega, concentrándose en la defensa de plazas fuertes a la espera de refuerzos.

El Gran Capitán en la Batalla de Ceriñola. Federico Madrazo 1835
El Gran Capitán derrotó en Ceriñola al ejército mandado por el duque de Nemours, que murió en el combate (1503), y se apoderó de todo el reino. Mando Luis XII un nuevo ejército, que fue igualmente vencido a orillas del Garellano (1504), y los franceses hubieron de rendir a la plaza fuerte de Gaeta y dejar libre el campo a los españoles. Terminada la guerra, Fernández de Córdoba gobernó como virrey en Nápoles durante cuatro años, con toda la autoridad de un soberano; pero, muerta ya Isabel, se hizo el Rey eco de los envidiosos del general y, temeroso de que se hiciese independiente, le quitó el mando, aunque no está demostrado que le pidiese cuentas. Si es cierto, en cambio, que no cumplió a tan ilustre caudillo los ofrecimientos que le había hecho. Pese a sus deseos de volver a Italia, Gonzalo, entonces, se retiró a Loja, donde murió en 1515.
El Gran capitán fue un genio militar excepcionalmente dotado que por primera vez manejó combinadamente la Infantería, la Caballería y la Artillería. Supo mover hábilmente a sus tropas y llevar al enemigo al terreno que había elegido como más favorable. Revolucionó la técnica militar mediante la reorganización de la infantería en coronelías (embrión de los futuros tercios). Idolatrado por sus soldados y admirado por todos, tuvo en su popularidad su mayor enemigo.
La reforma militar del Gran Capitán
La combinación de las operaciones de combate permitió a Gonzalo Fernández de Córdoba, en el transcurso de las guerras de Italia, introducir varias reformas sucesivas en el ejército español, que desembocaron en el Tercio. La primera reorganización fue en 1503. Gonzalo creó la división con dos coronelías de 6.000 infantes cada una, 800 hombres de armas, 800 caballos ligeros y 22 cañones. El general tenía en sus manos todos los medios para llevar el combate hasta la decisión. Gonzalo de Córdoba dio el predominio a la infantería, que es capaz de maniobrar en toda clase de terrenos. Dobló la proporción de arcabuceros, uno por cada cinco infantes, y armó con espadas cortas y lanzas arrojadizas a dos infantes de cada cinco, encar*gados de deslizarse entre las largas picas de los batallones de esguízaros suizos y lasquenetes y herir al adversario en el vientre. Puso en práctica, además, un escalonamiento en profundidad, en tres lineas sucesivas, para tener una reserva y una posibili*dad suplementaria de maniobra. Gonzalo Fernández de Córdoba facilitó el paso de la columna de viaje al orden de combate fraccionando los batallones en compañías, cada una de las cuales se colocaba a la altura y a la derecha de la que le precedía, con lo que se lograba fácilmente la formación de combate. Adies*tró a sus hombres mediante una disciplina rigurosa y formó su moral despertando en ellos el orgullo de cuerpo, la dignidad personal, el sentido del honor nacional y el interés religioso. Hizo de la infantería española aquel ejército formidable del que decían los alemanes después de haber luchado contra él, que “no habían combatido con hombres sino con diablos”.
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LA FALANGE
La falange fue el cuerpo de infantería por excelencia y que dominó la antigüedad hasta la aparición de la legión romana. Consistía en hileras de hombres agrupados y que avanzaban hasta encontrarse con el enemigo con el que luchaban hasta que uno de los dos era derrotado o huía. La finalidad de la falange era presentar frente al enemigo un frente sólido de escudos y de lanzas que cada hombre tenía que dirigir hacia el enemigo..
El principal inconveniente de la falange era su extremada rigidez, que hacía que para poder maniobrar correctamente necesitará un terreno llano. Otro inconveniente de la falange era la forma de combatir, cuando la falange chocaba con el enemigo todo dependía de la primera fila, ya que si esta se desmoronaba toda la falange caía. Las filas posteriores estaban encargadas de cubrir los huecos que dejaban los muertos, de curar los heridos, etc. Cada soldado se cubría con su escudo al compañero de la derecha y por esta razón la falange se orientaba hacía esa dirección.
La unidad fundamental de la falange era el hoplita, que eran generalmente hombres de la ciudad, aunque en caso de necesidad o falta de hombres, se empleaban esclavos.
Los ciudadanos griegos, campesinos, comerciantes, etc. tenían el deber de adquirir un equipo militar completo y acudir con él en caso de guerra. Todo ciudadano que tuviera la edad adecuada tenía que servir como hoplita. Ellos eran los que escogían a los polemarcos y los estrategos, que tenían que alternar el cargo entre ellos. Eran los encargados de dirigir la falange, y decidían cuándo, cómo y dónde se tenía que presentar la batalla y organizaban y formaban la falange para después ir a la primera fila de la falange donde servían como un hoplita más.
El equipo de un hoplita estaba compuesto por los siguientes elementos:
El aspis:
Era el escudo que usaban los hoplitas, siendo uno de los elementos imprescindibles de la falange. Estaba formado por un gran cuenco, casi plano, construido con láminas de madera curvas y encoladas y cuya parte exterior estaba decorada con una lamina de metal o un motivo pintado. Pesaba entre 6 y 8 kg. Y tenía un diámetro de 90-110 cm.
Su importancia dentro de la falange hizo que adquirieran un valor simbólico muy alto, basta con recordar la frase con la que las madres espartanas despedían a sus hijos que iban a la guerra " vuelve con el escudo o sobre él". Con eso quería decir que si se volvía sin escudo es que se había huido de la batalla y siendo el escudo un objeto pesado es lo primero que se tira para poder correr más.
Las grebas:
Eran utilizadas para proteger las espinilleras y eran de bronce.
La coraza:
Estaba realizada con lino y escamas de bronce. Se abrochaba por los hombros, el pecho y el vientre mediante cintas de cuero. Aparte contaba con un peto metálico que protegía la parte central del torso del guerrero, mientras su parte inferior también podía estar realizada con cuero. Gracias a esto, era una coraza muy flexible que permitía gran variedad de movimientos. Más tarde fue reforzada con un peto metálico, que disparo el coste de está haciendo que solo fue adquirida por los ciudadanos más ricos.
El casco:
Era de bronce y existían diversos modelos, el más difundido fue el corintio, que estaba dotado de un protector nasal y de dos grandes carrilleras que protegían el rostro.
Xiphos:
Era la espada utilizada por los hoplitas, era una espada corta y estaba realizada en hierro, aunque la decoración y una parte eran de bronce. Se llevaba colgada del hombro. Iba envainada en una funda de madera recubierta de cuero. Generalmente solo se usaban en los combates cuerpo a cuerpo, una vez que la falange se había roto, ya que cuando los hoplitas cargaban se usaba la lanza. Junto a la lanza era el hoplon o armamento del hoplita.
La falange evolucionó durante el paso del tiempo, aunque se puede ver 2 tipos de falange: la espartana, que era imitada por las ciudades griegas y más tarde la falange macedónica.
La falange espartana:
Las tropas espartanas siempre fueron escasas, ya que en los tiempos de máximo esplendor no llegaban a 9.000 soldados, hecho que hizo que con el tiempo cada vez fueran utilizados soldados de otras sitios, cosa que antes hubiera sido impensable ya que el servicio militar estaba restringido a los ciudadanos de la ciudad de Esparta.
Los soldados se disponían en filas, siendo colocados en las primeras filas los soldados más experimentados, debido a la importancia de aguantar las embestidas del enemigo, mientras que en el centro se colocaban los soldados que eran menos experimentados.
La falange estaba dividida en 16 syntagmas, que eran la unidad básica del ejército y que constaban de 256 soldados, la falange tipo contaba con 16 syntagmas, lo que dan 4096 hoplitas. Una falange tipo estaba dividida en los siguientes unidades:
La unión de dos soldados impares (protastas) y de dos pares( epíctatas) eran un Enomatía ( 4 hombres).
4 enomatías eran una hilera ( 16 hombres).
2 hileras eran una dilochia ( 32 hombres).
2 dilochias eran una tetrarquía ( 64 hombres).
2 tetrarquías eran una taxiarquía ( 128 hombres)
2 taxiarquía eran un syntagma ( 256 hombres) o también llamado batallón.
2 syntagmas eran una pentacosiarquía ( 512 hombres) .
2 pentacosiarquía eran una quiliarquía ( 1024 hombres).
2 quiliarquías eran una merarquía ( 2048 hombres).
2 merarquías eran una fangarquía ( 4096 hombres).
Cada unidad tenía un jefe que se encargaba de maniobrar y llevar a cabo los planes de batalla.
La falange espartana mantuvo su importancia durante mucho tiempo hasta que fue derrotada por la formación oblicua de Epaminondas, que supo aprovechar las debilidades de esta falange.
Epaminondas lo único que hizo con la falange espartana fue adoptar la llamada formación oblicua. El principal defecto de la forma de combatir espartana, era que todo se basaba en la fuerza y habilidad de sus soldados, con lo que se limitaban a cargar y allí sus mejores soldados eran lo que decidían la batalla.
Por eso Epaminondas mejoró esta carencia táctica de la falange espartana haciendo que en lugar de atacar a toda la línea enemiga, se concentrará todo el ataque sobre un punto concreto que hacía que toda la línea se desmoronará, esta innovación táctica demostró su valor en Leuctra donde los espartanos fueron derrotados al ver que la línea tebana no cedía y mientras eran atacados por el flanco. Esto hizo que los espartanos no supieran como defenderse y fueran derrotados.
La falange tebana:
El sistema típico de lucha entre los griegos consistía en desplegar a los soldados en filas de escasa profundidad, con lo que los hombres de retaguardia podían luchar contra el enemigo.
En cambio Epaminondas dividió a su ejército en 3 partes: el centro y el ala derecha fueron dispuestas según la formación habitual, pero el ala izquierda fue dispuesta en una columna de cincuenta filas de profundidad.
La función de esta columna era de cargar sobre las líneas enemigas, penetrando en ellas.
El centro y el ala derecha permanecerían en reserva, atacando otros puntos de las filas enemigas después que el ala derecha hubiera cargado.
La falange macedónica:
La falange macedónica siguió el modelo de la falange espartana, pero con varias diferencias: la primera fue que no tenía la misma rigidez táctica, sino que al aplicar la formación oblicua de Epaminondas ( que el padre de Alejandro Magno, Filipo, aprendió de Epaminodas mientras estaba de rehén en Tebas) le daba mucha flexibilidad.
La otra eran pequeñas diferencias en el equipamiento, así por ejemplo la coraza era de cuero o de capas de lino superpuestas, que protegía menos que la típica de los hoplitas espartanos , pero que era mucho más barata.
Otra diferencia se encuentra en el casco, el tipo de casco que se usó era de tipo beocio que era realizado de metal barato. Generalmente era adornado mediante plumas o crines.
Pero el principal cambio era en la lanza, la sarisa era una pica de unos cinco metros que debía sujetarse con ambas manos, estas lanzas extendidas y con una formación cerrada eran una autentico erizo impenetrable para cualquier atacante.
El ejército macedonio giraba en torno a la falange que estaba formada por 9.000 pesetairos ( eran los pastores y campesinos dotados de un equipo barato compuesto por casco, espada, espinilleras , una sarisa y un aspis).
Esta infantería formaba en seis cuerpos, cada uno dividido en 3 unidades de 512 hombres distribuidos en 32 filas ( y 16 de fondo). Cada una de estas unidades se subdividía en dos syntagmas de 256 hombres.
Junto a éstos había 3 quiliarquías de hipaspistai, 3000 portadores de escudo, que eran tropas de elite más flexibles que la falange para así poder colaborar con la caballería. Es probable que fueran armados con una lanza de 2,5 metros.
La caballería constaba de 8 escuadrones de hetairoi, que eran la verdadera elite del ejército, y que eran unos 1.800. Uno de los escuadrones era la Ile basilike, la escolta del rey. Los prodromoi o sarissophoroi eran jinetes ligeros, que eran usados para tareas de reconocimiento pero al ir armados con una lanza muy larga podían ser utilizados , ocasionalmente, como caballería pesada.
Para complementar a estos bloques del ejército había numerosos contingentes auxiliares, una de las más importantes sería la caballería tessalia, que solía situarse en el ala izquierda del ejército. En las alas se solía situar contingentes de peltastas y toxotai ( arqueros) con la finalidad de colaborar con la caballería o hostigar al enemigo.
Durante las conquistas de Alejandro se emplearon gran cantidad de peltastas y hoplitas de griegos aliados y mercenarios que seguían las tácticas tradicionales de infantería.
La disposición en la batalla del ejército quedaría del siguiente modo: Los pezhetairoi formaban el centro y los hispaspistai eran situados a su derecha, haciendo de bisagra. Los hetaroi formaban a la derecha y con forma de cuña para la carga. En el ala derecha se encontraría la caballería tessalia y en las dos alas junto a la caballería se podrían encontrar diversos contingentes de peltastas y toxotai.
Con el paso del tiempo, la falange continuó evolucionando, con la reorganización de la caballería en hiparquias y con la casi desaparición de los prodromoi. Sin embargo, fue perdiendo fuerza frente a la Legión romana, unidad de combate que era mucho más flexible y capaz de maniobrar con lo que perdió empuje. La superioridad de la Legión romana se demostró en las batallas de Pidna (168 a.C.), Magnesia( 190 a.C.) y Cinoscefalos ( 197 a.C.) en las que las falanges macedónicas fueron totalmente masacradas por las legiones romanas.
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Legión romana
La Legión Romana (del latín legio, tropa) era la unidad militar básica de la antigua Roma. Consistía en un cuerpo de infantes pesados de entre 5.000 y 6.000 (más tarde hasta 8.000) soldados de infantería y varios centenares de jinetes. Las legiones tenían asignado un nombre y un número; se identificaron cerca de 50, pero nunca llegaron a existir tantas en un mismo momento de la historia de Roma. Usualmente había 28 legiones con sus auxiliares, y se reclutaban más según las necesidades y la situación en cada momento.
Historia
Originalmente, en la época de los Reyes, la legio englobaba a la armada romana en su totalidad, compuesta de ciudadanos romanos reclutados para las armas. En algún momento, posiblemente al comienzo de la República Romana, la legio estaba subdividida en dos legiones separadas, cada una bajo mando de uno de los dos cónsules. En los primeros años de la República, cuando las campañas militares romanas estaban centradas principalmente en rechazar multitud de invasiones, no se sabe a ciencia cierta si el poder militar de las legiones fue desplegado completamente en su conjunto. Las legiones se organizaron de un modo más formal en el siglo IV adC, cuando las guerras en las que Roma se veía involucrada se hicieron más frecuentes y estratégicamente mejor planificadas, y la armada consular se dividió en dos legiones. Los tribunos militares aparecieron después del año 331 adC. La organización interna de la legión fue más sofisticada, de la clásica falange se pasó al sistema de cohortes, manípulos y centurias. Más tarde, durante el Imperio, la legión era comúnmente reforzada por tropas aliadas, las allae. Estas tropas eran reclutadas entre mercenarios o entre pueblos cuya habilidad bélica era bien conocida en el mundo antiguo, como los jinetes númidas o los honderos baleares. Su función era generalmente la de actuar como auxiliares de las tropas romanas, principalmente legionarios.
Durante los períodos finales de la República de Roma y la Roma Imperial, las legiones desempeñaron un rol político importante. Sus acciones podían asegurar el destino de un Emperador romano, o destruirlo. Un ejemplo es la caída de Vitelio en el Año de los Cuatro Emperadores, decidida en el momento que las legiones del Danubio eligieron apoyar a Vespasiano. Cerca del siglo I adC, la amenaza demagógica de las legiones quedró claramente identificada. Los gobernantes no podían alejarse de sus provincias con sus Legiones. Cuando Julio César cruzó el río Rubicón para dejar sus provincias y trabarse en armas en Italia, se precipitó una crisis constitucional.
Organización
En la República, la existencia de las legiones fue efímera. Con excepción de las Legiones I a IV, que formaban la armada consular (dos por cónsul), las otras unidades se reclutaban por campaña. El carácter permanente tuvo lugar fundamentalmente por cuestiones internas; en particular para garantizar su lealtad al Emperador, y no a sus generales. Durante el Imperio, la legión fue estandarizada, con símbolos y una historia individual en donde los hombres servían con orgullo. Las legiones eran comandadas por un legado o legatus. Rondando los treinta años de edad, usualmente serían senadores por tres años. Los subordinados inmediatos del legado, serían seis tribunos militares elegidos - cinco oficiales regulares y el sexto, un noble representando al Senado. Había un grupo de oficiales prestando servicios médicos, ingenieros, cronistas y el praefecti castrorum (prefecto o comandante de campo) entre otros especialistas como sacerdotes y músicos.
A mediados de la República, las legiones se componían de las siguientes unidades:
Caballería o equites. Esta era originalmente la unidad mas prestigiosa, donde los romanos jóvenes y saludables comenzaban a destacarse antes de iniciar sus carreras políticas. El equipamiento necesario era pagado por cada jinete, y consistía en un escudo redondo, casco, armadura corporal, espada y una o mas jabalinas. La caballería era excedida en número en la legíon. En un total de cerca de 3000 hombres, habrían apenas unos 300 jinetes, divididos en 10 unidades de 30 hombres. Al mando de cada unidad, había un decurión. Sumada a esta caballería pesada, habría una caballería liviana que reclutaba ciudadanos mas pobres y jóvenes de buena salud, pero sin la edad suficiente para entrar en la hastati o en la equites.
Infantería liviana o velites. Los velites eran básicamente lanzadores de jabalina y no tenían una organización formal precisa o una función en el campo de batalla; eran utilizados según la necesidad.
Infantería pesada. Era la unidad principal de la legión. Se componía de ciudadanos legionarios que pudieran pagar el equipamiento compuesto de casco de bronce, escudo, armadura y lanza corta (pillum). El arma preferida era el gladius, un tipo de espada corta. La infantería pesada era subdividida de acuerdo a la experiencia de los legionarios en tres líneas separadas:
* Los hastati (sing. hastatus) eran los más jóvenes y formaban la línea delantera
* Los principes (sing. princeps), hombres con edades rondando los 30 años, componiendo la segunda línea de la legíon
* Los triarii (sing. triarius) eran los soldados veteranos y alineados atrás, sólo entrarían en combate en situaciones extremas.
Cada una de estas líneas estaba subdividida en manípulos, la menor subunidad del ejército, compuestas de dos centurias comandadas por el centurión mayor. Las centurias eran nominalmente de 100 soldados (de allí el nombre), pero en la práctica podían llegar a ser solo 60, sobre todo en las manipulas triarii, menos numerosas. Cada centuria tenía su estandarte, y era compuesta de diez unidades llamadas contubernia. En un contubernio había 8 soldados compartiendo tienda, piedra de moler, una mula y un caldero (dependiendo de la duración de la travesía).
En batalla, las manipulas eran organizadas comunmente en una formación de cuadrícula llamada quincux. Las manipulas de principes cubrían los espacios abiertos dejados por los hastati, siendo cubiertos los propios por las manipulas triarii.
* Los hastati (sing. hastatus) eran los más jóvenes y formaban la línea delantera
* Los principes (sing. princeps), hombres con edades rondando los 30 años, componiendo la segunda línea de la legíon
* Los triarii (sing. triarius) eran los soldados veteranos y alineados atrás, sólo entrarían en combate en situaciones extremas.
Hacia el final de la república, las cohortes, de las que habrían seis a diez, sustituyen a la manipula como unidad táctica básica. Cada cohorte se compone de 6 a 8 centurias y es liderada por un centurión asistido por un optio, un soldado capaz de leer y escribir. El centurión mayor de la legión es llamado primus pilus, un soldado de carrera y asesor del legado.
Por lo tanto, una legión se componía de alrededor de 4800 hombres de armas, y de un gran número de discípulos, sirvientes y esclavos. Las legiones podrían contener hasta 6000 hombres en batalla, aunque en ciertos momentos de la historia romana se redujeron a cerca de 1000 para refrenar comandantes rebeldes. Las legiones de Julio César tenían sólo 3500 hombres aproximádamente.
Auxiliares, cada Legión tenía un número igual o similar de auxiliares, conformado por unidades de especialistas, ingenieros y pioneros, personal de artillería y asedio, unidades de soporte y servicio y otras compuestas de no-ciudadanos (que tenían garantizada la ciudadanía romana tras la baja) e indeseables. Estos grupos llegaban a formar unidades completas de caballería liviana, infantería liviana y peones.
Símbolos
Desde el año 104 AC en adelante, cada legión usó un águila como estandarte. Este estandarte era llevado por un oficial conocido como aquilifer, y perderlo era considerado una seria humillación.
Lista de legiones romanas
De Wikipedia, la enciclopedia libre.
Este es un listado de las principales legiones romanas del imperio, las anteriores no perduraron sus nombres.
Los comentarios incluyen el periodo en el que la legión estuvo en activo, causas de su desaparición (si son relevantes) y comandante que reclutó la legión. Así mismo se señala el sobrenombre con que se conoció y cuyo significado puede ser variado. Este apodo pudo haber sido concedido bien como título honorífico (Legio VIII Augusta), por hechos de armas tras haber ganado alguna batalla o campaña (Legio XX Valeria Victrix), por haber permanecido fiel en alguna revuelta (Legio XI Claudia Pia Fidelis), por la región donde estuviese concentrada (Legio IV Macedonica), por el lugar donde fue reclutada (Legio III Italica), por la fusión de dos o más legiones (Legio XIII Gemina), por alguna característica especial (Legio X Equestris), etc. En otro casos su significado es confuso. La Legio V Alaudae se cree que tuvo este conombre probablemente por el penacho de plumas de alondra en los cascos en vez de crines de caballo como era lo normal, aunque existe otras interpretaciones.
Así mismo, y de igual manera que a una legión se la recompesaba con un título honorario por sus acciones, este también podía ser perdido si daba muestras de cobardía o negligencia, como le ocurrió a la I Augusta por haber perdido el águila en combate durante las Guerras Cántabras (y con independencia de otros sangrientos castigos como diezmar o quintar la legión).
En algunos casos su numeración está repetida. Esto es debido a que su número y nombre no seguía un patrón concreto y algunas mantuvieron sus denominación original. En otros su número jamás se volvió a utilizar. Tales fueron el caso de la XVII, XVIII y XIX, aniquiladas en la Batalla de Teoteburgo en el año 9 y que a su vez no llegaron a conseguir un sobrenombre.
El sentido de la individualidad proporcionado por estos números y apodos fue reforzado con el uso de emblemas diversos que identificacan a cada unidad (el Capricornio, el toro, el Pegaso, el delfín, la diosa Minerva, etc.).
De algunas desconocemos su final o este ha sido silenciado por las fuentes clásicas. Hay que tener en cuenta que los historiadores y cronistas romanos eran extremadamente reservados a la hora de registrar en sus escritos aquellas legiones que fueron deshonradas, debido a que el recuerdo de su memoria estuviera prohibido. Igualmente ocurría con aquellas que fueron aniquiladas en el campo de batalla, no siendo dado a conocer por cuestión de moral pública y para asegurar la estabilidad política del imperio.
Legio I
* Legio I - Referida antiguamente como "I Augusta" (partidaria de Augusto) y "I Germánica" (de Germania)– 48 adC al 70 adC (destruida durante la rebelión de los bátavos), Julio César
* Legio I Adiutrix (auxiliadora)- Del 68 al, como mínimo, 444 ddC, ¿Galba?
* Legio I Italica (de Italia)- Del 22 de Septiembre del 66 ddC hasta, al menos, el siglo V, Nerón
* Legio I Macriana liberatrix (libertadora de Macer) – Del 68 al 69 ddC, Lucius Clodius Macer, gobernador de África
* Legio I Minervia (protegida por la diosa Minerva) - Del 82 ddC hasta, al menos, el siglo IV, Domiciano
* Legio I Parthica (de Partia) - Del 197 ddC hasta comienzos del siglo VI, Septimio Severo
Legio II
* Legio II Adiutrix Pia Fidelis (fiel y leal servidora) - Desde el año 70 ddC hasta, al menos, el siglo III, Vespasiano
* Legio II Augusta (devota de Augusto) - Con anterioridad al año 9 adC hasta al menos el siglo III
o Legio II Gallica (de la Galia) – establecida en Arausio, la actual Orange, Francia, posiblemente otro sobrenombre de la Legio II Augusta
* Legio II Italica (de Italia) - Del 165 ddC hasta comienzos del siglo V, Marco Aurelio
* Legio II Parthica (de Partia) – Del 197 ddC hasta, al menos las primera mitad del siglo IV, Septimio Severo
* Legio II Traiana fortis (la fuerte legión trajana) - Del 105 ddC hasta al menos el siglo III, Trajano
o Cambió el nombre por el de Legio II Germánica (de Germania) - Desde el Siglo III hasta al menos el siglo V, Caracalla
Legio III
* Legio III Augusta (reclutada por Augusto) – Del 43 adC hasta al menos finales del siglo IV, Augusto
* Legio III Cyrenaica (de Cirinea) – Probablemente entorno al 36 adC hasta al menos siglo V, Marco Antonio
* Legio III Gallica (de la Galia) – Entorno al 49 adC hasta por lo menos comienzos del siglo IV, Julio César
* Legio III Italica (de Italia) - Del 165 ddC hasta por lo menos principios del siglo IV, Marco Aurelio
* Legio III Parthica (de Partia) - Entorno al 197 ddC hasta al menos comienzos del siglo V, Septimio Severo
Legio IV
* Legio IV Macedonica (de Macedonia) - Del 48 adC hasta el 70 (disuelta por Vespasiano), Julio César
o Reconstituida bajo el nombre de Legio IV Flavia Felix (afortunada legión flavia) - Sobre el 70 ddC hasta antes del 400 ddC, Vespasiano
* Legio IV Scythica (de Escitia) - Entorno al 42 adC hasta al menos comienzos del siglo V, Marco Antonio
Legio V
* Legio V Alaudae (alondra) - 52 adC hasta el 70 ddC (destruida durante la rebelión de los bátavos), Julio César
* Legio V Macedonica (de Macedonia) - Del 43 adC hasta después del 400, consul Cayo Vibius Pansa y Augusto
o Legio V Urbana, probablemente fue el primer nombre de la V Macedonica
o Legio V Gallica, probablemente fue el primer nombre de la V Macedonica
Legio VI
* Legio VI Ferrata (acorazada) - Del 53 adC hasta después del 250 adC, Julio César
* Legio VI Victrix (victoriosa) - Del 53 adC hasta ya avanzado el siglo IV, Augusto
o Legio VI Hispaniensis otro nombre de la VI Victrix
Legio VII
* Legio VII Claudia Pia Fidelis (fiel y leal legión claudia) - Del 58 adC hasta finales del siglo IV, Julio César
* Legio VII Gemina (gemela) - De octubre del 68 ddC hasta finales del siglo IV, Galba
Legio VIII
* Legio VIII Augusta (devota de Augusto), Del 59 adC hasta después del 371 ddC - Julio César
Legio IX
* Legio IX Hispana (de Hispania) - Antes del 58 adC hasta después del 120 ddC (probablemente aniquilada durante la rebelión de los judíos), Julio César
Legio X
* Legio X Gemina (gemela) - Del 58 adC hasta comienzos del siglo V, Julio César
o Legio X Equestris (caballero), antiguamente denominada Gemina
* Legio X Fretensis (de Fretum Siculum, el actual Estrecho de Mesina) - Del 41/40 adC hasta al menos 260 adC, Augusto
Legio XI
* Legio XI Claudia Pia Fidelis (fiel y leal legión claudia) - Del 58 adC hasta comienzos del siglo V, Julio César
Legio XII
* Legio XII Fulminata (fulminante) - Desde el 57 adC hasta al menos el siglo V, Julio César
Legio XIII
* Legio XIII Gemina (gemela) - Desde el 57 adC hasta al menos el siglo V, Julio César
Legio XIV
* Legio XIV Gemina Martia Victrix (gemela y de la marcial victoria) - Augusto
Legio XV
* Legio XV Apollinaris (devota del diós Apolo) - Del 41/40 adc hasta el siglo V - Augusto
* Legio XV Primigenia (consagrada a la diosa Fortuna) - Del 39 al 70 ddC (aniquilada durante la rebelión de los bátavos), Calígula
Legio XVI
* Legio XVI Gallica (de la Galia) - Del 41/40 adC al 70 ddC (destruida durante la rebelión de los bátavos) - Augusto
o Legio XVI Flavia Firma (la firme legión flavia) reconstituida a partir de la XVI Gallica - Del 70 ddC al siglo IV - Vespasiano
Legio XVII
* Legio XVII - Del 41 adC al 9 (aniquilada en la batalla del bosque de Teutoburgo), Augusto
Legio XVIII
* Legio XVIII - Del 41 adC al 9 (aniquilada en la batalla del bosque de Teutoburgo), Augusto
Legio XIX
* Legio XIX - Del 41 adC al 9 (aniquilada en la batalla del bosque de Teutoburgo), Augusto
Legio XX
* Legio XX Valeria Victrix (valiente y victoriosa) - Con posterioridad al 31 adC hasta finales del siglo III, Augusto
Legio XXI
* Legio XXI Rapax (depredadora) - Del 31 adC hasta el 92 ddC (destruida en Panonia), Augusto
Legio XXII
* Legio XXII Deiotariana (creada por Deiotarus) - Del 48 adC hasta aproximadamente el 133 ddC (destruida en la rebelión judía), Deiotarus
* Legio XXII Primigenia (consagrada a la diosa Fortuna) - Desde el 39 ddC hasta el siglo III, Calígula
Legio XXX
* Legio XXX Ulpia Victrix (victoriosa legión ulpiana) - Desde el año 105 ddC hasta principios del siglo V, Trajano
Con posterioridad, durante el siglo IV, las legiones perdieron el papel de columna vertebral del ejército romano en favor de la unidades de caballería. Su nuevo rol fue el de control estático de las fronteras del Imperio, custodiando las guarniciones fortificadas en las zonas más propensas a las invasión enemiga. Algunas de estas nuevas legiones son conocidas como:
* Legio I
o I Armeniaca
o I Flavia Constantia
o I Flavia Gallicana
o I Flavia Martis
o I Flavia Pacis
o I Illyricorum
o I Iovia
o I Isaura Sagitaria
o I Iulia Alpina
o I Martia
o I Maximiana
o I Noricorum
o I Pontica
* Legio II
o II Armeniaca
o II Britannica
o II Flavia Constantia
o II Flavia Virtutis
o II Herculia
o II Isaura
o II Iulia Alpina
* Legio III
o III Diocletiana
o III Flavia Salutis
o III Herculia
o III Isaura
o III Iulia Alpina
* Legio IIII
o IIII Italica
o IIII Martia
o IIII Parthica
* Legio V
o V Iovia
o V Parthica
* Legio VI
o VI Gallicana
o VI Herculia
o VI Hispana
o VI Parthica
* Legio XII
o XII Victrix
Legión perdida
De Wikipedia, la enciclopedia libre.
La legión perdida es el nombre con que se conoce a una hipotética legión romana compuesta por parte de los cerca de 10.000 legionarios hechos prisioneros tras la batalla de Carrhae por los partos en el año 53 adC.
A caballo entre la realidad y la leyenda, se sabe por Plutarco y Plinio que estos hombres fueron conducidos al extremo oriental del imperio parto, en la antigua Bactriana (la actual Afganistán), siendo la mayoría esclavizados. Pero los partos conservaron alguna unidades dispuestas a seguir combatiendo a cambio de no ser condenados a muerte o a la esclavitud. Así, una parte de la legión cautiva fue mandada a Turkmenistán para luchar contra los hunos, desapareciendo allí su rastro. El caso es que, tras la firma de la paz entre romanos y partos en el año 20 adC, se estableció el retorno de los prisioneros, pero ya entonces se desconocía donde estaban los efectivos supervivientes de las derrotadas legiones de Carrhae.
En 1955 en una conferencia impartida en Londres por el historiador estadounidense Homer Hasenpflug Dubs titulada "Una ciudad romana en la antigua China" este señaló haber encontrado el destino de estos legionarios.
Según él reaparecen en las crónicas chinas de la dinastía Han en el año 36 adC. En ellas se menciona una batalla librada por la ciudad de Hun entre el ejército chino y un extraño contingente de soldados. Se señala que estos estaban protegidos tras fortificaciones de empalizadas rectangulares y que entraban en combate perfectamente organizados "alineados y desplegados en una formación como de escamas de pescado" en la puerta de la ciudad, lo que recuerda a la testuto romana consistente en protegerse los infantes unos a otros mediante los escudos y lanzas a modo de coraza.
Este hecho, registrado por el biógrafo del general chino Chen Tang que participó en aquella contienda, ha hecho pensar a algunos expertos que los defensores de la ciudad de Hun, en la actualidad conocida como Dzhambul en Tashkent (Uzbekistán), son los miembros de la legión perdida.
La ciudad sería tomada y los 1.000 prisioneros extranjeros derrotados deportados a China y asentados en un lugar situado en el desierto del Gobi (provincia de Gansu) llamado por decreto imperial Li-Jien. Con esta palabra los chinos designaban a Roma. Allí se formaría una nueva guarnición con el fin de proteger las fronteras del imperio chino y a sus habitantes de las incursiones tibetanas.
No era frecuente que los chinos diesen a sus ciudades nombre bárbaros y aún así este topónimo está documentado desde el año 5 ddC.
A pesar de que la existencia de la legión perdida pueda estar más allá del mito, la realidad es que, aún con las posibles evidencia bibliográficas, los análisis de ADN realizados a la población y los restos romanos encontrados en excavaciones arqueológicas (monedas, cerámica y cascos), no existen certezas concluyentes de presencia romana durante este periodo en la china imperial, teniendo en cuenta que Li-Jien fue un puesto avanzado que estuvo localizado dentro de la antigua ruta de la seda.
No sería hasta el año 166 cuando una delegación oficial enviada por Marco Aurelio consiguiría llegar hasta la capital del imperio, Luoyang, en el que es considerado el primer contacto oficial conocido entre Roma y China. Aún así la resistencia china al aperturismo y las grandes distancias entre ambos imperios hicieron imposible los contactos regulares entre culturas.
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Última edición por Elrohir; 27-Jan-2007 a las 11:41
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16-Jul-2005, 14:14
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#36
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La Batalla de Bicoca, 1522
Bicoca (27 de abril de 1522), combate en el que los arcabuceros españoles, que eventualmente constituirán la columna vertebral de los tercios, ganan sus espuelas. La facilidad del triunfo, que hizo que ese nombre se incorporara a la lengua castellana, no disminuye la importancia del resultado. Al contrario, la acrecienta, por la rapidez con que se deshizo un mito: el del piquero suizo.
Al menos desde el último cuarto del XV, aparece un tipo revolucionario de soldado, el piquero helvético, conocido también como “esguízaro”. Agrupado en gigantescos cuadros de gran profundidad y formados por miles de hombres, equipados con largas picas, pone fin a siglos de predominio de la caballería noble. La solidez de estas tropas, que durante cincuenta años nunca volvieron las espaldas, aunque fuesen ocasionalmente derrotadas, contribuyó a hacer de ellas las más temidas de Europa. España y Francia pagaron a precio de oro sus servicios.
En Bicoca, quince mil de ellos, al sueldo de este último país, divididos en dos enormes cuadros, avanzan imperturbables contra los imperiales. Éstos cuentan como fuerza de mayor peso con cuatro millares de arcabuceros españoles, que esperan, apoyados por artillería, al otro lado de un camino, tras un terraplén coronado por una empalizada.
Los esguízaros se arrojan al ataque con su habitual valor. A pesar de sufrir unas mil bajas por el fuego enemigo, atraviesan la carretera. Superar el talud les resulta, en cambio, imposible. Porque el terreno rompe su impulso y, sobre todo, porque los arcabuceros no descansan. Seguirán tirando por filas sucesivas hasta que, después de haber perdido veintidós capitanes y unos tres mil soldados, los piqueros, sin dejar de hacer frente, se retiran. Los españoles están intactos, y el arcabuz ha probado su eficacia. En cuanto a los suizos, nunca llegaron a recuperarse; en efecto, “ya no volvieron a desplegar su famoso vigor”. “La importancia de ese día reside en que, finalmente, los suizos fueron curados de su tradicional tenacidad”.
La táctica de los vencedores no es nueva: es prácticamente la misma que la adoptada con éxito por Fernández de Córdoba en Ceriñola, en abril de 1503. Pero entonces desplegó espingarderos y escopeteros, dotados de armas menos efectivas que el arcabuz.
Asistió a Bicoca el hombre que quizás vio antes que nadie las posibilidades del nuevo tipo de infante que era el arcabucero. El marqués de Pescara, napolitano de nacimiento, pero tan aficionado a lo español que vestía “a la española”, y hablaba en castellano con su mujer, italiana, hallará en esas fuerzas el instrumento ideal para desarrollar su concepto de la guerra. Al frente de ellas, utilizará sistemáticamente técnicas que luego se convertirán en rutinarias: “encamisadas”; transporte de los infantes en las grupas de la caballería para aumentar su movilidad; maniobras ágiles, en orden disperso.... Significativamente, en un combate, Bayardo, el caballero sin miedo y sin tacha, el arqueti*po del jinete noble, recibirá un arcabuzazo que le parte la espina dorsal. Su muerte, como la del comandante en jefe francés en Ceriñola, duque de Nemours, víctima de tres disparos, anuncia el futuro de “esas armas diabólicas”.
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Última edición por Elrohir; 27-Jan-2007 a las 11:38
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BATALLA DE PAVÍA (1525 d.c.).
El ejemplo táctico por excelencia fue este enfrentamiento considerado el clímax del odio (¿o admiración?) entre dos de lo más importantes emperadores de ese tiempo Carlos I de España y Francisco I de Francia, ambos irreductibles personajes fueron coronados en fechas similares, y sus reinos tenían fronteras comunes que ocasionarían profundas disputas entre estos imperios. La enemistad entre ambos monarcas terminó de declararse cuando Carlos I fue declarado heredero de la mayor parte de la actual Alemania, además de Austria, es decir el llamado "Sacro Imperio Romano". Francisco furioso por el poder que quedaba en manos de Carlos inició un largo período de hostilidades que debía conducir a uno de los involucrados a dominar la actual Italia, que en aquel entonces era una serie de ricas ciudades, un suculento botín para ambos emperadores.
Entre ambos estados se desarrollaron cuatro guerras por el control de la península, hay que hacer notar que en el siglo XVI se estaban comenzando a formar las potencias coloniales producto del descubrimiento de América unos treinta y tantos años atrás, en esa carrera por el nuevo mundo los españoles estuvieron muy adelantados y ya habían conseguido mucho oro proveniente de grandes imperios americanos conquistados. La importancia estratégica del oro es vital: por esos años las guerras eran peleadas casi en su totalidad por mercenarios que arrendaban sus servicios a los gobernantes sin importar su nacionalidad, apetecidos eran por ejemplo los servicios de los mosqueteros y piqueros suizos que solían regularmente muy importantes para conseguir la victoria.
Esta profesionalización de los ejércitos hizo que las batallas dejarán de tener ese componente patriótico que era característica hasta el momento de los conflictos armados, haciendo que tropas leales en un momento se rebelarán contra su bando si no recibían sus pagas a tiempo. Esta forma de pelear también estimulaba mucho la corrupción de las divisiones y las filtraciones de información al enemigo que comenzaron a estar muy en boga en este tiempo. También para completar el cuadro de Europa, existía otra cultura guerrera peligrosa para los intereses cristianos (principalmente los españoles): los turcos otomanos que no cesaban de expandirse y moviendo gigantescos ejércitos ya ocupaban una gran parte de Hungría para las fechas de la batalla, el orgulloso sultán de ese tiempo: Suleyman "El Magnífico" tenía mucha envidia de los españoles y franceses y soñaba (que sueño tan utópico) con conquistar toda Europa empezando por la ciudad eterna Roma.
En 1521 comenzaron las hostilidades iniciadas por los franceses que se llevaron una inolvidable derrota en Bicoca, momento desde el cual se nombra así a las empresas de fácil cumplido. Furioso por el fracaso inicial Francisco preparó 40.000 hombres para invadir la región llamada el Milanesado pero increíblemente aquel ejército no logró ninguna victoria y volvió muy mermado por las pestes, y aquejado de falta de suministros y como no de las pagas a tiempo por sus servicios. Francisco al culpar a su inoperante almirante Bonnavet del fracaso, decidió tomar el mismo el mando del ejército y convocando a todos los nobles a reunión los convenció de aportarle tropas, además de acompañarlo en una gran campaña a conquistar toda Italia.
Una nueva fuerza de cerca de 40.000 soldados, esta vez con todos sus jefes directos en batalla avanzó hacia Milán atravesando Los Alpes, con este despliegue batió a cuanta guarnición encontró en el camino y arrinconó a un pobre ejército de 10.000 defensores de Milán, que se batieron en retirada por la escasez de suministros. Francisco estaba embriagado por el éxito de su incursión hasta el momento, como típico monarca renacentista que era se comparaba con Aníbal (el gran general cartaginés) y hablaba de terminar su labor inconclusa, estos delirios de grandeza que cuajaban muy bien a la nobleza que lo acompañaba lo hizo en vez de fortificarse apropiadamente en Milán dirigirse al sur persiguiendo a los españoles todavía en la zona.
Estos, comandados por el veterano general Antonio De Leiva escapaban a refugiarse en Pavía, una ciudad amurallada que les serviría de refugio mientras llegaba el ejército enviado por Carlos a recuperar Italia. Este destacamento llegó comandado por el famoso Marqués de Pescara (el vencedor en Bicoca), para poner en igualdad de condiciones numéricas a los ejércitos casi 24.000 soldados los franceses y unos 24.500 los españoles, la diferencia radicaba en la calidad de artillería de los franceses (completamente superior) y caballería (muy numerosa como siempre en los de Francisco).
La lucha de estrategas ya se había planteado: Francisco presionaría a que la ciudad se rinda por hambre o rebelión de los mercenarios, mientras que los españoles esperaban el momento (y el plan) justo para expulsar al invasor, es quizá en estos momentos cuando un emperador como Francisco se muestra demasiado cauteloso (y quizá algo ingenuo): dos rivales tan enconados no suelen resolver con tratados sus diferencias, de esta manera el combate era casi la única opción posible.
Este enfrentamiento era intensamente seguido por Suleyman que no deseaba otra cosa que un triunfo francés: un secreto acuerdo se había firmado entre Francia y los otomanos para garantizar un nuevo orden en Europa con solo dos potencias dominantes, dando por descontada claro está una derrota de los españoles en Pavía. En el lado español el Marqués de Pescara hacía frente a principios de rebeliones, hambruna y ganas de huir, a todo aquello se impuso ofreciendo el dinero que no tenía y arengando a las tropas a ser solidarias con la situación en la que se encontraban desviando toda la frustración de ellas hasta convertirla en odio desatado contra las tropas francesas que los sitiaban.
Así como buen orador el marqués organizaba simulacros de ataque en las lluviosas noches y cada vez ponía en alerta a las tropas de Francisco, cuyos generales creyeron en la posibilidad de que los simulacros sean una maniobra distractiva para escapar desde la ciudad, tomando una lectura completamente errada de lo que en realidad estaba sucediendo. El marqués realmente sostenía este juego del lobo, para confundir a los franceses cuando salga el verdadero ataque el cual ya se había fijado para el 24 de febrero y preparaba una gran estrategia para vencer al orgulloso Francisco donde ponía gran porcentaje de su éxito en la perfecta ejecución que sus hombres hagan del plan.
MOMENTOS PREVIOS A LA BATALLA
Francisco tiene ubicado su ejército tras una gran muralla que protege el parque de la ciudad, el buen ambiente que reina parece predecir el desastre que se aproxima en un santiamén sin embargo los centinelas delatan el movimiento de tropas que hace una vez más ponerse en pie de guerra a un ejército desgastado por las "bromas" del marqués, desafortunadamente esta vez viene en serio la amenaza y los nobles que trabajosa y lentamente se arman para batalla están pensando más en el brillo de su armadura que en el gigantesco plan que se está llevando a cabo el marqués.
El marqués arenga a las tropas explicándoles toda la fortuna que pueden hacer saqueando el campamento francés o capturando algún noble que pague por sus rescate, ya ha mandado durante la noche a una división de zapadores (cavadores de agujeros de asedio) llamados "descamisados" a horadar la muralla para que las tropas penetren y puedan enfrentar por sorpresa a los franceses sin ser recibidos por una lluvia. Dirigiéndose a la gran tropa de piqueros llamados luego "los viejos tercios" los manda a avanzar guardando un orden de ángulo agudo para el combate con el cual espera romper las cerradas filas de arcabuceros y armas de fuego mercenarias que resguardan las grandes piezas de artillería: el punto más fuerte de los franceses.
LA BATALLA
Los viejos tercios una división de casi 2000 piqueros avanzaban apretujados al ritmo de tambores que les avisaban el ritmo de paso que debían llevar, en medio de las filas de piqueros iban mezclados arcabuceros para desbaratar a los jinetes que osen atacar por los flancos, pero los franceses resistieron la carga y devolvieron a los piqueros aún unidos pero con bajas de casi 500 soldados en una fuga rechazados por la artillería pesada.
Esta fuga española envalentonó a los franceses que desprendiéndose de la cerrada línea que formaban devolvieron el golpe apropiándose de las piezas de artillería más adelantadas que castigaban las filas francesas, este error no fue desaprovechado por los hispanos que al mando del marqués de Vasto lanzaron un contraataque a la retaguardia que quedó desprevenida por la osadía francesa.
Ya en este momento Francisco tuvo su primera sorpresa del día: sus cuerpos de infantería suizos (unos 1500) al sentir la presión huyeron en desbandada y esta cobardía de los helvéticos obligó a poner en movimiento a sus reservas para frenar el ataque español, había logrado controlarlo a duras penas cuando un Noble Francés ahora del lado español el Condestable Borbón lo atacó con todo lo que tenía (4.000 infantes) que cargaron la línea principal de Francisco. Desesperado ante este aluvión suicida de los españoles el francés dispuso una solución que prácticamente le costó la batalla, quiso castigar la insolencia con una carnicería sobre esta osada infantería, pero no contó con la incompatibilidad de que la artillería siguiera disparando frente a los cerca de 5.000 jinetes franceses.
El marqués de Pescara presenció imperturbable esta escena, en seguida mandó a la batalla a 2.000 jinetes para aprisionar a los franceses entre dos fuerzas, pero los franceses bravos (y suicidas) cuando se trataba de una carga de caballería casi deshacen a ambos contingentes si no hubieran contado con una nueva cobardía de los mercenarios alemanes que asustados retrocedieron y escaparon siendo blanco de piqueros al mando de Antonio De Leiva (5000 soldados) que cortaron la retirada destrozando un puente y obligando a la caballería a cargar sobre ellos, entonces sucedió una verdadera carnicería porque el Marqués de Pescara tenía apostados a cerca de 1500 arcabuceros en el camino que distanciaba a los piqueros de los caballeros franceses, y de una granizada casi mataron a todo los caballos.
Entonces en un acto suicida los jinetes desmontados cargaron espada en mano contra los 5.000 piqueros que no habían perdido el orden y formaban el "puercoespín"de combate. Francisco estaba conmocionado, su impulsividad (y sus malos asesores) lo hizo comprometer más de la mitad de su ejército ya había perdido al orgullo de su ejército: sus caballeros. Quedándole aún cuerpos de infantería alemana y suiza dispuso que avancen cubiertos por fuego de artillería y de arcabuces españoles, solo consiguiendo otra terrible matanza de sus mercenarios más leales.
Estas sucesivas cargas de infantes y caballeros desbarató el peligro que los 40 cañones de Francisco que significaban para los españoles, y puso en cambio a avanzar a tropas francesas delante de una lluvia de fuego español. Al sentir que el destino ya le disponía una muerte segura avanzó en medio del fuego enemigo (que ya casi había cesado) rompiéndosele casi un brazo al caer desde su caballo muerto por un arcabucero, algunos caballeros a su lado gritaban que se rendían pero los españoles los ejecutaban sin piedad, un soldado vasco lo amenazó con un estoque.
Un soldado de rango francés (del lado español) llamado La Motte lo reconoció y con todo los protocolos del caso le ofreció una honorable rendición, Francisco le entrego sus armas y se declaró su prisionero. El asesor Bonnivet al abandonar junto a otros nobles la batalla ya perdida se sintió responsable por las negligentes decisiones que ayudó a tomar con Francisco y tomando un arma se suicidó mientras pedía perdón por tantos valientes caballeros muertos por su culpa.
Esta batalla se siguió desarrollando en pequeños grupos pero ya el resultado estaba sellado y como diría luego Francisco "En esta batalla Francia ha perdido todo, excepto el honor".
La verdad que Francisco logró perder una batalla en que parecía ir todo a su favor, excepto quizá aquella moral elevada que tenían las tropas españolas luego de resistir por tanto tiempo una experiencia similar a la que había logrado aquel glorioso ejército cruzado que venció en Antioquía un par de siglos antes.
CONSECUENCIAS
Un año de cautiverio y un cuantioso rescate le aguardaba a Francisco luego de la batalla, sin embargó su prisión hizo caer un verdadero efecto dominó sobre Carlos I, la madre de Francisco pidió ayuda al sultán Suleyman y este respondió enviando una flota pirata dirigida por el argelino Barbarroja a saquear las posesiones de España en Africa, además le ganó el odio profundo del papa y el estado genovés que se declararon enemigos de España y obligaron a Carlos a emprender una campaña en que llegaron sus tropas a la capilla sixtina provocando una condena mundial por la profanación de aquellos santos lugares. Una importante cantidad de soldados de rangos medios que pelearon en la batalla fueron condecorados con viajes al nuevo mundo (América) donde cumplirían roles muy importantes para el descubrimiento y conquista de estos países como el caso de Pedro de Valdivia, un simple infante en Pavía que luego se transformó en el conquistador de Chile.
Francisco luego de ser liberado desconoció cualquier tregua y volvió a la guerra con España, ya sea directamente o bien financiando guerras en su contra. La gran importancia del triunfo en Pavía para Carlos es que permitió mantener el equilibrio de fuerzas en el continente además de lograr que el cristianismo no tuviera que preocuparse por una arremetida otomana en el corazón de él: los históricos y ensangrentados territorios de Italia.
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Última edición por Elrohir; 27-Jan-2007 a las 11:45
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22-Jul-2005, 09:15
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#38
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Forer@ milenari@
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La batalla de Jutlandia
Durante la primera guerra mundial se dieron bastantes casos de Grandes batallas terrestres que, pese a los adelantos técnicos militares no decidieron absolutamente nada. Verdún, Somme... Batallas por un palmo de terreno que desgastaron casi hasta la extenuación a ambos bandos de manera estúpida. En el mar también se dio ese caso, aunque como veremos, el palmo de terreno era algo más grande y el desgaste fue mínimo, en comparación con los enfrentamientos terrestres.
LA GUERRA EN EL MAR
En el mar nada había cambiado en la forma de combatir al enemigo desde el siglo XVI. Los navíos eran más poderosos, mejor armados y más rápidos, pero la estrategia a seguir era la misma. Los barcos de ambos bandos se buscaban en el mar (o se eludían si las circunstancias lo aconsejaban) y destruían al enemigo, acosaban a sus buques mercantes y rutas de comercio y bombardeaban, si podían, centros estratégicos en las costas del territorio enemigo.
Existía un código de guerra muy diferente al de tierra. Se combatía contra los buques y contra los elementos, no contra otros hombres. Por eso, cuando las naves enemigas habían sido derrotadas, se buscaba y rescataba a los supervivientes, sin importar su uniforme, y según se pudiera, se les trataba con decoro y respeto, en una especie de Hermandad entre los hombres de la mar, hermandad que iba desde el cocinero de un mercante hasta los Grandes Almirantes de las más poderosas flotas. Siempre se decía que el verdadero enemigo era la Mar.
LAS ARMADAS DE PRINCIPIOS DEL SIGLO XX
Acababa de nacer la era de los barcos construidos enteramente de metal. En 1905 los británicos pusieron en servicio un nuevo tipo de buque, que asombraba a propios y extraños por su gran versatilidad: El acorazado DREADNOUGHT, un tipo de buque de gran tamaño, veloz y soberbiamente armado con doce cañones de un único y gran calibre . No se tardó mucho tiempo en conocer el verdadero alcance de este nuevo tipo de navíos.
También en 1905, la modernísima flota japonesa humillaba y destruía la flota rusa, compuesta por viejos acorazados que seguían el patrón previo a la aparición del DREADNOUGHT. Rápidamente las flotas de las Grandes naciones cambiaron radicalmente de aspecto y todos los tipos de buque se amoldaron a los nuevos tiempos, siguiendo el patrón del DREADNOUGHT.
Así, en escala descendente, los buques de guerra se dividieron en:
- Acorazados; Los reyes de los océanos, con una armadura prácticamente impenetrable y piezas artilleras de un calibre temible para cualquier buque que se cruzara en su camino.
- Cruceros de Batalla; Sólo inferiores en tamaño a los acorazados, su blindaje más liviano les permitía desarrollar mayor velocidad y mejor maniobrabilidad.
- Cruceros Acorazados; Cruceros de tipo medio pesadamente blindados. Su torpeza en el desarrollo de grandes batallas los relegó a misiones secundarias, como la escolta de convoyes y vigilancia de rutas marítimas y costas. Fueron desechados rápidamente y no se volvieron a construir después de 1916.
- Cruceros; Buques de tamaño medio y de armamento sensiblemente menor que los cruceros de batalla y acorazados. Formaban el grueso de las Grandes flotas de línea y eran utilizados como escolta pesada de los Escuadrones de Combate de acorazados y Cruceros de Batalla, o como buques insignia para flotas de combate ligeras.
- Cruceros Ligeros; Mucho menor que sus hermanos y de un armamento muy inferior en número y calibre de piezas, pero tremendamente veloz y armados con torpedos, el crucero ligero fue concebido como buque corsario, de reconocimiento y acercarse velozmente a la línea de buques enemigos y soltar sus devastadoras salvas de torpedos.
- Destructores; era el escalón más bajo dentro de los buques de línea de una flota. Muy pequeños, armados con piezas de calibre menor ( a menudo más pequeñas que las piezas secundarias de un acorazado) , pero veloces y dotados de tubos lanzatorpedos que consistían la pesadilla de los lentos (en comparación) acorazados y cruceros acorazado, que tenían como único punto débil la parte inferior del casco, justo donde actuaban los torpedos de estos barcos menudos, cuyos capitanes eran jóvenes oficiales, osados y, a veces, un tanto temerarios. Con el inicio de la guerra submarina, el destructor fue el encargado de rastrear y destruir a los fantasmales y letales navíos submarinos del enemigo, armando a las naves con cargas de profundidad.
En 1914, al comenzar la Gran Guerra, franceses y británicos tenían la superioridad numérica, frente a la superioridad técnica de los alemanes y contaban con una ventaja estratégica frente a éstos últimos: la Hochseeflotte, el cuerpo central de la armada alemana estaba "encerrada" en el mar Báltico y su única salida al océano se encontraba en los estrechos daneses, lugares donde no se podría maniobrar para repeler un ataque con torpedos. Con esto presente, los alemanes optaron por no salir, a excepción de audaces misiones llevadas a cabo por un tipo especial de barco, el Crucero Auxiliar, un navío corsario fácilmente disimulable bajo la apariencia de un buque mercante o por pequeñas flotillas de cruceros acorazados, como la comandada por el almirante Graf Spee, que infligió una severa derrota a los británicos en las cercanías de la desembocadura del río Coronel, en Chile.
LOS PREÁMBULOS DE LA BATALLA
Sir John R. Jellicoe, el comandante en jefe de la Armada Real británica, había ideado un planteamiento a medio plazo para destruir la flota alemana, que sumaba las dos terceras partes de la Home Fleet (la flota que protegía Gran Bretaña): "destruir su flota a trozos". Para ello contaba con una ventaja táctica: los ingleses conocían los códigos alemanes, perdidos tras la captura del crucero "Magdeburg" por parte de los rusos y cada vez que una escuadrilla alemana se hacía a la mar, Jellicoe podía concentrar un número superior de navíos y hacerles frente, allá donde quiera que los alemanes se dirigiesen.
Por su parte, el Comandante en jefe de la flota alemana, el almirante Reinhardt Scheer buscaba una victoria sobre los cruceros de batalla británicos, los únicos buques capaces de alcanzar, por velocidad, a sus flotillas que salían al océano. Por tanto planeó tenderles una trampa cerca de la península danesa, agrupando a casi todos sus efectivos y destacando unas millas por delante a un grupo de cruceros de línea para que atrajese la atención de los británicos.
30-31 DE MAYO DE 1916
Una de las estaciones inglesas de radioescucha, captó un extraño mensaje: "31 Gg2490", que, pese a conocer los códigos de cifrado alemanes, no supo interpretar. El almirante Jellicoe fue informado y de inmediato, sospechando que se preparaba "algo gordo", dio orden al vicealmirante Beatty que alistase sus cruceros de batalla y se dirigiera a un punto cercano a la península danesa, llamado "Horns Reef" e hiciese de avanzadilla para la Grand Fleet, el grueso de la armada real, que saldría pocas horas después, bajo su propio mando.
Lo que Jellicoe no acertaba a adivinar era que su oponente, Scheer, estaba zarpando con todos los efectivos de los que disponía en la base de Wilhemshaven para destruir a la flor y nata de los cruceros británicos. Así pues, ambos estaban convencidos de estar preparando una mala jugarreta el uno al otro.
Beatty, más impulsivo que su superior, zarpó de inmediato y llegó a la zona de reunión con Jellicoe a media mañana, pero no avistó nada allí.
Por su parte, el almirante alemán Hipper, al mando de varios Cruceros, que debían de hacer de señuelo, se dirigía precisamente hacia la posición de Beatty, que acababa de reunirse con el escuadrón de línea del comodoro Evan Thomas, formado por Acorazados. De repente, en el horizonte, Hipper y Beatty divisaron una columna de humo (un viejo carguero danés, el "N. J. Fjord" y enviaron a los cruceros ligeros Elbing (Hipper) y Galatea y Phaeton (Beatty) para que investigasen el contacto. Fueron los primeros cañonazos que se cruzaron ambas escuadras, al darse cuenta, prácticamente a la vez, de que el enemigo se acercaba.
El primer buque en ser alcanzado fue el Galatea. Desde este primer encontronazo, los nervios de los radiotelegrafistas, muy pocos de ellos habían entrado en acción anteriormente, hicieron que los mensajes que llegaban a ambos almirantazgos fueran muy confusos para poder tomar decisiones consecuentes con lo que sucedía.
Beatty y Hipper decidieron acortar distancias para comprobar qué era lo que sucedía en realidad delante de ellos, donde el Galatea y el Phaeton, por parte británica y el Elbing y su escolta de pequeños contratorpederos por parte de los alemanes estaban manteniendo una enconada lucha.
El Lutzow, buque insignia de Hipper, fue el primero de los grandes buques en abrir fuego, seguido al instante por todo su escuadrón de cruceros de línea, que maniobraban como un solo barco. Los británicos tardaron bastante en responder al fuego debido a la lentitud en la maniobra y al cabo de tres minutos (lo que dura una salva de artillería naval en el aire), el Lion (crucero de batalla) es alcanzado dos veces consecutivas. El Tiger, gemelo del Lion y el Princess Royal, otro crucero de batalla británico, fueron alcanzados en los minutos siguientes, pero los barcos de Beatty ya estaban respondiendo al fuego alemán con algo de coherencia y una hora después, los acorazados de Evan Thomas entraban en acción, alcanzando directamente en una de las torretas de cañones al crucero de batalla Seydlitz , que se salvó de la destrucción de sus pañoles de municiones por un doble blindaje adicional debajo de la torreta.
El potente disparo atrajo la atención de Hipper, que aún no tenía a la vista a los acorazados de Thomas, pero supuso lo que pasaba enseguida, cuando los impactos empezaban a crecer a su alrededor.
Pero de momento, los británicos llevaban la peor parte. El Tiger era alcanzado una y otra vez por las salvas alemanas y el Princess Royal quedó prácticamente inerme al ser alcanzadas varias de sus baterías principales. Pero los artilleros británicos empezaban a tomar puntería y Hipper temía perder alguno de los buques ya que una cosa era enfrentarse a otros cruceros, pero acababan de aparecer varios buques acorazados y su ventaja se esfumaba por momentos. Sólo la llegada de Scheer le salvaría de pérdidas catastróficas para la Kriegmarine, pero apretó los dientes y continuó acercándose a los británicos para que terminaran de morder el anzuelo que les ponían delante.
Pese a la superioridad numérica, y ahora en calibres, de los buques ingleses, el fuego alemán cada vez era más efectivo y Tres salvas consecutivas del Von Der Tann acertaban en la parte delantera del Crucero acorazado Indefatigable y hacían estallar su santabárbara de proa, hundiendo el buque en pocos minutos. Poco pudieron celebrar esta victoria los alemanes, ya que un impacto brutal sacudió al Von Der Tann en a la línea de flotación y lo lastró con más de 600 toneladas de agua en sus bodegas. El calibre de los proyectiles que acababan de impactar en el Von Der Tann era muy superior a los que hasta ahora había visto Hipper. ¿Acaso había más barcos ingleses acercándose?. Ya no había marcha atrás y en poco tiempo, el Lion y el Lutzow se encontraban en un duelo directo y mortal, claramente favorable al crucero alemán. Mientras estos dos colosos se destrozaban mutuamente, los alemanes conseguían, pese a empezar a sufrir daños de consideración en todos los buques de línea, hundir el crucero de batalla Queen Mary (otra vez los pañoles de municiones). Pese a estas dos piezas cobradas, Hipper debía ganar tiempo para que la flota llegase en su auxilio y ordenó a sus destructores y cruceros ligeros que iniciasen un ataque con torpedos contra los buques británicos.
Pequeños pero veloces, con oficiales deseosos de vencer a bordo, los destructores alemanes se encararon con sus pares ingleses y el combate sólo se interrumpió con la llegada de Scheer al escenario de la batalla. El comodoro Thomas intentó ponerse en medio de la gran flota alemana y Beatty, para desviar parte del fuego que los alemanes descargaban sobre los cruceros de Beatty, pero de repente se vio entre los barcos Hipper y la vanguardia de Scheer, bajo dos fuegos, aunque apenas sufrió daños de consideración. En breve llegaría también la Grand Fleet británica y Scheer y Jellicoe serían los jugadores en la partida que habían iniciado Hipper y Beatty.
Pero los mensajes que los dos almirantes estaban recibiendo de sus escuadras de vanguardia eran muy confusos y realmente, nadie sabía contra cuántos barcos estaban peleando. Fue Scheer el primero en enterarse de que la Grand Fleet estaba llegando casi al completo y decidió destrabar la batalla y regresar a la seguridad de los campos de minas y barreras de submarinos, ya que Jellicoe contaba con más de 25 Acorazados y cruceros de batalla, una ventaja muy superior en número de bocas de fuego de gran calibre. A las cinco y media de la tarde, mientras los barcos de Beatty y los de Hipper se batían aún encarnizadamente, el acorazado Malborough avistó a los barcos alemanes, que estaban muy cerca de la Grand Fleet y Jellicoe decidió entrar en oblicuo a la flota alemana para cubrirse con la niebla y en el último minuto virar y presentar todo su flanco a Scheer, cruzando frente a la proa de los acorazados alemanes. A las seis y media, una hora y media después de que se avistasen a los alemanes, el Malborough hizo fuego, alcanzando al Lutzow, que tuvo que dejar su formación de combate y Hipper, que iba a bordo, tuvo que transbordarse al Moltke, con lo que se perdió prácticamente el resto de la batalla, pero a pesar de este contratiempo, los cruceros alemanes se apuntaron todavía un tanto. Un proyectil del Crucero de Batalla Derfflinger alcanzó la santabárbara de proa del Invincible, mandándolo al fondo en cuestión de segundos.
Jellicoe estaba cada vez más cerca y sus cañones se dejaban notar, reduciendo a un montón de chatarra al Crucero Ligero Wiesbaden, pero los cruceros alemanes se defendían con la ferocidad de la desesperación, echando a pique al Crucero acorazado Defence (otra vez un pañol de municiones) y dañando gravemente a su hermano gemelo, el Warrior.
Scheer, alarmado por la cercanía de tantos buques enemigos, ordenó dirigirse hacia los estrechos daneses con una maniobra que los buques alemanes hacían a la perfección, un giro coordinado hacia estribor que daba la vuelta por completo a la formación de naves, dejando que los acorazados y cruceros acorazados cubriesen la retirada. Pero Jellicoe estaba muy cerca y Scheer necesitaba detenerlo durante un par de horas aún, por lo que ordenó a los barcos de Hipper, momentáneamente bajo las órdenes del Contralmirante Hartog que encarase a los buques británicos y éste volvió a ordenar a los destructores del grupo que atacasen con torpedos. Jellicoe, que pecaba de demasiado prudente, se limitó a mantenerse a distancia y repeler con fuego de cañón a los destructores. Esto alejó bastante a Scheer, pero no lo suficiente y los barcos de Hipper, casi al límite de su capacidad y resistencia, no podrían aguantar mucho más tiempo.
En un intento de Scheer de salvar a sus magníficos cruceros acorazados y al mismo tiempo de entretener a Jellicoe, se ordenó al contralmirante Mauve, que estaba al mando de un escuadrón de acorazados pre-dreadnoughts que avanzase, orden que cumplió valientemente, pero estos barcos, viejos, lentos, y deficientemente armados, no estaban a la altura de los cruceros británicos, que en poco tiempo dañaron "de mala manera" al Pommern, el Schlieswig y al Holstein, obligando a Mauve a emprender la retirada , aprovechando la oscuridad que a esa hora empezaba a cubrir el mar del norte. Hubo varias escaramuzas durante la noche, casi todas saldadas a favor de Scheer, que hundió el crucero acorazado Black Princess y los destructores Tipperary, Ardent, Fortune y Turbulent. También se perdió el destructor Spitfire, que colisinó con el acorazado alemán Nassau. Por su parte, los británicos hundieron los cruceros ligeros Elbing, Frauenlob y Rostock. El heroico crucero acorazado Lutzow fue hundido por los propios alemanes al no poder seguir adelante y el viejo Pommern, muy dañado la tarde anterior, fue alcanzado y hundido por los destructores británicos de la cuarta escuadrilla. Al amanecer, las dos flotas estaban tan alejadas entre sí, que ambos comandantes ordenaron regresar a puerto.
CONCLUSIONES
Para Scheer representaba un claro éxito táctico, ya que había echado a pique 115025 toneladas, mientras que él había perdido sólo 61.000 toneladas y 2.500 bajas, frente a los seis mil hombres que habían perdido los ingleses, pero en realidad, la victoria fue británica, ya que la Hochseeflotte nunca volvió a salir al océano abierto. Y el verdadero vencedor de toda la batalla fue Beatty, que llegó a comandante de la Grand Fleet en lugar de Jellicoe. Lo único que lamentaban los almirantes británicos fue el haber dejado escapar la oportunidad de haber asestado un golpe definitivo a la Kriegmarine, el único rival de consideración que la Royal Navy había tenido desde el siglo XVIII.
Un Saludo
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Pryrates - Duende / Descansen en Paz.
Siempre en el recuerdo.
Última edición por Fortesque; 02-Jan-2007 a las 07:27
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27-Jul-2005, 21:48
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Manfred Friher von Richthofen. "El Barón Rojo"
Manfred Friher von Richthofen, el legendario "Barón Rojo", es el nombre más famoso en los anales de la guerra aérea. Camandante de la principal unidad de caza alemana, la JG 1, se convirtió en el mayor as de la Primera Guerra Mundial, con ochenta victorias aéras.
Manfred Freiher von Richthofen inició su carrera militar en 1909 cuando se presentó voluntario en los Lanceros. Cuando estalló la guerra, en 1914, había ascendido a teniente y, al mes siguiente, recibió la Cruz de Hierro de segunda clase por dirigir con éxito una serie de patrullas montadas a lo largo del sector de Verdún, en el frente Occidental. Pero cuando su regimiento fue reconvertido en infantería, y é fue destinado como oficial de suministros al estado mayor de la 18ª Brigada de Infantería, el teniente Von Richthofen ya tuvo bastante. Cansado, según sus propias palabras, de "administrar huevos y queso", volvió a presentarse voluntario, esta vez en el Servicio del Aire del Ejército Imperial.
El primer mando de Richthofen fue el Jasta 11, donde imbuyó a sus subordinados gran parte de su habilidad y espíritu de lucha. Bajo su liderazgo, el Jasta 11 se convirtió en una de las más afamadas unidades alemanas del Frente Occidental.

Los cazas Albatros D.III del Jasta 11 de Richthofen en 1916, en Douai. El segundo avión es el de color rojo pilotado por el "Barón Rojo" y era conocido por los pilotos del RFC como le petit rouge (el pequeño rojo).
En mayo de 1915, a los 9 meses de guerra, empezó su entrenamiento de vuelo como observador. Los ases de caza como Oswald Boelcke y Max Immelmann ya eran nombres familiares. Sin embargo, la carrera de Richthofen empezó en el anonimato de una unidad de reconocimiento en el frente Oriental. El posterior destino al "Destacamento Paloma Mensajera" (el nombre clave de un escuadrón de bombardeo) de Ostende no mejoró mucho las cosas, aunque se dice que participó en la destrucción (no confirmada) de un Farman desde la cabina trasera de un Albatros.
Un encuentro casual con Boelcke durante un viaje en ferrocarril cambió la fortuna de Richthofen, quien inmediatamente pidió recibir entrenamiento como piloto de caza. A pesar de haber obtenido todas las cualificaciones necesarias, en el verano de 1916, Richthofen estaba de nuevo en el frente oriental, esta vez pilotando un Albatros biplaza. Una vez más, Boelcke acudió en su rescate. Visitó la base de Richthofen en Kowel y, recordando la conversación en el tren el otoño anterior, invitó al aspirante a piloto de caza a que se uniese al escuadrón de monoplazas que estaba formando. Setenta y dos horas después, Richthofen salía hacia el frente Occidental, con el escuadrón Jasta 2, y hacia un lugar en la historia de la aviación.
Pronto resultó claro que, a pesar de su vacilante inicio en la escuela de vuelo, no sólo poseía unas habilidades innatas y una visión extraordinaria y aguda, sino un cierto "olfato" para entrar en acción. "Dondequiera que fuera el jefe, algo iba a suceder", explicaba más tarde uno de sus pilotos.
Su primera victoria, un F.E.2b del RFC, la obtuvo en Cambrai el 17 de septiembre de 1916. Ésta y las quince siguientes, las logró volando en el Albatros D.II. La 16ª, un Sopwith Pup derribado en Metz el 4 de enero de 1917, le valió ser promovido al mando de su propio escuadrón de caza, el legendario Jasta 11, y ser condecorado con la Pour le Mérite.
Richthofen demostró su talento como líder al mando del Jasta 11, convirtiendo una unidad hasta entonces sin éxito en uno de los más famosos y respetados Jasta del Frente Occidental. En sólo seis meses añdió 40 victorias a su historial. Y cuando el alto mando del servicio Imperial del Aire autorizó la creación de la JG 1, la primera Jagdgeschwader (ala de caza) de la historia, ¿quién mejor podía ser su comandante que el piloto de más prestigio, el recientemente promovido Manfred von Richthofen?. La meticulosa preparación de campo realizada por el Kmommandeur valió la pena. Al final de la guerra, la JG 1 se había adjudicado la destrucción de 644 aviones enemigos, contra la pérdida de tan sólo 56 de sus propios pilotos.
Herido en combate
El propio Kommandeur estuvo muy cerca de ser la primera baja de la Geschwader. El segundo día de operaciones, una bala perdida del observador de un F.E.2d del RFC impactó en la cabeza de Richthofen. Éste logró aterrizar en su Albatros D.V y fue llevado rápidamente a un hospital. Esta herida y las subsiguientes convalecencias, interrumpieron, pero no cortaron, sus crecientes logros. Pasados nueve meses, Richthofen y su "Circo volante", un gran y heterogéneo grupo de aviones vistosamente decorados -cada Jasta con su color preferido :rojo, amarillo o cuadriculado -, se convirtieron en una visión familiar siempre que amenazaba un peligro en el Frente Occidental. En esta época, el 20 de abril de 1918, el Kommandeur logró su victoria número 80. Pero veinticuatro horas más tarde sucedió lo impensable.

Aunque Richthofen logró la mayoría de sus triunfos en cazas Albatros, estará por siempre más asociado al triplano Fokker Dr I que pilotó al final de su carrera. Aquí aparece aterrizando después de una misión sobre el Frente Occidental.
Persiguiendo un Sopwith Camel a baja altura, el "Barón Rojo" fue ametrallado desde tierra, por otro Camel, o por una combinación de ambos. Richthofen, el mayor as de caza de la Primera Guerra Mundial, fue encontrado muerto en la cabina de su destrozado avión y, como detalle y respeto, al día siguiente fue enterrado por sus enemigos con todos los honores militares.
Sus 80 victorias granjearon al "Barón Rojo" el respeto de la RAF. Tanto que le enterraron con todos los honores militares. Los máximos ases de caza del imperio británico llevaron su féretro en hombros, y se cortó una hélice, se pulió y se grabó para que sirviese de cruz para Manfred Freiher von Richthofen.
Historial de combate
1.892
2 de mayo: nace en Breslau, hijo de un noble de Silesia.
1.903
Ingresa en la escuela de cadetes de Wahlstatt.
1.911
Ingresa en la academia de cadetes de Berlín-Lichterfelde.
1.912
Se gradúa como Fähnrich (oficial cadete); destinado al primer Regimiento de Ulanos "Kaiser Alexander III".
1.914
Agosto-septiembre: sirve en los Frentes Orientales (Kalisch) Y Occidental (Verdún) durante los primeros meses de la Primera Guerra Mundial. 23 de septiembre: recibe la Cruz de Hierro de segunda clase.
1.915
Mayo: pasa al servicio Aéreo del Ejército Imperial; empieza su entrenamiento como observador. Verano: se une al Flieger-Abteilung 69 en el Frente Oriental. 21 de agosto: es destinado a Bomberstaffel de Ostende. 1 de septiembre: primer combate. 1 de octubre: coincide con Oswald Boelcke en un tren; se presenta voluntario como piloto. 10 de octubre: primer vuelo en solitario. Diciembre: se cualifica como piloto.
1.916
Marzo: se une al KG 2 de biplazas del frente de Verdún. 26 de abril: anuncia su primera victoria (no confirmada) sobre un Nieuport francés. Junio: es destinado al Frente Oriental (Kowel). Septiembre: es invitado por Boelcke a unirse al jasta 2 en formación en el oeste. 17 de septiembre: se adjudica la primera victoria confirmada (un F.E.2b del RFC) durante el primer combate importante del Jasta 2. 23 de noviembre: 11ª victoria; derriba al comandante Lanoe Hawker, del 24 Sqn., Cruz Victoria y máximo as del RFC.
1.917
14 de enero: asume el mando del Jasta 11. 16 de enero: condecorado con la Pour le Mérite. Enero-junio: se anota 40 victorias como Staffelführer del Jasta 11. Abril: es ascendido a Rittmeister. 26 de junio: ascendido a Kommandeur de la GJ 1 (que comprendía los Jasta 4, 6, 10 y 11). 6 de julio: es herido en la cabeza; seis semanas de hospital. 2 de septiembre: 60ª victoria (un R.E.8) y la primera en un Fokker Dr.I. Septiembre-noviembre: convalecencia. Finales de noviembre: nueva convalecencia.
1.918
Marzo-abril: sus últimas 17 victorias suman un total de 80. 21 de abril: Richthofen es abatido y muero en acción en Cappy, posiblemente por fuerzas aéreas y terrestres. 22 de abril: es enterrado por la RAF con todos los honores militares en el cementerio de Bertangles.
1.925
Noviembre: su cuerpo es exhumado y depositado en los Invaliden de Berlín.
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"Si los que hablan mal de mí supieran lo que pienso de ellos... hablarian aun peor"
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"Solo hay dos cosas infinitas: el universo y la estupidez humana. Y no estoy tan seguro de la primera"
Última edición por Elrohir; 27-Jan-2007 a las 11:47
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01-Aug-2005, 16:01
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#40
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Batalla de Rocroi, 1643
Durante mucho tiempo la batalla de Rocroi ha sido considerada como el ocaso de los tercios españoles, el momento en el que dejaron de ser el mejor ejército del mundo. Sin embargo una visión mas actual ha demostrado que pese a tan importante derrota los tercios aún mantuvieron un alto grado de eficacia y operatividad, y su aportación militar en las campañas contra Francia proporcionó algunas victorias significativas, si bien es cierto que su esplendor y brillo nunca alcanzaron cotas pasadas.
Un año antes de la batalla, el 26 de mayo de 1642, prácticamente las mismas tropas que mandó el Capitán General Melo en Rocroi habían derrotado al ejército francés en Honnecourt, y posteriormente, el 23 de noviembre de 1643 un ejército imperial aniquiló a otro galo en la batalla de Tuttlingen. Estos dos ejemplos pueden ilustrar que en sí misma la batalla de Rocroi no tuvo un peso decisivo en las operaciones militares. La derrota de los invencibles tercios se produjo en el momento en que Francia tomaba protagonismo en Europa de la mano de Luis XIV, al mismo tiempo que la hegemonía española decaía. Por ello suele ser habitual tomar Rocroi como punto de inflexión en los acontecimientos militares de la época.
Es el año 1643. Francia y España está enfrentadas por el dominio de Europa en el marco de lo que se ha denominado Guerra de los Treinta Años. Por un lado España resiste ante el empuje holandés y francés y por otro tiene que hacer frente a revueltas en Cataluña y Portugal. A pesar de todo la agotada maquinaria militar española soporta la presión ejercida por todos sus enemigos.
El portugués Francisco de Melo es el capitán general de los tercios de Flandes desde diciembre de 1641. Con el fín de aliviar la presión que ejercían los franceses que apoyaban las revueltas en Cataluña, diseñó una campaña militar para atraer sobre sí a los ejércitos galos. Las tropas francesas las manda Luis II de Borbón, Duque de Enghien, un joven de 21 años y con escasa experiencia militar.
Melo y Enghien reunieron a sus respectivos ejércitos. El portugués ordenó el sitio de la villa de Rocroi sita en lo que hoy es la frontera franco-belga, y dirigió hacia el lugar a todas las tropas disponibles, que fueron llegando y ocupando posiciones con vistas a un inminente asalto. Mientras tanto Enghien, avisado de las intenciones españolas, dirigió sus efectivos para romper el cerco de la ciudad y provocar una batalla en campo abierto. Para hacerlo debía atravesar un desfiladero, que Melo imprudentemente no ocupó, permitiendo a los franceses tomar posiciones en la llanura con relativa facilidad. Quizás el portugués pensó que Enghien solo quería dar socorro a la plaza y no forzar la batalla en campo abierto. Lo cierto es que este error fue decisivo en el transcurso de las operaciones posteriores.
Franceses y españoles disponen de un número similar de fuerzas. La presencia en las cercanías de un cuerpo de ejército al mando del general barón de Beck podía haber desequilibrado la balanza a favor de los imperiales, pero su presencia fue tardía en el campo de batalla y no pudo aportar nada, salvo recoger los restos del desastre.
El día 18 de mayo ambos ejércitos formaban en orden de combate uno frente a otro. El general galo Gassión hizo una tentativa fallida por socorrer la plaza. Al caer el día el francés barón La Ferte también lo intentó con la caballería. Enghien le ordenó volver rápidamente viendo que quedaba el flanco izquierdo desguarnecido. Si Melo hubiera tomado en ese momento la iniciativa podría haber puesto en serios aprietos a los franceses, pero su inmovilidad pudo ser un nuevo error a la lista de despropósitos de aquellas aciagas jornadas.
En las fuentes que he consultado se refleja la dificultad por conseguir información veraz del despliegue de la infantería española. ¿Dos líneas? ¿Tres? ¿O cuatro?. Lo que si es cierto es que los tercios españoles ocupaban la posición más expuesta en la vanguardia, "privilegio" que tenían por ser verdaderas tropas de élite y por el carácter orgulloso de quienes las componían. El honor y la honra tenía casi más valor que la propia vida. A tal punto se llegaba que oficiales y tropa tenían auténticos conflictos por ver quienes eran los que se pondrían al frente del tercio. Incluso estaba tipificado un castigo para aquél que se saltara el orden de combate preestablecido. Sin duda eran otros tiempos. Era de lo más frecuente ver a los oficiales y a gente particular ocupar la primera línea con una pica o un mosquete en la mano o encabezando el asalto a una brecha.
Los tercios españoles eran los de Velandia, Castellví, Garcíes, Mercader (ex -Alburquerque) y Villalba. El nombre respondía al del maestre de campo correspondiente. En posiciones menos expuestas estaban los tres tercios italianos junto con uno borgoñón, cuestión que tuvo su importancia como veremos más adelante. Los tercios valones y alemanes formaban en la reserva. Estas eran las tropas de infantería mandadas por el Conde de La Fontaine, hombre anciano que tenía que moverse en el campo de batalla en silla de manos por padecer gota.
El ala izquierda de la caballería imperial estaba mandada por el Duque de Alburquerque y estaba integrada por los jinetes de flandes, y el ala derecha por el Conde de Isemburg con escuadrones alsacianos. La artillería la mandaba Don Alvaro de Melo, hermano del Capitán General, y se reparte por el frente del despliegue español.
Los franceses también se presentan con la caballería en las alas como era habitual en la época. En el ala izquierda dos líneas mandadas por La Ferté Senneterre y L'Hopital. En la derecha Gassion y el propio duque de Enghien. En el centro la infantería forma en dos líneas, la primera mandada por Espernan y la segunda por Valliere. En reserva se situa Sirot con tropas mixtas de infantería y caballería. La diferencia entre el planteamiento español y francés es que este último intercalaba entre las unidades de caballería a tropas de infantería, principalmente mosqueteros. Esta táctica ya había sido introducida años atrás por Gustavo Adolfo de Suecia con muy buenos resultados.
Durante la noche Melo ordena que 500 mosqueteros elegidos tomen posiciones en una arboleda cercana situada a la izquierda del despliegue español, con el fín de tomar alguna ventaja en el campo de batalla. En el devenir de la batalla esta decisión no tuvo ningún peso y los mosqueteros fueron sacrificados inutilmente.
Con las primeras luces del día 19 los franceses atacan con su caballería el flanco izquierdo español. Son rechazados por los de Flandes que manda Alburquerque y los escuadrones de caballería se reagrupan al amparo de las unidades de mosqueteros que las acompañan. Al mismo tiempo Enghien, que ha recibido noticias de la presencia de los españoles en la arboleda cercana envía unidades que los sorprenden y desalojan de sus posiciones.
Entre tanto una segunda línea de caballería francesa rodea la arboleda tratando de sorprender a los jinetes de Alburquerque. El duque realiza una contracarga pero se ve atrapado por el fuego de los mosqueteros franceses que acompañan a la caballería y por los disparos de las unidades que han tomado la arboleda. El resultado es que la caballería española del ala izquierda se rompe y se deshace.
En el ala izquierda La Ferte, sin autorización de Enghien, carga con la caballería. Isemburg, viendo la maniobra envía a sus jinetes que desarbolan el ataque francés. En su empuje la caballería alsaciana arrolla algunas unidades francesas y toma varias piezas de artillería. En este punto parece que los imperiales toman ventaja, pero los jinetes de Alsacia se dedican al saqueo pese a las protestas de Insenburg. ¿Era el instante para que la infantería española avanzara y decantara la batalla a su favor? Es posible. Lo cierto es que La Fontaine no hizo nada.
Volvemos a la izquierda del despliegue español. Enghien, después de derrotar a Alburquerque, arroja a sus jinetes contra los tercios que forman a la izquierda de la vanguardia española. Son los del Conde de Villalba y Don Antonio de Velandia. El combate debió de ser encarnizado. La prueba es que los dos maestres de campo citados anteriormente perdieron la vida en este lance. Es posible que también La Fontaine muriera en ese momento. En cualquier caso los tercios se mantuvieron firmes y no cedieron la posición.
Hasta ese instante la contienda está igualada. Y es cuando Enghien, con una sorprendente maniobra desequilibra el combate del lado francés. Reorganiza sus unidades de caballería del ala derecha y se lanza contra los tercios de retaguardia valones y alemanes, los desorganiza y los derrota. Aprovechando el éxito de la maniobra los jinetes franceses sorprenden por la retaguardia a Isenburg, que de repente se ve atacado por dos lados, ya que La Ferte ha reorganizado en la retaguardia francesa a lo que queda de su caballería y la ha vuelto a lanzar contra los alsacianos. El resultado es desastroso para los imperiales. En poco tiempo lo único que queda firme son los tercios españoles e italianos.
En una situación tan delicada los italianos comienzan a retirarse. Según parece fue Melo quien dio la orden, aunque a los italianos no les costó mucho obedecerla, ya que desde el comienzo de las operaciones se habían sentido muy molestos por no haber formado en vanguardia. Con sus banderas desplegadas abandonan a su suerte a los tercios españoles que quedan solos en el campo de batalla.
Cinco tercios es el único escollo que le queda por salvar a Enghien para certificar su victoria. Pronto son rodeados por todo el ejército francés, que se ceba en ellos diezmándolos poco a poco. Haciendo un frente de picas la vieja infantería resiste con valor y entereza. Durante dos largas horas los hombres se agrupan en torno a sus banderas sabiendo que están solos en el campo de batalla. Rechazan hasta tres cargas. La última resistencia es la del tercio de Mercader, en esos momentos prisionero, mandado por su tambor mayor y que ha recogido a los maestres de campo Garcíes y Casteví. Los franceses, ante la tenacidad española, les ofrecen una rendición digna, que finalmente es aceptada a cambio de que se respete la vida al puñado de supervivientes y derecho de paso hasta Fuenterrabía. La única forma que tuvo Enghien de sacar a los tercios del campo de batalla fue ofreciéndoles una capitulación como si se tratara de una fortaleza, tal era la determinación y coraje de aquellos hombres, a pesar de que muchos de ellos estaban heridos, exhaustos y sin munición.
Las bajas entre los imperiales se podrían cifrar en unos cuatro mil muertos, la mayoría españoles, y entre dos mil y dos mil quinientos prisioneros. En el bando francés hablaríamos de unos dos mil quinientos muertos. Los que consiguieron escapar fueron recogidos por el barón de Beck, que con su presencia consiguió evitar la persecución de todas aquellas tropas dispersas.
Varias pueden ser las causas de la derrota española. Por un lado quizás Melo infravaloró al ejército francés, al cual había batido un año antes en Honnecourt, y no tomó las decisiones acertadas para frenar el despliegue enemigo. También se ha comentado la deficiente puesta en escena de la infantería que diseñó La Fontaine y la falta de iniciativa en los momentos clave. La caballería imperial luchó bravamente, Alburquerque e Isemburg resultaron heridos, pero una cierta anarquía en su funcionamiento provocó que se dispersara por el campo de batalla y no se reorganizara en los momentos clave. Esto contrasta con el buen orden y disciplina de los jinetes de Enghien, que después de las cargas rehacían sus escuadrones, siendo de nuevo operativos. Sin duda las tropas más sacrificadas fueron los tercios. Valones, alemanes y borgoñones lucharon valientemente. Pero los que llevaron la peor parte fueron los españoles.
Sea como fuere el mérito de la victoria la tiene Enghien, que supo aprovechar los errores de sus rivales y, con una brillante maniobra rodeando la retaguardia imperial desarboló al ejército de Melo, dejándolo en una situación desastrosa. Hay algunas fuentes que atribuyen a Gassión el mérito de esta maniobra, pero la historia hasta el momento se la ha atribuido al entonces futuro Conde.
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